El encuentro en el Bernabéu fue clave para que todo el valencianismo tomara una gran bocanada de aire. La temporada ha empezado bien. Dos partidos traducidos en una victoria contra Las Palmas y un empate ante el mejor equipo de Europa. Se puede decir que ha vuelto el Valencia más competitivo tras un par de temporadas estancado en la duodécima posición y sin disputar un partido a nivel europeo desde 2015. Este equipo ilusiona y no es para menos. Las idas y venidas de jugadores y entrenadores han convertido al conjunto che en el club con más descartes de Europa en estos dos últimos años. Un total de 31 jugadores y cuatro técnicos han hecho las maletas y han dicho adiós a Mestalla en las dos temporadas más calamitosas de la última década.

Etapa oscura

La afición necesita algo a lo que aferrarse para seguir creyendo en el club que tantas ilusiones generó durante el final de los 90 e inicios del nuevo siglo. Tal vez la historia se esté repitiendo y este sea otro resurgir del Valencia, al igual que lo fue el de la década de los 90. Pues los 80 fueron los años más oscuros de los blanquinegros, marcados por el descenso a Segunda División y los continuos desastres económicos y deportivos. Los años siguientes fueron clave para la recuperación del club. La buena gestión económica tras la llegada de Arturo Tuzón a la presidencia fue fundamental para devolver al equipo a la Primera División en la temporada 86-87, después de competir un año en la categoría de plata. Y la figura de Guus Hiddink en el banquillo fue esencial para que el equipo regresara a los puestos más altos de la clasificación.

 

Tal vez la historia se esté repitiendo y este sea otro resurgir del Valencia, al igual que lo fue el de la década de los 90

 

No obstante, la debacle de Karlsruhe volvió a sumir al valencianismo en la oscuridad durante la temporada 93-94. El Valencia viajó a la ciudad alemana como líder de la Liga y volvió a la capital del Túria con el equipo sumido en una profunda crisis. El 7-0 en la segunda ronda de la UEFA, el 2 de noviembre de 1993, significó la dimisión del presidente, el fin de la etapa de Hiddink  y una mancha deshonrosa en la historia del club. Un hecho histórico que volvieron a recordar los más veteranos, en la ida de la semifinales de la Copa del Rey 2015/16, ante el FC Barcelona en el Camp Nou, cuando los culés marcaron también siete tantos al equipo che.

El resurgir del club

El 9 de marzo de 1994 Paco Roig fue elegido presidente con el objetivo de que el Valencia volviera a levantar algún título. No fue así. Bajo su mandato, el conjunto blanquinegro fue subcampeón de la Copa del Rey y subcampeón de Liga. Cuatro años más tarde, el mandatario se vio obligado a dimitir por los malos resultados del equipo. Y fue entonces, con Pedro Cortés como presidente y Claudio Ranieri como entrenador, cuando el Valencia consiguió coronarse como campeón de la Copa del Rey, por sexta vez en su historia, tras una inolvidable final ante el Atlético de Madrid en el Estadio Olímpico de La Cartuja. El año posterior, con Héctor Cúper como técnico, llegó el resurgir del conjunto valencianista, que lograba derrotar en la final de la Supercopa de España al FC Barcelona y se clasificaba por primera vez para la final de Champions, que finalmente ganó el Real Madrid en París. La primera década del siglo XXI convirtió al Valencia, por momentos, en el mejor equipo de España, siendo capaz de alzar el título de liga en dos ocasiones (2001-02 y 2003-04), además de una Copa de la UEFA (2004), con Rafa Benítez en el banquillo -y la Supercopa de Europa que lograría semanas después, de nuevo con Ranieri a los mandos-.

La historia se repite

La temporada 2013-14, el Valencia terminaba el curso en octava posición y con una deuda de 300 millones de euros. Ese fue el momento en el que aparecieron las figuras de Peter Lim y Jorge Mendes en el club. Y con ellas empezaron los grandes sobrecostes de jugadores que nunca terminaron de justificar dichas inversiones. Pero ya no valen las grandes compras que dejan en vilo al club y a los aficionados. Atrás quedaron los Negredo o Enzo Pérez. El aterrizaje de Marcelino en el banquillo supone la restauración completa de la plantilla y un cambio en la mentalidad del club en estos últimos tiempos. La llave que abría la puerta a nuevos cambios la tuvo el recién nombrado director general del club, Mateu Alemany. Pues suya fue la decisión de contratar al técnico asturiano pese a las discrepancias de la directiva, que se decantaba por Quique Setién.

 

La fórmula de Marcelino es clara: retener el potencial de la cantera con jugadores como SolerGayáLato o Vidal y fichar a futbolistas como Kondogbia, que en un solo partido ya ha conseguido emocionar e inyectarles un chute de ilusión a los valencianistas

 

Con la llegada del nuevo entrenador el guion ha dado un giro inesperado pero necesario. Su apuesta por la cantera y el fichaje de los jugadores precisos ha empezado a engrasar el motor del equipo. De momento, la máquina funciona, y así lo han demostrado en las dos primeras jornadas de liga. La primera victoria ante Las Palmas dejó con buen sabor de boca al Valencia y el colofón fue plantarle cara al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. La fórmula de Marcelino es clara: retener el potencial de la cantera con jugadores como Soler, Gayá, Lato o Vidal y fichar a futbolistas como Kondogbia, que en un solo partido ya ha conseguido emocionar e inyectarles un chute de ilusión a los valencianistas. Por su parte, los canteranos también han demostrado que han comenzado la temporada en excelente forma, pues la jugada que empataba el partido en el Bernabéu salió de las botas de Soler, Gayá y Lato. En cuanto a Zaza, que llegó en el mercado de invierno, no es un delantero de grandes registros goleadores, por lo que su tanto ante Las Palmas (1-0) le debe ayudar a recuperar la confianza.

Marcelino ya usó este modus operandi con el Villareal. En su etapa en El Madrigal apostó por la juventud para dar la estabilidad que tanto necesitaba el equipo para poder estar en Europa. De este modo, convirtió al equipo de La Plana en una de las plantillas con más jugadores formados en la casa. Y así lo está haciendo con el Valencia. No cierra la puerta a los que llegan de abajo. El técnico ha revolucinado el equipo y ha puesto punto y final al desasosiego y la incertidumbre en un tiempo récord. Ha devuelto la confianza y solidez al conjunto y la esperanza a la grada. Estos años convulsos, con el ir y venir de entrenadores, jugadores y directores deportivos, dejaron al equipo en la cuerda floja. Ahora es momento de echar la vista atrás, recordar los motivos por los que este club consiguió competir entre los mejores equipos y afrontar el presente con optimismo y determinación.