Nadie gana como Alemania. Nadie muestra esa suficiencia para vencer en casi cualquier contexto, son máquinas con una función: derrotar al rival. Muchas selecciones han tenido una época brillante, unos años donde han sido auténticos jerarcas, pero es que Alemania pelea por todos los éxitos casi en cada torneo. Cuando se inicia un campeonato uno tan solo tienes dos certezas: habrá un ganador final y posiblemente Alemania sea ese. Vencer a Alemania es matar al dragón. Coincidimos en que la última década posiblemente sea la de mayor éxito del fútbol español, nunca nadie había logrado encadenar dos Eurocopas y un Mundial, los hechos hablan por sí solos. La hegemonía de la selección española va más allá, junto al Barça, marcó las pautas que después muchos tratarían de imitar. ¿Pero qué ha hecho Alemania durante la plenitud de España? Mundial (ganadores 2014, tercer puesto 2010), Eurocopa (finalistas 2008, tercer puesto 2012 y 2016), Copa Confederaciones (ganadores 2017), Juegos Olímpicos (finalistas 2016). Si a todos estos éxitos sumamos las victorias de la sub-21 en las Eurocopas de 2009 y 2017 queda un palmarés brutal.
Un mes después se celebraron en Brasil los Juegos Olímpicos y la selección alemana alternó muchos nombres. Evidentemente varios por obligación, pues debían acudir a la cita futbolistas jóvenes. Cayeron en la final ante una Brasil necesitada de la medalla de oro, jamás lo habían conseguido y no podían fallar ante su propia afición. Con el empate de Meyer volvieron los fantasmas del Mundial de 2014. En los penaltis llegó la victoria local gracias al gol de Neymar y el error de Petersen, era una Brasil de futbolistas brillantes como Marquinhos, Gabriel Jesús, Neymar, Gabigol, Felipe Anderson o Rafinha ante un conjunto alemán todavía por hacerse. Este fue el once finalista: Horn; Toljan, Ginter, Süle, Klostermann; Lars Bender, Sven Bender, Brandt, Meyer, Gnabry; Selke. Como podemos observar es un once totalmente diferente del que había quedado tercero en la Eurocopa un mes atrás. Ya en 2017, durante estas últimas semanas, se han combinado en el mismo tiempo la Eurocopa sub-21 y la Copa Confederaciones. Alemania va tan sobrada de talento que muchos futbolistas sub-21 acudieron a la Confederaciones y sus máximas estrellas no fueron ni convocadas al torneo de Rusia. Porque así es Alemania, hacen experimentos mientras ganan trofeos.
Es alucinante cómo Alemania ha cosechado éxitos en cuatro torneos durante el último año y sin haber repetido prácticamente jugadores. Esta última Confederaciones la poseen en sus vitrinas tras haberle dado vacaciones a Neuer, Hummels, Boateng, Weigl, Müller, Özil, Sané, Khedira, Kroos o Schürrle. Ya sabéis cómo va esto, nadie gana como Alemania.
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