La carrera futbolística de Ryan Babel es la que a mí me hubiera gustado firmar. Del éxito al anonimato, sin morfina. Empezar siendo una promesa, después fichar por un gran club y por último dejarme llevar. Desaparecer del panorama futbolístico hasta volver casi al final, como si de una redención se tratara. Como si debiera algo a alguien. Más o menos.

Babel1Nació en Ámsterdam y debutó a sus 17 años con el club de su ciudad, el Ajax. Ahí estaba la gran promesa de su escuela, como un funambulista dando sus primeros pasos por el alambre. Babel lo hizo realmente bien en sus inicios como profesional. Poco a poco fue tomando mayor protagonismo en el Ajax, con su largo cuerpo mostrando su habilidad en la banda. Le encantaba regatear defensas rivales. No le quemaba el balón en los pies. Era como si en casa viera diferentes trucos y el día del partido quisiera hacerlos visibles. Pero además de esa especial habilidad con el balón, Babel siempre ha tenido un gran disparo de media distancia. Un latigazo seco.

El holandés llamó la atención de varios equipos de la Premier League. Uno de ellos fue el Liverpool. Si bien es cierto que llamar la atención de los reds es bastante sencillo, con saber llevar el balón controlado es suficiente. El verano de 2007 el Liverpool se gastó 90 millones en fichajes. Uno de ellos fue Babel, por 17 kilos. Unas cifras bastante altas, teniendo en cuenta que aún no había demostrado nada. Tan solo era un futbolista con gran potencial. A la vez que él llegó Fernando Torres. Durante esos años, el holandés tuvo que compartir vestuario con el mejor delantero del momento. Así le fue difícil poder adquirir protagonismo. Apenas hizo goles en las tres temporadas y media que pasó en la Premier. Su gol más importante fue ante el Manchester United, gracias al tanto lograron la victoria. En enero de 2011, justo antes de salir del club, subió a Twitter una foto del árbitro Howard Webb con la camiseta del United puesta. La FA lo multó con 10.000 libras. Esos dos son sus momentos más transcendentes en Inglaterra.

Babel2Llegó con Torres, y se fue con él. El primero rompió todos los récords al irse al Chelsea, mientras que nuestro amigo Babel terminó en el Hoffenheim. Un tal Luis Suárez, también del Ajax, llegó para reemplazar a ambos. En la Bundesliga no anotó muchos goles, realmente fueron pocos, pero volvió a coger protagonismo. Pero tras dos temporadas y media volvió a casa, aunque solo por unos meses. Con el número 49 a la espalda, mismo dorsal que el de su debut, ganó una Eredivisie. Y aquí es donde el bueno de Babel empieza a dejarse llevar. En primer lugar firmando por el Kasimpasa turco dos temporadas, y al término del contrato por el Al Ain de los Emiratos Árabes Unidos. Se llevó alguna que otra bronca por su uso de las redes sociales, bajó de forma e incluso fue apartado del equipo. Hasta hace nada estaba sin equipo, con la tranquilidad que siempre ha atesorado. No sabemos qué rendimiento podrá ofrecer al Deportivo, pero a mí de mayor me gustaría ser como Ryan Babel.