Recuerdo qué pasó la primera vez que tropecé con la frase “el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. La apunté en una libreta. Creo que la leí en un texto que firmaba Gonzo, pero un amigo que sabe de esto me avisó muy pronto de que la autoría le pertenecía a Valdano. Llegados a este punto, sería más útil preguntarse por las frases que no son de Valdano. Acabaríamos antes.
Lo ocurrido este fin de semana con la final de la Libertadores, o con la no final de la Libertadores, viene a confirmar la nulidad de esas palabras, al menos en la práctica. Cristales rotos, objetos voladores, cargas policiales, entradas robadas, persecuciones, gas lacrimógeno, gritos, ambulancias. Heridas en un ojo. Y todos los hechos sumergidos en lo mismo, en el humo, sobre todo el humo, una capa espesa y ambulante, como un infierno en vida. Hay algo de revelación satánica cada vez que un balón deja de verse por el humo.
Pienso en Cthulhu, el monstruo oculto de Lovecraft, que tarde o temprano iba a salir para acabar con todo.
Ya salió. La niña de las afueras de El Monumental, su pequeño cuerpo envuelto con bengalas para entrarlas en el estadio, como una mula de azúcar, es la señal inequívoca. Creció y creció el engendro y reventó el engranaje. Odio en la grada, en la calle, en la mesa. Odio en el mitin, en el periódico y en los platós de televisión. El radical no se alimenta solo.
Esto no es una tontería. Cuando debería, al menos, parecerlo. El fútbol sigue siendo demasiado importante.
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Hay que ver el todo. El encargado del operativo de seguridad por parte del gobiernl de la ciudad de Buenos Aires es padrino del hijo del presidente de Boca. El jefe del servicio de oftalmología del hospital donde fue revisado el jugador herido es vocal de la Comisión directiva de Boca. Se nota mucho... Más allá que tirar piedras al micro de los jugadores rivales es una práctica repudiable del supuesto Folklore futbolero argentino.
Me pregunto si algún jugador de la época de Panenka hubiera festejado gansr una copa sin jugar la final...
Ernesto, ¿cómo estás?
¿Sabías que tu comentario también genera violencia? Tenemos que dejar de tomar partido por un bando, tenemos que dejar de ponernos la camiseta de un club para hablar de esto. Yo soy Xeneize y me saco la camiseta de Boca para decirte esto: tiene que terminar, la violencia en el fútbol tiene que terminar.
No estoy de acuerdo con que le den a Boca la Copa Libertadores, tampoco estoy de acuerdo con que se juegue el partido como si nada hubiera pasado. Esto que pasó es tristísimo, para muchos de nosotros iba a ser el partido más importante que hayamos visto en nuestra vida y quedó en la nada. La Conmebol actuó mal, los clubes se siguen peleando. Si realmente queremos lograr algo, que quede vacante la Copa, que vaya Palmeiras o Gremio a jugar el Mundial de Clubes, que quede evidenciado que en Argentina no sabemos disfrutar del fútbol, que estamos enfermos.
Te mando un saludo, el comentario no es contra tí, es en contra de un montón de gente que sigue echando leña al fuego.