Pocos clásicos o derbis tienen la solera a nivel mundial de un Club Atlético Peñarol-Club Nacional de Football. Los eternos rivales en Uruguay se disputan cada campeonato, cada copa, cada estadística y cada logro de la hinchada. Ese paradigma único en el chiquito país latinoamericano confiere unas identidades y unas historias únicas, un contexto tan lejano como cercano y familiar en el país oriental. Esto va a suceder el 12 de mayo de 2019 en Montevideo.


 

El primer enfrentamiento entre ambos data de 1900, cuando se jugó el partido entre el Nacional y el Central Uruguay Railway Cricket Club que, a la postre, formó e integró el actual Peñarol. Ahí ya surge el primer conflicto con base histórica por ser considerado el decano del fútbol nacional, siendo los bolsos proclamados como el primer equipo criollo, genuinamente formado por los habitantes del Río de la Plata. Por su origen británico, la continuación y formación posterior del CURCC a Peñarol se debate aún hoy en día la legitimidad de tal honor.

A todo esto, con más del 90% de los campeonatos uruguayos repartidos entre los dos clubes, se encuentra la silueta del glorioso y vetusto Estadio Centenario de Montevideo, construido e inaugurado para la primera edición de la Copa del Mundo de 1930 en suelo oriental. Una estructura apenas modificada, la Tribuna Olímpica aún conserva los asientos de piedra y la torre se presenta como un monumento al fútbol de antaño. La herencia rioplatense es testigo de los mejores capítulos de los anales futbolísticos en esa parte del mundo. Por otra parte, Nacional juega de local en el Gran Parque Central, estadio que tiene el honor de ser la primera sede mundialista de la historia. Sin embargo, no fue hasta 2016 que el club ‘carbonero’ disputó su primer partido como local en su propia casa, en el Estadio Campeón del Siglo (CDS). Anteriormente, el ‘Carbonero’ disputaba sus partidos en la cancha de Los Pocitos. Juan Aldecoa, periodista uruguayo y manya, puntualiza: “de hecho, ahí en esa cancha se anotó el primer gol de la historia de los Mundiales, del francés Lucien Laurent. Antes, en 1913 había comprado Las Acacias (que desde hace unos años se llama Estadio Contador José Pedro Damiani, la usan los juveniles y el fútbol femenino), escenario que empezó a utilizar en 1916, precisamente con un clásico para homenajear los 25 años de Peñarol”. Después de 1930, el club siempre tuvo la localía en el ‘Centenario’ a pesar de las dimensiones colosales a nivel institucional y social de la entidad aurinegra.

Hasta lo que alcanza la memoria colectiva, los clásicos siempre se han disputado en el emblema del fútbol uruguayo, en el Centenario. Con algunas pocas excepciones, como uno en el interior del país para poder llevar el partido a las zonas más alejadas de los focos de la capital, otro en La Plata por la Copa Gobernador Ózcar Alende en 1960 y un rocambolesco clásico en suelo gallego, en el Trofeo Teresa Herrera de La Coruña.

Pero la construcción y la aprobación de la FIFA ha abierto una nueva escisión entre los dos clubes más importantes del país. Peñarol está en condiciones de organizar y albergar un clásico, presentando candidatura para el partido con todos los detalles para definir y debatir. Obviamente, Nacional no se ha postulado a favor de esta idea aludiendo a los problemas y costes de la seguridad. Así lo declaró el Ministerio del Interior, haciendo a Nacional corresponsal del dispendio para la organización del dispositivo policial en este nuevo Clásico. El Presidente de Peñarol, Jorge Barrera se muestra ilusionado con esta muestra de gestión de traer el Clásico al CDS con las declaraciones a Referí: “queremos demostrar que es posible vivir un Clásico con identidad peñarolense y alegría, pero también saber la convivencia y tolerancia que debemos preservar”.

Otro de los factores que condicionan estos partidos son las barras bravas. Así lo ha confirmado recientemente a Garra el doctor en Sociología y licenciado en Letras Pablo Alabarces, quien ha escrito numerosos libros sobre el fenómeno de la violencia en el fútbol. Este nuevo marco de trasladar el partido de máxima rivalidad del Uruguay a otro escenario totalmente nuevo abren muchos debates en torno a lo que pueda pasar en las gradas y en las afueras del estadio CDS. Alabarces define la conocida “cultura del aguante” como un mandato moral que “deja de ser la excepción y pasa a ser la norma. Es una lógica moral que regula los hechos y actuaciones que el hincha ejerce en mayor o menor medida durante un partido”.

Finalmente, en la misma semana previa al Clásico, se han definido los precios de las entradas para el partido, siendo el hincha de Peñarol el más perjudicado con un excesivo coste por boleto. Las redes se han llenado de protestas por el abusivo precio, provocando un incremento sustancial en el precio para la parcialidad de Nacional, para igualar costes. Además, el precio de 600 pesos a los hinchas ‘tricolores’ incluye el transporte al estadio peñarolense, determinado por el Ministerio del Interior. Y queda la puntillita para rizar aún más el rizo. La logística para el desplazamiento de ambas hinchadas al estadio supone un rompecabezas y una alud de críticas por parte de ambas hinchadas, ya que muchas de las vías principales de acceso al Campeón del Siglo se van a ver modificadas durante el día 12 de mayo.

Con todos estos ingredientes se va cociendo este nuevo capítulo de máxima rivalidad en la ciudad rioplatense de Montevideo, una de las cunas del fútbol mundial por tantos y tantos hechos e historias que tienen origen o tienen fin en suelo uruguayo.