La ‘Décima’ fue un momento feliz. Una de las tres Champions como entrenador que más ilusión me hizo ganar. Por la dimensión del Real Madrid y por demostrarme a mí mismo que había conseguido seguir creciendo como entrenador. Atrás quedó la época dorada con el Milan y seguido llegó el Chelsea y después el PSG, todos previos a la llamada del Real. Un club que te exige lo máximo siempre y te mide como entrenador y persona. Es tal la magnitud de dirigir a este equipo que abarca todas las parcelas de tu vida. Y, honestamente, creo que la consecución de la Champions en Lisboa fue fruto de la madurez y el trabajo en equipo unidos al talento de mis jugadores. Aquel Madrid sentó las bases de lo que vino después. No tengo dudas.

El éxito ante el Atlético, rival que siempre nos costó ganar en duelos previos, podría encuadrarse en un hecho milagroso por el modo en el que llegó el tanto de Sergio Ramos cuando el partido estaba en la prolongación. Pero si restas la pasión que adorna al momento y analizas cómo se llegó ahí, verás que el gol fue merecido y que debió llegar mucho antes. Supimos reponernos al golpe que supuso el tanto de Godín y en la segunda parte mostramos todo el esplendor de juego del que era capaz aquel equipo. Solo nos era esquiva la puntería… Pero nunca debes dar nada por sentado. De ahí la fe de mis jugadores en buscar hasta el final ese empate. Fue la mezcla perfecta de calidad, fe y suerte, claro.

La prórroga, esta vez, fue la expresión máxima de la superioridad que ya habíamos apuntado en el segundo tiempo del partido. Eso y que el Atlético, hay que reconocerlo, había encajado psicológicamente mal el gol de Ramos. De nuevo aparece el aprendizaje de Estambul, donde lo psicológico fue determinante. Pero esta vez la remontada estaba de nuestro lado y transmití a mis jugadores la necesidad de ser ellos mismos y dar rienda suelta a su competitividad y carácter. No hicieron falta muchas palabras, sabían que confiaba en ellos y estuvieron a la altura para ser campeones. Una noche inolvidable e histórica que devolvió al Real Madrid ‘su’ Copa de Europa 12 años después.

 


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Fotografía de Imago.