¿A que no esperabas encontrarte hoy con el nombre de Claudio Beauvue? Hablamos de aquel delantero que llegó al Celta del ‘Toto’ Berizzo y que no consiguió brillar como lo había hecho en el fútbol francés. Pues bien, cómo son los caprichos del fútbol: a sus 37 años, Beauvue regresará a Francia para medirse al Lorient de la Ligue 1 defendiendo los colores del modesto AS Gosier. Un viaje de 6.700 kilómetros para llegar a la Galia continental y convertir a su equipo en el tercer club de la historia de la isla de Guadalupe en alcanzar la ronda de los 64 mejores conjuntos en la Coupe de France. Así que aquí van unas líneas sobre Beauvue, Guadalupe y un torneo repleto de historias, aunque, sobre todo, de millas (sub)marinas.
Beauvue. Bovú. Boví. Nacido en Saint-Claude, en el archipiélago caribeño de Guadalupe, el delantero llegó a Celta, como dicta el meme, en el mercado invernal de la temporada 15-16, bajo el amparo de sus años en el fútbol francés. Le avalaban la Copa de Francia que en 2014 había levantado con el En Avant Guingamp, además de la efímera fe que el Olympique de Lyon, con poco éxito, había depositado en sus goles. A cambio de siete millones, el Celta de Berizzo se aseguraba, a priori, un ataque goleador: Aspas, Nolito, Orellana, Guidetti, Bongonda y un guadalupeño de nombre poco pronunciable.
Pero la llegada de Claudio se vio truncada por una rotura del tendón de Aquiles y una recuperación que se retrasó hasta los diez meses. En Vigo le recordarán por su sonrisa en aquel momento de apuro, por marcarle al Krasnodar tras su regreso a los terrenos de juego, y, sobre todo, por una jugada en Old Trafford que, quién sabe, pudo haber llevado a los celestes a la final de la Europa League. Aquel Euro-Celta de Berizzo tuvo un epílogo trágico, y la marcha del técnico argentino también supuso el fin del capítulo de Beauvue. Tocó entonces probar suerte en Leganés y en Caen, antes de rescindir y marcharse al eterno rival.
Aquel Euro-Celta de Berizzo tuvo un epílogo trágico, y la marcha del técnico argentino también supuso el fin del capítulo de Beauvue
De Vigo a A Coruña. De Balaídos a Riazor. Le recibía la única afición que había festejado su fallo ante el United, pero finalmente solo pudo celebrarle dos goles en el peor momento de la entidad coruñesa: el inevitable descenso a Segunda B. Allí disputó media temporada más, cuando de nuevo regresaría a Francia para dar saltos, sin apenas goles, entre la tercera, la cuarta y hasta la quinta división. En 2023 llegaba a Calais, de sexta, donde sí logró recuperar su fortuna anotadora (15 tantos en 22 partidos), además de ascender al equipo. De los pocos que recuerden su pasado por la liga española, aún menos imaginarían semejante abismo.
Pero así es el fútbol. Porque hoy, Boví ha recuperado su nombre. Y lo ha hecho en su tierra natal y en la competición que en 2014 le coronó: la Coupe de France. Famosa por su cantidad de rondas y por las posibilidades que ofrece a cualquier club amateur. Pero aún es más conocida —entramos en terreno geopolítico— porque da espacio a aquellos equipos de las colectividades de ultramar que tiene Francia alrededor del mundo. Territorios que funcionan como departamentos de la metrópoli (esto suena mucho a época colonial), que forman parte de la Unión Europea, y que son aún un pequeño recordatorio de que la herencia colonial sigue dibujando el mapa del fútbol, y por supuesto, también del mundo.
A sus 37 años, Beauvue regresará a Francia para medirse al Lorient de la Ligue 1 defendiendo los colores del modesto AS Gosier, equipo de la isla de Guadalupe
Y aquí se encuentran, compitiendo de tú a tú contra los clubes franceses. Desde Guadalupe, a quien Cristóbal Colón dio su nombre en 1493 en honor a la Virgen de Santa María de Guadalupe de Extremadura, pasando por la Guayana Francesa, Martinica, Mayotte y Reunión. Territorios caribeños, sudamericanos e incluso del océano Índico que funcionan como las Islas Canarias para España o las Azores y Madeira en Portugal. Son uno más dentro de la administración de sus respectivos países, a pesar de encontrarse —las francesas especialmente— alejadas del continente europeo.
En el caso de Guadalupe, allí regresó Beauvue, que parece empeñado en hacer historia con un equipo fundado en 1980, que tiene un tiburón en el escudo y que, a pesar de jugar como local, deberá desplazarse a Francia, con los gastos pagados por la federación, para enfrentarse a un equipo de primera división el próximo 20 de diciembre. Así lo establece el reglamento de la Coupe. Cuando los equipos de máxima categoría entran en la competición, todos los partidos se disputan en territorio continental. Una desventaja en toda regla, aunque hay que destacar la diáspora caribeña que se encuentra en la capital, lo que hará que el AS Gosier, a pesar de jugar a kilómetros de su tierra, se sienta algo menos visitante en suelo francés. Boví, que ya ha marcado dos goles, vuelve a sonreír.
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Fotografía de Getty Images.


