A veces en el mundo del fútbol pasa como en la vida. Se necesita estar justo en el momento adecuado y en el lugar idóneo para que las oportunidades aparezcan. Omar Francisco Vargas no tuvo la fortuna de poder jugar un tiempo en la primera división argentina o de dar el salto a Europa. Sin embargo, muchos recuerdan y describen su zurda como exquisita, capaz de darte pases medidos entre líneas o de quitar las telarañas de la escuadra con un tiro libre.

Con la melena al viento como se estilaba en los años 80, el ‘Mono’ comenzó su carrera futbolística en el Deportivo Aberastain de la Liga Sanjuanina, un campeonato regional de la provincia de San Juan, con tan solo 17 años. Tras aquella etapa estuvo en Juventud Alianza, donde luchó por ascender a Nacional B, la segunda categoría del fútbol argentino. Jugó en varios clubes de la Tierra del Sol, incluso llegó a ascender a la máxima división de su país con el Club Gimnasia y Tiro de la ciudad de Salta, pero nunca llegó a debutar.

Fue en su periplo por esta última entidad, más concretamente el 8 de mayo de 1997, cuando, precisamente, nació su hijo Matías, que con el tiempo adoptó el sobrenombre de ‘Monito’. Al principio le costó compaginar el fútbol y esta paternidad. “Nunca fui del agrado del entrenador Ricardo Rezza, pero igualmente jugué varios partidos”, comentó el ‘Mono’ en una entrevista al diario argentino El Tribuno, ya que el exfutbolista que pasó por clubes españoles como el Sporting de Gijón o el Salamanca en la década de los 70, le exigía muchísimo en cuanto a entrenamientos y profesionalidad.

El Club Atlético San Martín de San Juan disfrutó del juego de Vargas en varias etapas, aunque un año quedará en la memoria del ‘Mono’ por encima del resto. En 1995 consiguieron el ascenso a la Nacional B y él pudo explotar su mejor fútbol desde la mediapunta del Estadio Hilario Sánchez en esta categoría. También ayudó a evitar el regreso a tercera división contra Godoy Cruz en la última jornada, con una victoria por 2-0 que despejó las dudas y la entidad sanjuanina certificó la permanencia. Posteriormente, el ‘Mono’ pasó por las filas del Centro Juventud Antoniana y también de Estudiantes de Río Cuarto, antes de retirarse con 38 años en la Asociación Atlética Luján de Cuyo. Acabó su carrera en tercera, pero, sin embargo, demostró que tuvo capacidad para estar un pasito por delante cuando la juventud y su fútbol le acompañaban.

 

Matías Vargas continúa empeñado en que su padre y representante era mejor que él. “No soy ni la mitad de jugador que era mi viejo”

 

Omar fue un auténtico trotamundos de este deporte ya que pasó por muchas entidades argentinas. Aunque, sin duda, el mayor tesoro de este exfutbolista fue el ascenso a primera con Gimnasia y Tiro, además de sus tres hijos, los dos mayores con los genes futbolísticos de su padre, y la menor, también deportista, aunque dedicada al patinaje.

Hoy, uno de ellos, Matías Vargas, a sus 22 años, continúa empeñado en que su padre y representante era mejor que él, mientras intenta hacerse un hueco entre los grandes del fútbol. “No soy ni la mitad de jugador que era mi viejo”, afirmó el jugador argentino en unas declaraciones al periódico La Ventana. Sin embargo, siempre hay controversias en la relación paterno-filial. “¡Puff, me superó largamente! Antes era otra vida. No había Internet, no teníamos las facilidades de hoy”, comentó el agente del futbolista en unas declaraciones al diario Los Andes.

El ‘Monito’ debutó con apenas 18 años en Vélez Sarsfield, un histórico club argentino que le dio la oportunidad de hacerse un nombre y una marca en este mundo. La aprovechó con su descaro, versatilidad y desborde desde la posición del ‘10’, como hizo en su día su padre, y, fruto de ello, el año pasado recibió la llamada de la ‘Albiceleste’ para un amistoso contra Guatemala. Con Juan Román Riquelme como su ídolo, el talentoso futbolista fue pretendido por Boca Juniors en este periodo de fichajes, pero declinó la oferta por un reto mayor. Ahora Vargas es el refuerzo más caro del Espanyol. Sin duda, ha tenido una pizca más de suerte que su padre.


Imagen de portada: Los Andes.