“Hay una cosa aún más bonita que una cosa bonita: las ruinas de una cosa bonita.”

Puvis de Chavannes.

 

En una de las mejores canciones que jamás se han escrito en catalán, el cantautor Jaume Sisa proclama que “cualquier noche puede salir el sol”, que cualquier excusa es buena para intentar convertir la tristeza en humo. Para Fran Sol, un delantero madrileño de 26 años que brilla en el Willem II neerlandés, el sol empezó a hacerse un hueco entre las nubes más espesas el 1 de noviembre del año pasado; el día en el que los médicos le comunicaron que el tumor testicular que le habían extirpado la semana anterior no era maligno, que no padecía cáncer. “Los resultados de hoy han sido positivos. Nueve de cada diez veces el diagnóstico es malo y, por lo tanto, habría tenido cáncer; pero una de cada diez el tumor no es maligno, así que estoy sano. Soy el chico más feliz del mundo. […] Ha sido la semana más larga de mi vida. Es muy duro leer que tienes cáncer cuando todavía no sabes nada. Estoy muy orgulloso de pertenecer al club más bello de Holanda, el Willem II. Y no me olvido de los aficionados, porque tengo un regalo especial para ellos: volveré lo antes posible”, enfatizó entonces.

Hasta que recibió “la mejor noticia” de toda su vida, aquellos fueron unos días ciertamente complicados para el futbolista de Vicálvaro. Todo empezó a ennegrecerse el 24 de octubre; cuando, en un control rutinario, le detectaron lo que parecía ser un tumor en un testículo. “No estaba con mis amigos ni con mi familia para apoyarme en ellos. No sabía qué decirle al doctor, cómo reaccionar. Me estaban saliendo las cosas de maravilla; pero, tras esto, te planteas toda tu vida. Fui al hospital sintiéndome invencible y salí de él sintiéndome el más débil”, reconocía el atacante madrileño en Marca. Y, en Onda Cero, añadía: “Lo primero que pensé es que se habían equivocado porque yo estaba de puta madre. Fueron unos días muy duros, lloramos mucho. Fue una locura porque lees de todo en Internet…”. Con todo, apenas dos días después de recibir el terrible diagnóstico, el delantero se sometió a una operación que afrontó “con esperanza, con fuerza, con confianza” y con la alegría de haber marcado un gol tan solo unas horas antes de entrar en el quirófano, en un encuentro de la Copa de los Países Bajos contra el Heerenveen. “Tras conocer la noticia, pensé en llamar al entrenador para decirle que no podía jugar. Pero mi mujer me preguntó si me iba a quedar en casa llorando o iba a hacer lo que más me gusta. Llamé al entrenador, le dije que quería jugar y me dijo que si estaba seguro iba a ser titular”, relataba, en Marca, un Fran Sol que, antes de celebrar el gol de la victoria del Willem II, reunió a sus compañeros en el vestuario para trasladarles la noticia.

 

“No sabía qué decirle al doctor, cómo reaccionar. Me estaban saliendo las cosas de maravilla; pero, tras esto, te planteas toda tu vida. Fui al hospital sintiéndome invencible y salí de él sintiéndome el más débil”

 

Aquel mismo fin de semana, cuando todavía se desconocía las consecuencias que acabaría causando el episodio, la afición del Willem II Stadion aprovechó el encuentro contra el Ajax, el primero sin Fran Sol, para brindarle todo su afecto a uno de sus referentes con un emotivo homenaje, con un gesto espectacular. En el minuto nueve del encuentro, además de entonar un “Tenemos a Fran Sol” que por aquel entonces ya era un clásico en el estadio de Tilburg, los hinchas del conjunto neerlandés, uno de los más modestos de la Eredivisie, llenaron las gradas de banderas españolas. La más grande de ellas, ilustrada con una imagen del delantero madrileño, mostraba un mensaje inequívoco: “Fuerza en tu recuperación, Tilburg te ama”. “Mucha fuerza, estamos contigo”, añadían las camisetas con las que sus compañeros saltaron al césped del Willem II Stadion. “Fue el momento más emocionante, fue muy bonito. Subí a la grada porque quería devolverles todo el cariño que me habían dado. Canté con ellos”, recordaba un Fran Sol que siete días después de pasar por el quirófano volvió a sonreír.

Después de vivir una semana extremadamente dura, las pruebas médicas confirmaron que los resultados eran positivos, que no se habían encontrado células tumorosas. “Hoy íbamos al médico para que nos dieran el tratamiento para el cáncer, pero nos han dicho que no tengo, que no era nada. Soy el tío con más suerte del mundo, es una alegría que no se puede describir con palabras…”, admitía el ‘9’ del Willem II en los micrófonos de la Cadena Ser. “Cuando el médico me dijo que no era un tumor maligno casi le doy un beso en la boca”, añadió en los de Onda Cero. Inmensamente feliz por haber superado un incidente que le cambió la forma de afrontar la vida (“Nunca es bueno que te pase una cosa así, pero es cierto que después de eso las cosas me han ido mejor. Uno relativiza los problemas, uno ve que todo tiene solución. Eso te libera, ahora cuando no marco en un partido ya no le doy tanta importancia”, reconocía en Estadio Deportivo); Fran Sol tardó pocos días en reincorporarse a los entrenamientos. Finalmente, el 18 de noviembre volvió a enfundarse la camiseta del Willem II. El ariete de Vicálvaro, un obrero del gol, solo se había perdido dos encuentros de liga. Y regresó más fuerte que nunca, como si la vida no hubiera estado a punto de alejarle de los terrenos de juego. Lo demostró el 2 de diciembre; el día en el que, en un encuentro contra el Heracles Almelo, anotó su primer tanto desde la operación.

Desde entonces, de hecho, Fran Sol casi no ha sacado el pie del acelerador, confirmando las buenas sensaciones que ha dejado desde que aterrizó en la Eredivisie en 2016, procedente del Villarreal. Después de dar sus primeros pasos en la Escuela de Fútbol de Vicálvaro y en la cantera del Rayo Vallecano; de quemar etapas durante diez años en el Real Madrid, donde coincidió con jugadores como Álvaro Morata, Lucas Vázquez, Dani Carvajal, Nacho Fernández o Pablo Sarabia; y de defender las camisetas del Villarreal, con el que llegó a disputar dos encuentros en Primera División en la temporada 14-15, del Lugo y del Real Oviedo; el delantero madrileño decidió empezar desde cero, buscar su futuro lejos de las fronteras españolas. “A los jóvenes les aconsejaría que se marchen, que prueben y, sobre todo, que arriesguen. Vivir estas experiencias es algo que te enriquece, algo que recomiendo a todo el mundo”, afirmaba, en As, un futbolista que, después de sufrir lo indecible, triunfa en el balompié neerlandés. De hecho, desde que Fran Sol desembarcó en la Eredivisie en 2016, ningún futbolista ha marcado más goles que él, que ha firmado 33 dianas y seis asistencias en los 68 partidos que ha disputado en el campeonato liguero. Unas cifras, extraordinarias para un jugador de un conjunto que cada temporada pelea por mantener la categoría, que han convertido al ‘9’ del Willem II en el gran ídolo de la hinchada de Tilburg (“Me paran mucho, tanto los niños como los mayores. Es fantástico, es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida”); en una de las grandes estrellas de la competición.

Y es que, si la primera experiencia de Fran Sol, titular indiscutible en el Willem II desde su llegada, en el fútbol neerlandés ya fue excelente, con un balance diez tantos en 30 encuentros; la segunda, a pesar del inesperado contratiempo de la operación, fue la de su explosión definitiva, la de su confirmación. Una temporada, la mejor de toda su carrera deportiva, inolvidable en la que, además de celebrar cuatro dianas en la Copa de los Países Bajos, el atacante de Vicálvaro anotó un total de 16 goles en la Eredivisie, acabando en la sexta posición del Pichichi, a cinco tantos del iraní Alireza Jahanbakhsk (AZ Alkmaar), y protagonizando algunos encuentros históricos, como el increíble 5-0 que el humilde Willem II le endosó al todopoderoso PSV, un resultado que se convirtió en la derrota más amplia encajada por el cuadro de Eindhoven desde 1964. “Fue un momento culmen. En poco tiempo pasé de estar por los suelos a meterle cinco al PSV, que encima acabó campeón. El Willem llevaba más de 50 años sin vencerles y nunca había logrado una victoria tan abultada ante un equipo de los de arriba. Fue inolvidable”, afirmaba Fran Sol, que anotó un hat-trick, el primero de su carrera futbolística y el primero de un futbolista español en la Eredivisie, que le situó momentáneamente como máximo goleador del campeonato.

“Ha sido un año buenísimo. No es fácil marcar tantos goles. Los delanteros de los grandes equipos tienen muchas ocasiones, pero en el Willem tienes una o dos y hay que aprovecharlas. Me ha salido todo bien, me he mostrado como soy. Quería el Pichichi, pero no pudo ser. Sí que acabo como el delantero más efectivo, con un 25% de acierto ante el gol. También en el once de la temporada, puedo estar contento”, reconocía Fran Sol en una entrevista en Estadio Deportivo, antes de afirmar que “es el momento de dar un paso al frente después de dos años buenos en Holanda. Es mi mejor momento. Veremos, el verano acaba de empezar”. Ciertamente, cuando empezó el verano parecía imposible que Fran Sol permaneciera en la Eredivisie, un campeonato que se le está quedando pequeño. “Este verano es el momento de volver a España”, proclamaba en el As el delantero madrileño, cuyo nombre se relacionó con varios equipos españoles, como el Sevilla de su amigo Pablo Sarabia, el Valencia de Marcelino García Toral, el entrenador que le hizo debutar en Primera División; el Leganés, el Espanyol, el Rayo Vallecano o el Levante de Paco López, con quien coincidió en el Villarreal B. También sonó para el AZ Alkmaar neerlandés, el Cruz Azul mexicano o el Watford, el Cardiff, el Burnley y el Crystal Palace, de la Premier League.

Sin embargo, ninguna de estas operaciones acabó cerrándose. Y, cuando el mercado de traspasos bajó la persiana, Fran Sol continuaba siendo futbolista del conjunto de Tilburg, una ciudad que le idolatra hasta el punto de que, en el momento en el que se certificó su continuidad en el Willem II, lo celebró reuniéndose delante de la casa del delantero de Vicálvaro. Respiraron profundamente aliviados, felices por saber que podrán continuar disfrutando de un delantero al que se le caen los goles de los bolsillos; de un jugador que todavía sueña con debutar con la selección española (“Es el objetivo que me pongo a largo plazo, pero no me frustra no conseguirlo. Es esfuerzo habrá merecido la pena igualmente”); de un hombre que, agradecido, valora enormemente la posibilidad de seguir disfrutando de un deporte que convierte a los futbolistas en privilegiados. “Juega en el Chelsea, vive en Londres, va a ser padre, es un futbolista rico con 26 años. Guapo, alto… ¿Cómo le voy a dar ánimos?”, apuntaba hace unos meses, al ser preguntado por la ausencia de su amigo Álvaro Morata en la convocatoria de Julen Lopetegui para disputar el Mundial de Rusia.

Con todo, con la certeza de que su regreso al fútbol español es cuestión de tiempo, con la voluntad de continuar escribiendo su nombre con letras de oro en la historia del Willem II, con la experiencia de quien ha superado la batalla más dura con una ilusión incansable, Fran Sol ha empezado la temporada tal y como acabó la anterior, siendo una auténtica pesadilla para las defensas de la Eredivisie, incapaces de descifrar los movimientos del madrileño, un depredador del área que, dotado de un insaciable instinto goleador, ha anotado hasta siete tantos en las primeras seis jornadas del campeonato neerlandés, situándose en la primera posición del Pichichi, por delante de delanteros de la categoría de Klaas-Jan Huntelaar, Robin van Persie, Hirving Lozano o Luuk de Jong. “Llegué a pensar que ya había jugado el último partido de mi vida. Hoy me encuentro como si hubiera vuelto a nacer, con una enseñanza para siempre”, reconocía, hace unos meses en los micrófonos de la COPE, el propio Fran Sol, un futbolista que demostró que, por oscuro que parezca todo, cualquier noche puede salir el sol.