“I pinch myself sometimes”, confesaba en octubre Charlie Austin. “A veces me pellizco”, respondía incrédulo a la pregunta de un periodista inglés, impaciente por conocer el secreto del joven jugador del Queen Park Rangers. El chico de Berkshide asumía entonces que llegar a lo más alto no estaba entre sus planes cuando dedicaba la mayor parte del tiempo a poner ladrillos en la empresa de su padre. De eso hace solo cinco años. El último lustro de la vida de Austin empezó en la novena división inglesa y acabará en la Premier League habiendo hecho parada en cada peldaño del fútbol británico y dejando atrás un futuro como albañil.

El Poole Town FC era la única vía de escape de Charlie Austin cuando, con 20 años, se subía a la furgoneta que le llevaba hasta la fábrica de ladrillos familiar y no lo traía de vuelta hasta la noche. Aun así, en Poole, una pequeña ciudad del sur de Inglaterra, el fútbol amateur le permitía seguir disfrutando del balón pese a saber que el mundo de la construcción acabaría privándole algún día de su hobby. Haber confesado entonces que aún soñaba en convertirse en futbolista profesional le habría valido seguro la mofa de sus compañeros y familiares, y lo de ser el cuarto máximo goleador de la Premier League  no cabía ni en sus mejores fábulas. Acabar dejando escondido para siempre su talento en una liga regional hubiera sido lo normal, pero la calidad del ágil y avispado delantero terminó dando un giro inesperado a su vida, que empezó una heroica escalada por el sistema de competición local.

El camino a la Premier empezó a base de pruebas en clubes de la tercera y la cuarta división inglesa, de algunos fichajes truncados en el último momento y de directivos que quedaron rápidamente satisfechos con sus goles. Este fue el caso del Swindon Town, equipo de tercera división que fue testigo de su consolidación en el fútbol profesional con 45 goles en 90 apariciones. Tanto gustaron las maneras de Austin que jugador y club acabaron peleados por las las ganas del segundo por retener a su delantero frente a la ambición de llegar más alto del primero. La Championship picó varias veces a la puerta del inglés y el rechazo del Swindon a cualquier oferta sacó de quicio a Austin, que acabó forzando su salida y dando el ‘sí’ al Burnley, equipo con el que que curiosamente se reencontró en Primera hace unas semanas en un partido de liga que decidió con un tanto él mismo. Durante su estancia en Burnley batió el récord como jugador más rápido en marcar 20 goles en una temporada, y su actuación llamó la atención del Hull City, que el verano de 2013 estaba dispuesto a llevárselo a la Premier.

Todo parecía estar a punto para que Austin desembarcara en el último puerto de su osada aventura hasta la cima del fútbol inglés. Una buena oferta del Hull, un fácil acuerdo entre clubes y el joven dispuesto a demostrar sus dotes goleadores en una de las mejores ligas del mundo… Pero Austin, que salía de una lesión de hombro, no superó la revisión médica y el club se echó atrás en su apuesta. Ante la evidente decepción por ambas partes, apareció un plan alternativo llamado Queen Park Rangers. El destino Premier se haría esperar pero llegaría de la mejor manera posible: con un ascenso en el estadio de Wembley y un año en el que el chico de Berkshide marcó 20 goles.

Aquel ascenso del club del oeste de Londres daba una nueva oportunidad al conjunto de la capital, que tan mal curso había realizado en su último año en la elite. Para lograr el objetivo de mantenerse, los ‘Hoops’ cuentan esta vez con Charlie Austin, que lleva ocho goles -la mitad de los de todo el equipo- y va camino de consolidarse como uno de los máximos goleadores de la liga. Por delante de él solo están Agüero, Diego Costa y Alexis. Por supuesto, este dato no ha pasado desapercibido para Roy Hodgson, que en más de una ocasión se le ha visto en las gradas de Loftus Road inmerso en su obcecada búsqueda de gol para Inglaterra. Aunque por delante de él suenen nombres con mucha más fuerza, jugadores con más experiencia y con una trayectoria más longeva como es el caso de Saido Berahino, hoy los goles de Austin pueden salvar al QPR de un nuevo descenso. Que lleguen a salvar algún día a su selección es algo mucho más difícil, casi tanto como pasar de ser albañil a futbolista profesional en un plazo de cinco años.