Resulta paradójico que en un fútbol donde cada vez es mayor la diferencia económica entre los grandes clubes y el resto, le Segunda División nos está brindando en los últimos años historias de un fútbol de otra época. Los ascensos de Eibar, Leganés, Girona y Huesca mantienen viva la esperanza de todos aquellos clubes que luchan ante los gigantes. Estos ascensos a Primera parecen ser un premio, como si estos equipos tan solo se contentaran con jugar un año en la máxima categoría del fútbol español. Pero esto no es así, los resultados de Eibar, Leganés y Girona nos hacen ver que su intención es la de estar los máximos años posibles en la élite, no han venido de visita. No olvidemos que en Segunda hay ciudades más grandes y con mayor tradición futbolística como son Gijón, Zaragoza, Valladolid, Pamplona, Oviedo, Granada, Córdoba y en Segunda B podemos encontrar a Santander, Mallorca, Elche, Murcia, etc. De ahí el enorme mérito que tiene el conjunto aragonés.

2017, año de prueba

La temporada pasada el Huesca ya lanzó un aviso de cuáles iban a ser sus intenciones. Terminó el curso en sexta posición, la última que da acceso a la fase de ascenso, por detrás de Getafe, Tenerife y Cádiz. Pocos daban al equipo de Juan Antonio Anquela opciones de subir, más aún cuando la temporada anterior habían sufrido en la parte baja de la tabla. Sin hacer demasiado ruido se metieron en playoffs, aunque cayeron en primera ronda ante un Getafe muy superior. Sin que ellos lo supieran ya habían plantado la semilla del ascenso. El pasado verano se fueron Anquela, Sergio Herrera y Samu Sáiz, posiblemente sus tres piezas más difíciles de sustituir. Además, tanto el técnico como el portero se iban a dos rivales directos por el ascenso como son Oviedo y Osasuna, respectivamente. Samu Sáiz había sido uno de los futbolistas que más había deslumbrado en la categoría de plata, por eso el Leeds no se lo pensó demasiado y depositó 3,5 millones en las arcas del club aragonés. Esta ha sido con diferencia la venta más cara en la historia del Huesca, por delante de Mikel Rico o Fran Mérida.

Gran acierto en los refuerzos

Otra cosa no, pero acierto en los fichajes es precisamente lo que ha tenido el Huesca. Mientras los grandes de la categoría invertían dinero en refuerzos, el Huesca tan solo pagó 400.000 euros por Álex Gallar procedente de la Cultural. Todo los demás han sido cesiones: Cucho, Alex Remiro, Ávila, Moi Gómez. Estos jugadores han sido fundamentales en el ascenso. Si a esto sumamos el acierto en la incorporación de Rubi, el pleno es absoluto. Además, futbolistas que ya estaban en la plantilla han dado un gran paso al frente, el caso de Gonzalo Melero es el más evidente de todos. Cómo no va a ascender el Huesca si entre Melero y Cucho han anotado 32 goles en liga. Es evidente que la mayoría de estos futbolistas abandonarán este verano el club debido a ser cesiones, pero si de ellos dependiera seguro que desearían permanecer una temporada más. Pase lo que pase el Huesca se volverá a organizar y dará guerra en Primera.

Sobrevivió al tramo difícil de temporada

Desde que la liga comenzara en agosto el Huesca prácticamente no ha renunciado al ascenso, y eso que perdieron el primer partido ante el Numancia. Todo parecía ir encaminado a que el Huesca fuera a ser equipo de Primera con unas cuantas jornadas de distancia, pero la Segunda es muy perra. Hasta mediados de febrero tan solo habían perdido tres partidos de liga pero a partir de ahí todo se empezó a complicar. Ocho partidos seguidos encadenó el Huesca sin vencer, la lesión de Cucho puso en duda sus aspiraciones de ascenso directo. Además, las derrotas se produjeron ante rivales directos como Valladolid, Rayo Vallecano, Sporting o Zaragoza. Todo cambió en la remontada ante el Barça B en el Alcoraz, ahí despertó el Huesca y volvió a demostrar que era el equipo más fuerte de la categoría. El ascenso que parecía anunciado desde el mes de enero llegó finalmente en Lugo a finales de mayo, uno nunca puede dar algo por hecho en Segunda.