1. UN ESTADO DE ÁNIMO

Año 2018, el fútbol vive inmerso en una suerte de robotización en la que todo se mide. Se miden los entrenamientos, los esfuerzos, las estadísticas individuales y se miden las estadísticas colectivas. Una súper profesionalización con el objetivo de minimizar errores y de que las victorias se descubran a través de algoritmos exitosos. Pero, aún en estos tiempos, el fútbol es un estado de ánimo. El Madrid cerró su año más exitoso hace tan solo unos días y hoy el pozo parece no tener fin. Nadie se explica cómo los mismos que ganaron la tercera Champions en cuatro temporadas han caído en una depresión tan indómita. Al final de la ecuación, lo emocional será siempre más determinante que todo lo demás: cuando un oponente ve en los ojos de su adversario desconfianza, miedo, ansiedad y cansancio, ya tiene gran parte de la victoria en su bolsillo. Al otro lado está el Barça que parece que gana los partidos precisamente con la mirada y que ha terminado la primera vuelta como casi-campeón, encadenando 29 partidos sin perder. Valverde comenzó su etapa sucumbiendo ante los blancos con vehemencia en la Supercopa y cuatro meses después les saca 19 puntos. Ya sabemos que los vasos son comunicantes y que los estados de ánimo cambian muy rápido.

2. VENI, VIDI, VICI

Los valencianistas necesitaban un nombre, un referente al que agarrarse para volver a ser. Y por fin lo han encontrado: Marcelino García Toral. El asturiano ha supuesto una bocanada de aire fresco para los de la capital del Turia. A través de trabajo, de una idea clara, de solidaridad en el campo, de intensidad, de solidez y de lucidez ofensiva, el Valencia se ha reencontrado a sí mismo. Hemos tardado demasiado tiempo en verle pelear arriba, donde su escudo merecía y, desde luego, esta es una de las grandes noticias de la primera vuelta. La defensa ya no muestra ese tembleque nervioso de los últimos tiempos, ahora es robusta y compite con personalidad. El talento de Parejo ha encontrado la regularidad que le faltaba, lejos de polémicas y disputas con la grada, ha logrado liderar al equipo imponiéndose a todo a base de talento. Y para que todo cuadre tienen que entrar los goles. Ahí, el estado de forma de Rodrigo, la grandilocuencia de Zaza y la superclase de Guedes han puesto la rúbrica. Con una edad media de 24 años, la plantilla parece tener un techo todavía por descubrir. En Mestalla ya pueden dejar de vivir del recuerdo de los Mendieta, Baraja o ‘Piojo’ López para empezar a vivir de la ilusión que debe deparar el futuro. Esto no ha hecho más que empezar.

3. SENSACIONES A LA BAJA

Hace justo un año, al terminar la primera vuelta del pasado curso, destacábamos el impacto positivo de dos equipos por encima del resto. Por un lado, la UD Las Palmas llegaba a invierno enamorando a toda España, con un juego delicado, atrevido y preciosista; Quique Setién había convertido a los insulares en el equipo de moda, fiándolo todo a la posesión y al talento en tres cuartos. Un año después ya no quedan ni las cenizas de aquello. El equipo es colista y se ha convertido en un amasijo de problemas, dentro y fuera del terreno de juego, que hacen temer lo peor sobre todo por la actitud que demuestran algunos jugadores en ciertas fases de los partidos. Quizá esté Paco Jémez ante el reto más complicado de su carrera. Por otro lado, hace un año elogiamos por activa y por pasiva la tercera vía que protagonizaba el Sevilla de Sampaoli. Por aquel entonces cerraba la primera manga como subcampeón y mirándole a los ojos a los del duopolio, sin pestañear. Ahora, 365 días después, los hispalenses pululan buscándose a sí mismos: la extraña destitución de Berizzo y la más extraña apuesta por Montella han erradicado las esperanzas de quiénes veían en agosto a una de las mejores plantillas de la historia de la entidad.

4. ERRE QUE ERRE

Hay un equipo que nunca se cansa. Que siempre está ahí. Que no defrauda. Simeone cumplió en diciembre seis años al frente del Atlético siendo (aún a día de hoy) el entrenador más longevo de la Liga. Con él, los rojiblancos se han clasificado siempre entre los tres primeros durante las cinco últimas temporadas (siempre en el tercer lugar, excepto en el título de la 2013-14), alcanzando la fase de grupos de la Liga de Campeones cinco veces de forma consecutiva y, casi siempre, ofreciendo batalla por el título. Y este año, erre que erre, otra vez. A pesar de las dudas, a pesar de los momentos delicados, el Cholo ha vuelto a cerrar la primera vuelta segundo en la tabla y como el candidato más serio de la capital. Además, los colchoneros encaran la segunda vuelta sin la presión de la Champions, por la que no podrán seguir peleando, y con una dosis incalculable de gasolina con la aparición de Diego Costa. Con todo, parece claro que si alguien puede quitarle esta Liga a Leo Messi es Diego Pablo Simeone.

5. EL DON DEL DEBUTANTE

Como ya hiciera el Leganés en el pasado curso, el Girona le ha tomado el pulso a la categoría a las primeras de cambio. Si los de Butarque debutaron llegando a la decimonovena jornada a cinco puntos del descenso, este año Machín y los suyos lo han visto y lo han doblado: Acaban el primer tramo a diez del descenso, novenos y a tan solo tres puntos de Europa. Sin duda, el equipo revelación. ¿El secreto? Una idea consolidada: tres centrales expeditivos, dos laterales larguísimos, dos mediocentros incansables y, arriba, el talento de Borja García, la electricidad de Portu y el olfato de un renacido Stuani. Una receta sencilla, un 5-2-2-1 inamovible que está dando unos frutos que pocos esperaban. El objetivo no puede ser otro que la permanencia, pero terminar la primera vuelta brindándole un 6-0 a tu afición es una clara invitación para soñar. Decía Machín en el #Panenka65 que, en una ciudad que siempre ha vivido a la sombra del Barcelona y que nunca ha gozado de la elite, el máximo objetivo era que los niños llevaran la camiseta del Girona por la calle. Cuatro meses después, en los colegios de Girona, seguro que muchos niños llevan a la espalda los nombres de Granell o Pere Pons.