Where do you want your statue, Vincent Kompany?, dijo Gary Neville después de que un bisonte de 1,93 metros de estatura perforara la portería del Leicester. El capitán del Manchester City ejecutó un zapatazo supersónico, un último acto de servicio para el club al que había defendido desde 2008. Tal y como definía el personaje interpretado por Matthew McConaughey en Interstellar, “la ley de Murphy no significa que vaya a pasar algo malo, sino que si algo puede pasar, pasará”. Y Kompany hizo que ocurriera. Aquel tanto en la penúltima jornada fue vital para la consecución de su cuarta y última Premier, pues el 1-0 contra los ‘Foxes’ evitó que el Liverpool se pusiera líder a falta de una jornada. El defensa belga selló así su trayectoria como ‘Skyblue’ tras once años de valor y liderazgo, dos cualidades que presume llevar en los genes.

“Mi madre y mi padre me inculcaron esto. Mi madre era una líder sindical que luchaba por los derechos de los desfavorecidos. La justicia era crucial para ella. Y, cuando hablamos de justicia, debemos recordar que mi padre luchó contra el régimen de Mobutu [dictador de Zaire, actual República Democrática del Congo, entre 1965 y 1997], explicó en The Guardian Vincent, uno de los tres hijos de Joseline Fraselle y Pierre Kompany. Este último se convirtió a finales del 2018 en el primer alcalde electo negro en Bélgica, país al que llegó en 1975 después de huir de la brutalidad de la dictadura. Nació en la región de Kasai en 1947 y se convirtió en un talentoso futbolista del Tout Puissant Mazembe y, sobre todo, en un defensor del ideario socialista.

Pierre Kompany participó en protestas universitarias contra el régimen de Mobutu, lo cual acabaría privándole de la libertad durante 13 meses y 15 días, según manifestó en The Guardian: “Nos metió en un campamento militar, pero sabía que podía tener un problema con la prensa europea, así que dijo que estábamos haciendo el servicio militar”. Gracias a la ayuda de un amigo doctor, que le proporcionó un certificado falso conforme padecía una enfermedad, pudo marcharse a Bélgica, donde le acogieron en calidad de refugiado. Trabajó de taxista mientras acababa sus estudios, que le sirvieron para ejercer de ingeniero mecánico poco después. En Bélgica también se casó (y se divorció tiempo después) con Joseline, activista y madre de Vincent, y desgraciadamente víctima de cáncer en 2008.

 

“Se han obtenido muchas victorias desde que mi padre llegó a Europa, ¿pero es suficiente? Definitivamente no”, expresa Vincent Kompany

 

Vinnie, como le llamaban en el vestuario, heredó la valentía y el espíritu de superación de sus padres, que propiciaron el escenario ideal para que aflorara su pasión por el fútbol: “Sabían que era la solución ideal para mantenerme alejado de la calle”. Aun así, el racismo siempre estaba a la vuelta de la esquina. Sobre todo, durante su infancia, puesto que sufría cánticos discriminatorios cuando jugaba al fútbol. “La lucha por la igualdad de derechos no se trata solo de raza. También es una cuestión de género. Se han obtenido muchas victorias desde que mi padre llegó a Europa, ¿pero es suficiente? Definitivamente no. Necesitamos ser juzgados por nuestra competencia y nuestro deseo de tener éxito en vez de de dónde venimos o de nuestro género”, expresaba el capitán del Manchester City entre 2011 y 2019, elegido por unanimidad entre los miembros del equipo.

Mientras su hijo se formaba en las categorías inferiores del Anderlecht y destacaba en Hamburgo, Pierre Kompany, que también fue representante de Vincent durante su carrera profesional, iba haciéndose un hueco en la política. A día de hoy, es diputado del Parlamento de Bruselas y alcalde de Ganshoren, un municipio de unos 20.000 habitantes del noroeste de la capital. Cuando fue elegido, con un 28,38% de los votos, Vincent publicó una fotografía en Instagram con su hermano François dándole la enhorabuena: “¡Histórico! Estamos orgullosos de ti, papá. Viniste del Congo como refugiado en 1975. Y ahora te has ganado la confianza de tu comunidad al convertirte en el primer alcalde negro elegido en Bélgica”. Agilizar la entrega de viviendas sociales y establecer un diálogo con jóvenes y mayores para escuchar sus necesidades fueron los primeros retos de Pierre en el cargo. 

“Voy a gobernar para los amigos de todos los orígenes y razas que han creído en mí. Es la hora de construir una historia más humana”, recogía El País como declaración de intenciones del alcalde y miembro de Centro Democrático Humanista (CDH) -denominado Partido Social Cristiano (PSC) hasta 2002-. Vincent Kompany es crítico con la poca diversidad en “esas salas donde se toman las grandes decisiones”, así lo remarcó días antes de las elecciones: “Todavía hay muy poco multiculturalismo en nuestro querido gobierno. Esto refleja una diversidad inexistente en todos los niveles de poder en Bélgica”. Él mismo se considera “100% congoleño, 100% belga y 100% mancuniano”.

Vincent Kompany nunca ha olvidado sus raíces africanas. En 2006 empezó a colaborar con Aldeas Infantiles SOS, una organización dirigida a niñas y niños en situaciones de riesgo. El mejor jugador de la Premier en 2012 ha sido un ejemplo de compromiso fuera y dentro de la cancha, donde ha capitaneado al Manchester City y a la selección belga, cuya camiseta ha defendido en 89 ocasiones. Vinnie ha liderado dos proyectos que, muy probablemente, hayan pasado por el mejor momento de su historia en la última década. “Es el que más habla y da más órdenes durante los partidos”, apuntaba Domènec Torrent, segundo entrenador del City entre 2016 y 2018. “Incluso los árbitros lo respetan cada vez que va a un challenge, añadía Mikel Arteta [citas recogidas de Cuaderno de Mánchester, de Pol Ballús y Luis Martín].

Desafortunadamente, las lesiones le han castigado incontables veces en sus últimos años en activo. Aun así, los Kompany están acostumbrados a resistir. “Cada capítulo de mi vida ha comenzado con un revés y una lucha, pero siempre ha habido éxito o gloria al final”, explicaba en The Guardian. Incluso Guardiola quedaba atónito ante la capacidad de superación de Vinnie: “Es el único tipo que he conocido en mi carrera que no entrena durante dos meses y, después de solo una sesión y media, puede jugar 90 minutos a un alto nivel”. Muchos de sus compañeros y personalidades del mundo del fútbol destacaron su sacrificio y entrega en los terrenos de juego cuando decidió colgar las botas el pasado agosto, a los 34 años de edad.

Ahora ha llegado el momento de dedicarse única y exclusivamente a su trabajo de entrenador del Anderlecht. Vincent tiene la difícil misión de devolver al club al lugar que le pertenece después de las desastrosas últimas temporadas, pues en 2019 no lograron clasificarse para competiciones europeas por primera vez en 56 años. Kompany quiere construir un proyecto sólido, pero para ello reclama tiempo: “La paciencia no es una virtud en el fútbol. Pero, en realidad, es necesaria. Se necesita paciencia en términos de juego y resultados”. Asimismo, más allá de su pasión por el fútbol, el belga estudió un máster en administración de empresas en la Manchester Business School. Tal y como explican Pol Ballús y Luis Martín en su obra, Kompany lanzó un mensaje dirigido a los jóvenes atletas el día de su graduación: “Sigue educándote, sigue aprendiendo para ser el dueño de tu propia vida”.

“Con Vincent no puedes llegar muy lejos si eres injusto”, señala Pierre sobre su hijo, quien ha heredado su capacidad de liderazgo. Mientras Pierre ha sumado otro granito de arena en la lucha por la igualdad racial desde un municipio belga, Vinnie ha comandado en grandes torneos al combinado nacional, siendo este un orgullo para Bélgica en los últimos años. Una estatua del gran capitán se erigirá en los aledaños del Etihad Stadium en unos meses. Ahí tiene su respuesta Gary Neville, aunque ninguna escultura podría atesorar la grandeza de la huella que dejó en Mánchester. En los banquillos intentará agrandar su leyenda, valiéndose de ese espíritu combativo que corre por sus venas. Se abre un nuevo camino, pero los Kompany han demostrado que no temen a los cambios. Al fin y al cabo, tan solo se trata de ser él mismo. 

 


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Fotografía de Getty Images.