Pasaportes

Khvicha Kvaratskhelia: ‘non è vero ma ci credo’

Nápoles es tierra de fe. Hace unos años, para intentar bajar los índices de delincuencia, colocaron pequeños altares por algunas calles. Así se aseguraban que, al menos frente a un altar, a nadie se le ocurriría delinquir. Tres veces al año se comprueba si licúa la sangre de San Genaro, patrón de Nápoles. Si es así, todo irá bien para sus habitantes. También hay supersticiones, la otra religión que ordena nuestra vida. Hay que tocar la larga nariz del Pulcinella, el personaje de la Comedia del arte que representaba la ciudad napolitana. Y además está la leyenda del monaciello, un monje pequeñito que podía conseguir que las mujeres se quedaran embarazadas, sin entrar en el método. El monaciello aparece al principio y al final de la última película de Sorrentino que se llama, claro, Fue la mano de Dios.

En el sur de Italia se veneran a futbolistas como si fueran dioses. Nadie se ha elevado más que Maradona, que monopoliza las paredes de la ciudad. Hamsik, Mertens e Insigne también tienen su lugar privilegiado en el corazón y en las calles de los napolitanos. Ahora, justo después de la marcha de los dos últimos, en el Diego Armando Maradona ya vuelven a creer en alguien: Kvaratskhelia. Un futbolista que en verano sonó para la Juve, un futbolista que tiene su mural en Quarteri Spagnoli, un futbolista al que ya llaman ‘Kvaradona’. Hace años, le preguntaron a Sorrentino por qué se estrenaban tantas series de televisión. “La gente está sedienta de un relato o, simplemente, de creer en un gran cuento. Más que creer en Dios o no, la religión se sustenta sobre la necesidad de fabulación”, respondió el director italiano. Y ninguna fabulación como el fútbol, tu equipo y tus jugadores.

 

El suyo es un fútbol de niño, de niño que mantiene la ilusión, de niño que solo quiere llevar la pelota a la red contraria. Lo está consiguiendo con asiduidad en este inicio

 

“Como cristiana perdono; como mujer, no”, dijo Tamara Falcó tras la infidelidad de Íñigo Onieva, la única persona con menos popularidad que Luis Enrique ahora mismo. Kvaratskhelia podría decir algo parecido, porque como creyente puede perdonar, pero como futbolista, no. Nadie tiene más fe que los extremos, y ya escribió Onetti que “un hombre con fe es más peligroso que una bestia con hambre”. El georgiano cree. Cree que puede regatearse a uno, dos, tres jugadores. Cree que puede jugar por la derecha o por la izquierda. Cree que puede marcar. También le llaman ‘Kvaraggio’, quizás porque impone como los cuadros del pintor italiano, aunque en este caso el que retrata a los laterales es él. Alexander-Arnold aún tiene sudores fríos cuando se acuerda del Nápoles-Liverpool.

Kvaratskhelia pasa los peajes sin pagar. Si deletreas su nombre, no quedará ni el rastro. Solo le importa la portería. Todo lo que no sean las áreas es un trámite para él, algo que hay que pasar como los troncos del Grand Prix. El suyo es un fútbol de niño, de niño que mantiene la ilusión, de niño que solo quiere llevar la pelota a la red contraria. Lo está consiguiendo con asiduidad en este inicio de curso. Son ya cinco goles en Serie A, solo por detrás de Arnautovic y al nivel de Vlahovic e Immobile. Con el equipo como líder invicto en liga y Champions, en la ciudad de la fe, después del halo celestial de grandes dioses, después de algunos desengaños, después de haberse quedado con la miel del título en los labios, nadie piensa que sea posible ganar la liga. Pero, como todas las supersticiones, hay que creer por si acaso. Non è vero ma ci credo: no es verdad, pero yo lo creo.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografía de Getty Images.

Advertisement
PUBLICIDAD
Sergio V. Jodar

Entradas recientes

Fenómeno Ronaldo

Se cumplen 30 años de la temporada en la que Ronaldo arrasó Barcelona. Etapa corta…

2 días hace

Las raíces de una pasión

Nunca estás solo si sientes unos colores. Lo aprendemos hablando con Jorge, un bético que…

2 días hace

Cómo Internet está cambiando la forma en que los aficionados viven y recuerdan el fútbol

Durante mucho tiempo, la relación entre un aficionado y el fútbol tenía un ritmo bastante…

3 días hace

El ritual de juntarse en casa a ver el partido

No, los partidos no empiezan cuando el árbitro pita el inicio del juego. Preparar algo…

3 días hace

Batistuta: “No era mi intención dedicarme al fútbol”

Charlamos en Florencia con ‘Batigol’, capitán de la Fiore noventera. El argentino es una de…

3 días hace

Ponerse la camiseta como Gallego

A los 40 años, Enric Gallego ha descorchado un nuevo curso en Segunda con cifras…

4 días hace