Hace menos de un mes se hacía viral un vídeo de Paul Clement lamentándose de un pase de Renato Sanches, que conducía el balón sin presión del rival y lo enviaba fuera del campo, confundiendo la valla publicitaria con un compañero. Este hecho hizo que su entrenador reaccionara llevándose las manos a la cabeza con un gesto de negación. Paradójicamente esa es la misma reacción que tienen muchos al ver el estado de forma del jugador portugués. Y es que si el protagonista del vídeo hubiera sido otro no habría tenido tanta trascendencia, el cambio tan radical que ha pegado la carrera de Renato hace que en vez de vídeos de jugadas de ensueño sean estos los que primen en este momento. La vida del jugador del Bayern, cedido en el Swansea, ha tenido una subida y una bajada tan bruscas en apenas dos años que meterse en su piel da vértigo.

Se esperaba mucho de la llegada a Swansea de un jugador como Renato, tanto por parte del Bayern (Rummenige celebraba la cesión a un equipo “en el que tiene oportunidades de jugar con regularidad”) como por parte del conjunto galés, que presumía de adquirir un jugador para dar un plus de calidad a la plantilla. Pero más allá de todo esto, tras media temporada disputada, las esperanzas se han desplomado a la par que su progresión. El jugador más joven en jugar un torneo oficial con Portugal dejó de entrar en los planes de Clement, pasando a ver los partidos desde el banquillo como un espectador más o incluso no entrando en la convocatoria en varias ocasiones. El estado de ansiedad en el que se encuentra el conjunto de Gales no deja espacio para la incertidumbre por la que atraviesa su proyección, un nuevo palo para un esquema en el que era la pieza de calidad, deslizándose ahora en una cuesta abajo que solo lleva a un final, la Championship. Por eso consideran un movimiento a favor del jugador la contratación de un entrenador portugués. Carlos Carvalhal ha sido el elegido para remediar una situación que algunos creen que se debería reflotar con la ayuda de Renato.

Sorprende a todos esta situación por su irrupción en el fútbol, no hace más de un año Guardiola le consideraba el mejor jugador de su generación, a la que pertenecen otros diamantes como Rasfhord o el blaugrana Dembélé. Que el Bayern apostara fuerte por él no es fruto de la casualidad, el equipo bávaro sufrió su calidad en cuartos de la Champions cuando todavía militaba en el Benfica, con el que ganó Liga y Copa. Todo ello en su primer año en la élite del fútbol.  El gran mérito lo consiguió al proclamarse campeón de la Eurocopa con Portugal dejando destellos de su talento durante todo el torneo. Llamado a liderar a nuestros vecinos junto a William Carvalho, la savia nueva de una selección que ve como sus estrellas se van apagando con el paso del tiempo. Aferrados a los Cristiano, Nani o Quaresma de turno, la llegada de ambos supuso un aire de esperanza al porvenir del fútbol internacional en Portugal.

El pequeño Balón de Oro suele tener un ojo clínico a la hora de encontrar talentos y no pasó por alto la temporada de Renato. Messi, Agüero, Isco o Pogba recibieron el Golden Boy en sus inicios antes que él, y ahora son jugadores que están marcando una época en el fútbol. Aunque sería una locura si todo aquel que lo recibe acaba siendo un crack mundial, lo que está claro es que recogerlo no siempre asegura el éxito; Anderson, por ejemplo, obtuvo el mismo galardón y este le causó más dolores de cabeza que alegrías, ya que a raíz de ahí los ojos se pusieron en su figura y su nombre quedó inscrito como uno de los mayores fiascos del Manchester United, una gran inversión que quedó en 10 goles en 7 temporadas y un nivel mucho más bajo de lo esperado. Más que conocidas son también las hazañas de Mario Balotelli (aunque fuera del campo). El italiano fue nombrado mejor jugador joven de Europa en 2010 cuando se dedicaba a jugar al fútbol y su “Why always me?” recorría el mundo, pero sus goles, a pesar de que estuvo varias temporadas a buen nivel, pasaron a mejor vida. No es Golden Boy todo lo que reluce. Renato, a sus 20 años, tiene en su mano que su nombre aparezca al lado de Messi y compañía, y no junto a los que pudieron y no lo lograron. Las estadísticas están a su favor. Nosotros esperamos que así sea. Por el bien del fútbol.