Pasaportes

Dmitri Cheryshev, el eslavo estoico

Este artículo está extraído del #Panenka137, que sigue disponible aquí


 

Dicen los estoicos que la clave de la felicidad es no preocuparse por lo que no depende de uno mismo. Como por ejemplo que tu ciudad cambie de nombre de un día para otro. Le ocurrió a Dmitri Nikolayevich Cheryshev, nacido en 1969 en la ciudad rusa de Gorki, llamada Nizhni Nogvorod desde 1990.

También tuvo mucho de azarosa su llegada a España: en 1996, tres emisarios del Sporting viajaron a Moscú para ver a un jugador del Dinamo. En ese partido, ante el Lokomotiv, el que brilló fue otro: Dmitri, delantero rápido y menudo, más extremo que nueve, goleador y de buen pie. Como en tantas otras ocasiones, los directivos fueron a por un jugador y volvieron con otro, para alegría de Cheryshev, que desembarcó encantado en Gijón. “Allí probé la mejor comida de mi vida, una merluza a la romana en un restaurante del puerto donde vendían pescado vivo”, contó en Relevo.

Estuvo cinco años en aquel Sporting de los rusos, con Nikiforov y Ledhiakov. Y marcó el gol más extraño de su carrera el último día de mayo de 1997: el Sporting peleaba por no bajar y visitaba en el Villamarín a un Betis instalado en la zona noble de la tabla. Partido muy complicado en teoría pero plácido en la práctica: resultó que también el Sevilla boqueaba para no bajar a Segunda. Y puestos a elegir, los aficionados béticos animaron al Sporting y celebraron el 0-1 de Cheryshev como si fuera suyo, un dardo al corazón del rival. “Fue uno de los partidos más extraños de mi carrera”, cuenta Cheryshev.

 

Estuvo cinco años en aquel Sporting de los rusos, con Nikiforov y Ledhiakov. Y marcó el gol más extraño de su carrera el último día de mayo de 1997

 

Aunque para extraño, el curso siguiente, el del récord negativo de puntos en Primera: 13 en 38 jornadas. Pese al descenso, siguió en el equipo, porque se había amoldado como un guante a Gijón. Allí creció su hijo Denis, continuador de la saga familiar y ex de Real Madrid, Sevilla, Villarreal o Valencia.

Tras pasar por Burgos y Aranjuez, Dmitri Cheryshev se instaló en Madrid para iniciarse como entrenador. La suya es una carrera un poco errática, pero interesante; tan capaz de durar sólo tres horas en un banquillo (le ocurrió en el Eskilstuna sueco, por desavenencias con el presidente), como de resucitar al equipo de su ciudad natal, o meter al Santa Coloma de Andorra en la tercera ronda de la Conference. Con mucha paciencia y un punto de estoicismo, sigue esperando la oportunidad de entrenar en España: su móvil siempre está encendido.

Advertisement
PUBLICIDAD
Javier Giraldo

Entradas recientes

Cómo Internet está cambiando la forma en que los aficionados viven y recuerdan el fútbol

Durante mucho tiempo, la relación entre un aficionado y el fútbol tenía un ritmo bastante…

19 horas hace

El ritual de juntarse en casa a ver el partido

No, los partidos no empiezan cuando el árbitro pita el inicio del juego. Preparar algo…

19 horas hace

Batistuta: “No era mi intención dedicarme al fútbol”

Charlamos en Florencia con ‘Batigol’, capitán de la Fiore noventera. El argentino es una de…

20 horas hace

Ponerse la camiseta como Gallego

A los 40 años, Enric Gallego ha descorchado un nuevo curso en Segunda con cifras…

2 días hace

Agárrate, que viene Aubameyang

El tipo, a sus 37 años, cabalga por Riazor como si todavía fuera un chaval…

3 días hace

El banquillo de Real Politik FC | El estadio que la FIFA quiso prohibir

¿Cómo consiguió Bolivia tumbar la prohibición de la FIFA? ¿Realmente existe ventaja por jugar en…

3 días hace