La temporada del Celta ya está sentenciada, pero a Iago Aspas todavía le queda un récord por el que luchar. El equipo celeste selló la permanencia hace varias semanas y en ningún momento ha opositado de manera firme a plazas europeas. Mientras club y afición se centran en rendir homenaje a los jugadores que se marchan (Nolito), en ver cómo se solucionan los conflictos de despachos y en planificar los fichajes del año que viene, al ‘10’ de Moaña todavía le queda una asignatura pendiente: ganar su cuarto Trofeo Zarra. O lo que es lo mismo, pasar a la historia igualando a David Villa como el delantero que más veces ha ganado el premio que acredita al máximo goleador nacional. 90 minutos para lograr un gol más, el decimoctavo, deshaciendo así el empate con Raúl De Tomás y colocándose como líder en solitario del ránking. De lograrlo, lo haría precisamente en Mestalla, campo en el que el ‘Guaje’ ganó cuatro de los cinco primeros galardones que se entregaron.

Iago Aspas y el gol. El gol y Iago Aspas. Un idilio de los que ya no se ven. Porque en un fútbol en el que predominan los análisis de datos, a veces nos olvidamos, pero todo empieza y acaba con un gol. Es el aspecto más primitivo de este deporte. El “orgasmo del fútbol”, escribió Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra. Sinónimo de victoria y de haber logrado el objetivo. No hay otra meta que conseguir que el balón rebase la línea, de la forma que sea. El Trofeo Zarra es para Aspas la luna de miel de su relación con el gol, en la que hace ya muchos años que se dieron el ‘sí, quiero’.

Pero, como en todas las relaciones, no todo el camino es de color de rosa. Durante su breve Erasmus en Liverpool la sinergia Aspas-Gol se perdió. Cuando se dio la oportunidad, el delantero de Moaña no dudó y se lanzó a la aventura inglesa, llegando a afirmar que había sido ‘fácil’ marcharse a los ‘Reds’. Sin embargo, la lejanía del hogar, la competencia con Luis Suárez y el buen nivel de Daniel Sturridge, provocaron que su estancia en el extrangero fuera decepcionante. Tras disputar únicamente 15 partidos y anotar un solo gol, Aspas tuvo que volver a España. Esta vez a Sevilla y en forma de cesión, lo que suponía un nuevo salto al vacío. Allí logró ganar su único título como profesional, una Europa League. No obstante, el rendimiento tampoco fue brillante y Sevilla no dejaba de ser, otra vez, una estancia temporal. Aspas llevaba dos años sintiéndose como un pez fuera del agua, y el calor seco de la capital andaluza amenazaba con dejarlo fuera de combate. Sin embargo, lejos de alejarlo de la élite, estos dos años le hicieron mayor como futbolista. Creció. Dio un paso atrás para dar dos hacia delante.

 

Se ha convertido en el actor principal de sus propias películas, de solo hora y media de duración, pero que mantienen al espectador en vilo, a sabiendas de que, con él en primer plano, todo puede pasar

 

En 2015, el niño prodigio volvió a casa. A Vigo. Y poco tardó en volver a sentir el feeling con la red. Esa misma campaña clasificó al Celta a la Europa League y un año después logró su primer Trofeo Zarra. ‘El Príncipe de las Bateas’ no es un delantero clásico. De hecho, las similitudes entre él y Zarra, más allá de su romance con el gol, son pocas. Mientras que al delantero vasco le caracterizaban sus poderosos remates de cabeza, a Iago lo hacen su prodigiosa pierna izquierda y su liderazgo. Juega y hace jugar. Se ha convertido en el actor principal de sus propias películas, de solo hora y media de duración, pero que mantienen al espectador en vilo, a sabiendas de que, con él en primer plano, todo puede pasar. Desde su regreso, es el corazón de todo un club. El buque y el faro. Porque será su luz en los metros finales la que determine hasta dónde llegarán las posibilidades del Celta.

Siendo uno de los capitanes de la plantilla, más maduro en la gestión emocional y ya consagrado como uno de los mejores jugadores del campeonato, ganó el Trofeo Zarra durante tres temporadas consecutivas (2016-17, 2017-18 y 2018-19). En las últimas dos no ha podido revalidar la gesta, quedando lejos de los números conseguidos por Gerard Moreno. Pero con los 17 goles logrados en este curso y a falta de una jornada por disputarse, vuelve a tener la oportunidad. Aspas está igualado con R.D.T., que se perderá la última jornada liguera al cumplir ciclo de tarjetas. Por ende, sus únicos rivales son Juanmi, que con 16 tantos sigue al acecho y podría dar el sorpasso final, y él mismo. La ceremonia nupcial está lista, los votos ya expuestos y la gesta al alcance de sus botas. O quién sabe si, emulando a Zarra por primera vez en toda la temporada, en su cabeza. Lo que está claro es que ya sea mediante una obra de arte de su zurda o con un rebote feo y desganado, Iago Aspas está a un gol de marcar la historia.

 


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Fotografía de Imago.