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Por Xabi Alonso, para el #Panenka88.


 

Anfield tiene alma. Es una energía que se crea, sobre todo, en esas noches especiales en las que tanto el equipo como su gente lo llenan de vida, convirtiendo el estadio en un lugar que casi es capaz de darte puntos y que te ayuda a conseguir remontadas. De verdad. No es un tópico. He tenido la suerte de vivirlo en mis propias carnes y es real. Notas todo lo que da la grada, esa alma que tiene. Hay campos en los que se genera esa magia. Anfield es uno de ellos.

¿Cómo se explica lo que siente el jugador en noches así? Corres más, tienes un punto más de energía y de motivación… Te sientes seguro. En Liverpool, la gente es muy agradecida con el buen fútbol. Así que sientes que si te sigues esforzando por hacerlo bien, seguirás recibiendo esa satisfacción por parte de la gente. Tener la posibilidad de que tu afición te haga sentir eso es un enorme privilegio.

No sé si el de Anfield es el mejor ambiente del mundo pero, sin duda, es maravilloso. Es un estadio que es fútbol puro. No es un recinto moderno, sino un escenario que ha ido creciendo con los años y que, aunque no es excesivamente cómodo, tiene mucho carácter. Esa incomodidad le da mucha personalidad. Además, en él no hay artificios. Todo lo que surge es espontáneo, gracias a los aficionados. Las pancartas, los lemas, las banderas, la música que se escucha… Cada canción tiene su momento en cada partido. Una vez estás allí, conoces el ambiente, lo percibes de otra manera y lo naturalizas. En nuestra época había unas canciones y ahora hay otras, que conectan con el momento actual. Todo tiene un sentido.

Así que veo Anfield como un reducto del fútbol más romántico. El trauma de tener que pasar del estadio antiguo al nuevo perdura durante años. El cambio de Highbury al Emirates Stadium, que no era lo mismo… Pasar del antiguo San Mamés al nuevo, que no tiene nada que ver… La transición del viejo Wembley al actual, tan diferente… Eso indica la importancia que tiene un estadio. A mí me gusta el fútbol en su esencia. Y Anfield es pura esencia. Los asientos son de madera, son estrechos, las entradas son incómodas… Pero cuando estás ahí puedes notar toda su historia. Por mucha comodidad, por muchos palcos que tengan los otros campos, eso no lo cambio.

 

“Los estadios nuevos son más cómodos, pero en Anfield percibes la historia”

 

Es algo que percibes la primera vez que entras en el estadio. Primero lo ves vacío y tienes la sensación de estar ante un teatro con las localidades aún sin ocupar, antes de la función. Luego, cobra vida, sobre todo en las grandes noches europeas. Como en la del reciente 4-0 contra el Barça o en muchas otras como las que nosotros vivimos. En esas noches, Anfield es insuperable. Y los rivales, no es que se intimiden, es que con todo lo que el público le aporta al equipo local, es suficiente. Cuando defiendes en The Kop, The Kop sopla para que el gol no entre, y cuando juegas hacia The Kop, The Kop tira de ti para que ataques más. Es psicológico, en cierto modo. Se nota. Vaya si se nota. Mira lo que le pasó al Barcelona: tener que defender, en la segunda parte, con el Liverpool atacando en The Kop… No, no quieres estar nunca en esa situación.

En mis tiempos en el Liverpool, nunca vi una mayor comunión entre el estadio y el equipo como en la semifinal de Champions League que jugamos, y que ganamos, 1-0, al Chelsea. Nos plantamos en la final de una forma muy inesperada. Además, ese era mi primer año. Creo que nunca volveré a vivir lo que experimenté en ese partido. Fue eléctrico, vibrante, emotivo… Con todas las emociones a flor de piel. Lo tuvo todo. Ganamos con un gol ‘fantasma’ de Luis García. Y no solo nunca sabremos si fue gol o no, sino que tampoco sabremos qué hubiera pasado en otro estadio. A partir de ese tanto, todo fue increíble. No estuve en la semifinal contra el Barça de la temporada pasada, pero lo que me han contado de aquel encuentro es que se vivió una cosa igual. Tuvo que ser impresionante.

Por supuesto, soy y seré del Liverpool toda la vida. Sin ninguna duda. Y eso te lo dirá el 95% de los futbolistas que han pasado por allí. Es un club que deja una huella profunda, que si tiene tantos aficionados en todo el mundo es porque transmite esa pureza y ese romanticismo que, por fortuna, muchos siguen entendiendo. Si, además, como me ocurre a mí, has tenido en el club un papel relevante, allá donde vayas, en todo el mundo, te recordarán como jugador del Liverpool. Mi vínculo con la entidad es todavía muy fuerte.

De Klopp a Benítez

Queda claro que el club necesitaba que llegara alguien como Jürgen Klopp. Es lo que reclamaba el momento. La figura del entrenador alemán, su personalidad, cómo ha conectado con el club, con los aficionados, cómo ha transformado su energía… Nada más llegar, dijo: We must turn from doubters to believers, ‘tenemos que pasar de escépticos a creyentes’, porque él notaba que el club estaba en medio de ese proceso, del que el técnico ha sido el motor. Y así han pasado de estar peleando por la Europa League a poder luchar por la Premier League y ser campeones de Europa. Es el verdadero referente de un vestuario lleno de excelentes jugadores. A nivel personal, por supuesto, Klopp es muy diferente a Rafa Benítez, pero los dos son grandes entrenadores. Cada uno lo es a su manera, pero Rafa, con otro estilo, se ganó el derecho a ser uno de los técnicos más queridos de la historia ‘red

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‘. Con él ganamos una Champions, llegamos a otra final, fuimos competitivos… El gran recuerdo que se tiene de él es muy merecido.

El siguiente reto para Anfield será la Premier League. Pero si ha llegado a cuatro finales de Liga de Campeones en los últimos 15 años aun llevando 30 años sin ganar una liga, es porque las noches mágicas ayudan en competiciones de copa, en esos torneos en los que el estadio es un factor decisivo. Pero en la liga, donde hay que tener regularidad, no han tenido, desafortunadamente, esa continuidad necesaria. Es otra historia. Están cerca, pero luchan contra gigantes.

 


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Fotografía de Getty Images.