Visité Costa Rica hará unos 15 años. El escritor José María Mendiluce tuvo la generosidad de ahorrarme el viaje. Porque en las páginas de Pura vida, su novela más conocida, hay todo cuanto un veinteañero espera descubrir del país de América Central, en especial de la zona que limita con el Caribe. Sexo, drogas, reggae, fiesta y vuelta a empezar. Excesos y pasiones desbordadas a orillas de playas paradisíacas. Un escenario ideal para las no preocupaciones y el carpe diem. Un contexto en el que uno jamás esperaría encontrar a Keylor Navas, tan acostumbrado al sufrimiento.

El deportista costarricense más ilustre de siempre, que convirtió el Ciutat de València en un fortín y aterrizó en el Bernabéu previa exhibición en el Mundial de Brasil, arrastra tantos prejuicios como su tierra de origen, pero ninguno es tan doloroso como el de ser, a ojos de su propio club, un guardameta no determinante, una pieza prescindible en el engranaje de Zinédine Zidane.

Se hace difícil comprender los motivos por los que, tres años y medio después de su llegada, sigue siendo un extraño en la portería del Real Madrid, como si el puesto aun no se hubiera desinfectado del rastro de sospecha que dejó su anterior inquilino, Iker Casillas. Una inercia que ha calado en no poca gente, la misma que apremia a Florentino Pérez para que acierte de una vez por todas con el portero del futuro, uno de verdad.

El club se ha especializado en brindarle regalos envenenados. Tras su primer curso y con la maleta cargada de lágrimas, Navas vio como un fax a destiempo dejaba a David De Gea en Mánchester y a él, con una vida extra. El ‘tico’, agradecido y creyente, correspondió con una Champions a final de temporada. Tres goles encajados en once partidos. Y sin embargo, en el equipo ideal del torneo, los nombres de Neuer y Oblak en la portería.

 

Estaba el ‘tico’ en su país natal presentando una película sobre su vida mientras en la capital de España le ponían la alfombra roja a Kepa

 

El año pasado volvió a llegar cuestionado a la fase final de la Liga de Campeones. Mientras los medios devolvían el nombre de De Gea a las portadas, él se encargaría de superar las eliminatorias contra el Bayern de Múnich y el Atlético de Madrid. Una doble intervención en la frenética vuelta de semis ante los colchoneros acabaría eclipsada por el regate en una baldosa de Benzema. Una manopla dura con 0-0 en el marcador en la final ante la Juventus acabaría silenciada por los goles de Ronaldo. La Duodécima como redención, esta vez acompañada de una Liga en la que alternó su suerte con la de Kiko Casilla. ¿El mejor portero de la máxima competición europea de clubes? Buffon, obviamente.

En verano, y para no perder la costumbre, al costarricense le dieron un nuevo susto. Donnarumma se hacía el remolón en los despachos del Milan y el Madrid lo aprovechaba para apuntar su nombre en la lista de deseos. Una broma de mal gusto que tuvo una réplica todavía más agónica en el mercado invernal. Estaba el ‘tico’ en su país presentando una película sobre su vida, Hombre de fe, mientras en la capital de España le ponían la alfombra roja a Kepa Arrizabalaga. Otra bomba desactivada a última hora, esta vez por orden del entrenador y para mayor resignación de un portero que lo más transgresor que ha hecho como madridista ha sido dejarse coleta. Pero el arsenal del enemigo es amplio y variado, y con Courtois y Allisson en el horizonte, Navas es muy consciente de que tendrá que seguir despejando de puños aquellos disparos que buscan perforar toda credibilidad.

Aunque asegura no tener que demostrarle nada a nadie, gran parte de su estabilidad emocional la recibe de Dios, a quien honra brazos en alto y rodillas clavadas al césped antes de cada partido. Un ritual que practica mientras se enfunda esa armadura invisible con la que, en el último mes, ya ha repelido disparos de Mbappé y cabezazos de Higuaín, no vaya a ser que un año deje de ganar la Copa de Europa y, entonces sí, se vea obligado a dejar su puesto a un guardameta de plenas garantías. Uno al que le hagan la vida un poco más fácil.

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Roger Xuriach

Ver comentarios

  • De Gea y Courtois cometen errores de bulto como ocurrió hace pocos días e invisibilizan tales actuaciones. Keylor comete un error y todos, sin excepción, lo acribillan en el paredón. "El ingrato el bien escribe en agua, el mal en piedra"

  • DISCULPAS VAN CORRECCIONES FAVOR UTILIZAR ESTE COMENTARIO

    Como que esa idealizada visita de juventud al paraíso tropical que le vió nacer aún da vueltas en algún rincón de tu mente Roger.
    Pues sí, la realidad es que pasando por alto ciertas falencias que salen a relucir con una frecuencia más allá de la que normalmente se tolera en el Bernabéu, no tiene suficiente trayectoria, personalidad ni estampa para cumplir con las exigencias requeridas para ser portero titular de un equipo de la magnitud del Real Madrid.
    Una Cenicienta que por azar llegó a palacio y por circunstancias fortuitas, recordad el fiasco del fax, la sanción FIFA impidiendo fichajes durante dos temporadas, la salida de Carletto,quien lo tenía condenado al banquillo, su estancia en la casa blanca se pudo prolongar… Ahora tristemente el reloj pronto dará las doce campanadas y el sueño de esos Madriles de encanto en que ha vivido acabará para siempre.

  • Pocas veces se puede leer un comentario tan acertado sobre "la vida de Keylor Navas" en España, un país que a pesar de que muchos lo niegan, en el área futbolística sigue mostrando rasgos deploramente xenofóbicos y racistas. Me encanta su comentario, de los poquísimos en los últimos dos años que muestra esa realidad "intangible". Si Navas hubiese nacido en Europa y con mucho más razón en España, el panorama sería otro, si, ese que usted se está imaginando al momento de leer estas líneas.
    Felicitaciones por su objetividad y por su prosa.

  • Que comentario tan lleno de resentimiento tanto para el país ( que pobre criterio ...un libro bastante criticado también de un país al que no tiene el gusto de conocer) como para el jugador. Evidentemente no se trata de una crítica objetiva.
    Hoy el Madrid pasa a la final de la Champions gracias al desempeño del jugador criticado en este artículo

    • Buenas, Lucí

      Creo que no has interpretado bien el artículo. En ningún caso es una crítica al jugador. Es todo lo contrario: una reivindicación de su figura.

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