El primer Scudetto de la historia de la Lazio se remonta a la temporada 1973-74. Un equipo muy particular y único para la época. La Holanda antes de Holanda, con un fútbol total. Así se conocía al equipo dirigido por Tomasso Maestrelli, con jugadores tan carismáticos como Giorgio Chinaglia, Pino Wilson o Luigi Martini. El sobrenombre, en cambio, que ha quedado para el recuerdo de la scuadra ‘biancocelesti’ es ‘la Lazio de las pistolas’. Un vestuario enfrentado durante toda la semana pero, cuando llegaba el fin de semana, “todos para uno y uno para todos” como apuntaba el propio Martini muchos años después en un documental de Informe Robinson. Recordamos esta Lazio que ascendió de forma meteórica a la Serie A pero que tuvo un final fugaz.

Italia, 1970. Comenzaba a desvanecerse el Movimiento del 68 que supuso una auténtica revolución cultural y social, además de grandes conquistas por parte de los trabajadores y estudiantes. En la década de los 70, tanto en Italia como en el resto de Europa, a esta época se la llamaría ‘años de plomo’ (anni de piombo en Italia). Un periodo de protestas y conflictos, claramente marcado por atentados perpetrados supuestamente por la extrema izquierda en el país transalpino. Uno de los ataques que marcó el inicio de esta época fue el atentado en el Banco Nacional de la Agricultura el 12 de diciembre de 1969, ubicado en la Piazza Fontana de Milán. Una bomba explotó, acabando con la vida de 16 personas y provocando 80 heridos. Las Brigadas Rojas, organización terrorista de corte marxista-leninista, fueron acusadas de la autoría de la bomba. Se conocería más tarde que este acto estaba dentro de una estrategia, la Estrategia de la tensión.

Estrategia de la tensión

Se caracterizó por tácticas que los gobiernos occidentales empleaban para manipular y controlar la opinión pública durante la Guerra Fría. Usaban prácticas dirigidas a infundir miedo, difundiendo propaganda, creando desinformación y utilizando agentes provocadores, en operaciones de falsa bandera terrorista. Italia no se encontraría fuera de esta nueva lucha. Se llevó a cabo a través de la Operación Gladio, una red clandestina que operó bajo la dirección de la OTAN y la CIA durante la Guerra Fría. Consistía en grupos de extrema derecha cuyo objetivo era crear una situación de alarma y terror que justificara la instauración de un estado policial. Uno de sus mayores logros a conseguir era atribuir la responsabilidad de los atentados a la extrema izquierda para deslegitimar al PCI (Partido Comunista Italiano), que se iba a convertir en el principal partido político de esta Italia tan convulsa.

En este contexto, se sitúa la Lazio; como una especie de Italia reducida a una plantilla de jugadores, entrenador y preparadores, con un equipo dividido en dos facciones. El país se vería reflejado a sí mismo en ese equipo de Roma que alcanzaría la gloria en la temporada 1973-74.

La Lazio delle pistole

El equipo de la ciudad romana no acostumbraba a ganar. Sus aficionados lo sabían. En 1971 desciende a la Serie B después de una temporada nefasta, en la que queda penúltimo. El siguiente año llegaría su salvador, el guía que llevaría a los ‘biancocelesti’ a lo más alto en Italia: Tomasso Maestrelli. El entrenador italiano tendría que lidiar con una plantilla dividida, en guerra y sin aparente esperanza de algún intento de unión. Maestrelli ficharía a varios jugadores, entre los que destacaría, más tarde, Luigi Martini. El joven lateral derecho llegó a aquella plantilla y comprobó cómo Wilson y Chinaglia, los más veteranos del equipo, eran una especie de reyerzuelos. Martini, con un carácter marcadamente fuerte, no aceptó esta situación y se produjo la división. Unos se marcharon al lado de Martini y otros se quedaron junto a Wilson y Chinaglia. La ciudad deportiva de la Lazio, Tor di Quinto, era propia de un equipo amateur, con dos vestuarios. Esto facilitó que la división llegase al siguiente nivel: los partidarios de Chinaglia no podían, de ninguna forma, entrar en el vestuario de Martini, y lo mismo a la inversa. Si alguno se atrevía a alterar este extraño ecosistema, se atendría a las consecuencias. Esta situación se volvería más enrarecida cuando los jugadores comenzaron a llevar pistolas y las empezaron a usar para, por ejemplo, apagar las luces de la habitación. Además, crearon un rito de iniciación que consistía en pegar tiros entre las piernas de los nuevos fichajes para comprobar si eran de la Lazio. Un equipo de locos.

Las disputas no se quedaban en meras trifulcas o peleas. En un partido de la copa de la UEFA contra el Sion, Chinaglia pidió a su entrenador que hiciese cambios y Martini vio este gesto como irrespetuoso. Al final del partido se marcharon al vestuario y lo que ocurrió aquí difiere según quien lo cuente. La versión más honesta es que Martini agarró una botella de cristal, la rompió y se avalanzó sobre el cuello de Chinaglia. Gracias a los compañeros, nadie salió herido.

El equipo no tendría casi rival en la segunda división y, un año después, volvería a la máxima categoría. En su regreso a la Serie A, la Lazio estaría a punto de conseguir el título liguero pero, finalmente, acabaría en tercer lugar, lo que le daba acceso a la Copa de la UEFA en la siguiente campaña. La temporada 1973-74 sería el año histórico de la Lazio campeona liguera. Sin embargo, no todo era de color de oro. En su participación en la Copa de la UEFA, los italianos se enfrentaban en una eliminatoria al Ipswich Town. Los ingleses golearon en la ida con un 4-0 y los italianos se propusieron conseguir la remontada en el partido de vuelta. Tras la primera parte del encuentro, los locales iban ganando 2-0 y confiaban en pasar de ronda. En el segundo tiempo se produciría el desastre. Mientras el Olímpico de Roma ya cantaba el tercer gol, uno de los defensores del Ipswich Town evitó el tanto parando el balón con la mano, con la justificada histeria italiana. El colegiado, acusado por varios jugadores que recuerdan un olor a alcohol durante el partido, no pitó nada y la histeria se convirtió en rabia e ira. Patadas, empujones e insultos entre los jugadores de la Lazio, los del Ipswich Town y, en medio, los árbitros. Este acto deleznable fue castigado por la UEFA: un año sin competir en Europa para los italianos.

La Lazio, a pesar de este episodio, vivía momentos dulces en la Serie A. Casi durante toda la temporada, se mantuvo primero en la tabla. Un empate en el último partido liguero se tradujo en el primer Scudetto de esta Lazio. La siguiente temporada, en cambio, no sería lo mismo. Algo raro pasaba con su entrenador y, efectivamente, los peores presagios se hicieron realidad: le habían diagnosticado cáncer de hígado. Unos meses más tarde tendría que dejar el equipo pero volvería, aunque no de forma definitiva porque lo tuvieron que volver a ingresar y acabó falleciendo en diciembre de 1976. Más tarde, toda la scuadra volvería a sufrir otra desgracia y, quizás, la más dolorosa y misteriosa de este singular equipo. Re Cecconi moría por unos disparos en una joyería. Había entrado, pistola en mano, para gastar una broma, aunque el dueño del local abrió fuego contra el jugador. ‘El Sabio’, como se le conocía en el vestuario, era la serenidad personificada en un equipo de locos y el único que no había empuñado un arma. Es por esto que muchos, hasta su propio hijo, no creen la versión oficial de los hechos.

Tras la temporada 1976-77, la ‘Lazio de las pistolas’ dejaría de codearse con los grandes del fútbol italiano. Unos meses antes de la muerte de Tomasso Maestrelli, el gran héroe de esta Lazio, Giorgio Chinaglia, se había marchado a Estados Unidos debido a que la oferta de NY Cosmos había seducido a su mujer, de origen estadounidense, que no se sentía segura en Italia. Finalmente con la muerte de Re Cecconi se ponía el punto final a este momento de gloria. Su ascenso, meteórico, acabó súbitamente. Terminó como empezó. Y solo queda en el recuerdo aquella época tan difícil, tan peligrosa, donde unos jugadores parecían, más bien, unos gánsteres.