La segunda jornada de la Copa del Mundo ha llegado a su fin y diversas selecciones ya están matemáticamente fuera de la lucha por entrar en el cuadro de los octavos de final del torneo. Aquí repasamos lo que han dado de sí los combinados que iniciarán el último encuentro de la fase de grupos sabiendo que, por mucho que hagan, su destino señala hacia la puerta de embarque de vuelta hacia casa.

Egipto (Grupo A)

Encuadrados en el grupo de los anfitriones, Uruguay y Arabia Saudita, los Faraones se aferraban a sus posibilidades confiando en las actuaciones de uno de los futbolistas del momento, Mohamed Salah. Ese, quizá, fuera el primer problema ante Uruguay, porque la lesión sufrida ante el Real Madrid en la final de la Champions League dejó al héroe nacional fuera de combate en el primer duelo contra Uruguay. Ante tal ausencia, Héctor Cúper fue más fiel que nunca a su libro de estilo e ideó un cerrojo defensivo impenetrable para los Celestes hasta que un tardío gol de José María Giménez sentenció a los africanos. Tocaba jugársela contra Rusia al todo o nada y Egipto demostró que, aparte de su buen rigor defensivo y la electricidad de Salah sobre el césped -inexistente por su estado físico-, pocas cartas más podía mostrar sobre el tapete. Rusia arrolló a un Egipto decadente en el segundo acto del duelo con tres goles antes de cumplirse los 20 minutos de juego y dejaba prácticamente sin posibilidades a los Faraoes, a la espera de que Arabia Saudita diera la campanada ante Uruguay. Algo que no se dio y provocó que Egipto volviera a casa a primeras de cambio después de 28 años esperando para asistir a una Copa del Mundo.

Arabia Saudita (Grupo A)

“La Copa Asia nos queda más cerca, en enero de 2019, y ese es el gran objetivo. Lo del Mundial, saben que es algo casi testimonial, porque la realidad es que no suelen pasar de primera ronda”, avisaba el seleccionador Juan Antonio Pizzi en el #Panenka75. Esas declaraciones del técnico argentino eran un aviso previo a las dificultades que se encontraría Arabia Saudita sobre el césped. Ya en el primer encuentro ante Rusia, los saudíes mostraron todas sus carencias. Desordenados en defensa, escasa claridad de ideas con el balón en los pies y una intensidad muy por debajo del nivel que exige una competición como la Copa del Mundo condenaron a Arabia Saudita a jugársela contra Uruguay, que solo necesitó de un gol de Luis Suárez para apear a la segunda eliminada del Grupo A. Los saudíes se despiden de su primera cita mundialista evidenciando que el país aún está muy lejos de poder plantar cara en torneos de este calibre.

Marruecos (Grupo B)

El fútbol alegre y vistoso que han sacado a relucir los marroquíes no ha sido suficiente para llegar a la última jornada con opciones. Tanto ante Irán como contra Portugal, los Leones del Atlas fueron protagonistas en el juego, dominaron ambos encuentros desde la posesión, instalados constantemente en el balcón del área rival, donde se difuminaban sus ideas ante la falta de una referencia de primer nivel en la punta de ataque. Por mucho juego que generaban Belhanda, Ziyach y Nordin Amrabat, el balón nunca se filtraba con facilidad entre las pobladísimas defensas que les plantearon en ambos partidos. Con dos derrotas por la mínima, y encajando sendos goles a balón parado -una de las lagunas que hemos podido ver en la mayoría de los conjuntos africanos-, Marruecos dice adiós a Rusia con más fútbol del esperado y menos premio del merecido.

Perú (Grupo C)

El paso de Perú por la Copa del Mundo podría equipararse, en parte, con lo que le ha sucedido a Marruecos en el Grupo B: propuesta de un fútbol vistoso, alegre y ofensivo sin ninguna recompensa en el aspecto goleador del mismo modo que le sucediera a Marruecos en el Grupo B, dos derrotas por un 1-0 (contra Dinamarca y Francia) dinamitaron todas las esperanzas de un país que hacía 36 años que no acudía a una Copa del Mundo. “Mala suerte”, resumía Paul Pogba para hablar del paso de los peruanos por el torneo. Un penalti a las nubes de Cueva con el 0-0 ante Dinamarca y dos errores defensivos mataron a la selección de Ricardo Gareca en una cita donde un despiste, por nimio que pueda parecer a priori, puede condenar a cualquiera, sin importar el estilo, la historia ni la trayectoria del país.

Costa Rica (Grupo E)

Soñaban con dar la sorpresa como en Brasil, aunque esta vez estuvieron bien lejos de aquel sueño que duró hasta que Holanda les despertara en la fatídica suerte de los once metros. Si hace cuatro años clasificaron como primeros de grupo ante tres selecciones que sumaban siete Copas del Mundo -Uruguay, Italia e Inglaterra-, esta vez la única gran potencia mundial era la Canarinha. Con un bloque muy similar al que estuvo en Brasil’14, la suerte, esta vez, no ha corrido de la mano de los ticos. “Lo que cambia es que las pocas opciones que tuvimos no las hemos concretado. Son partidos cerrados que una jugada cambia el partido y esa ha sido la gran diferencia”, destacó Óscar Duarte tras caer ante Brasil en un encuentro que pintaba hacia las tablas hasta que Coutinho y Neymar acabaron con las esperanzas costarricenses. Del mismo modo que en el primer encuentro, un solitario gol de falta de Aleksandar Kolarov decantó la balanza a favor de los europeos. Costa Rica se despide de Rusia con la sensación de que a determinación en las áreas ha sido su gran condena.

Panamá (Grupo G)

Su primera participación en una Copa del Mundo es ya, sin lugar a dudas, todo un premio para los panameños. El simple hecho de pasar por encima de Estados Unidos en la clasificación para el Mundial fue todo un éxito para un país de escasos cuatro millones de habitantes. A partir de ahí, viendo en qué grupo les había tocado -con Bélgica, Inglaterra y Túnez-, las posibilidades se reducían de manera clarividente, más todavía cuando el azar de los cruces provocaba que belgas e ingleses no debieran verse hasta la última fecha. Así, en la primera ocasión que el himno de Panamá se escuchaba sobre el césped de un partido de la Copa del Mundo, Bélgica pasó como un rodillo, a medio gas, por encima de los centroamericanos. En la segunda fecha tocaba Inglaterra, y al descanso el electrónico ya señalaba un escandaloso 5-0. Al menos, Felipe Baloy siempre recordará que en la segunda parte de aquel encuentro contra los inventores del fútbol marcó el primer gol de la historia de su país en el torneo más maravilloso de este planeta.

Túnez (Grupo G)

A diferencia de Panamá, la otra eliminada del Grupo G, Túnez ya sabía lo que era formar parte de una Copa del Mundo. Esta era la quinta participación de los norteafricanos en una cita como esta -1978, 1998, 2002 y 2006-, pero la suerte no acompañó en exceso a la hora de encuadrar a las 32 selecciones clasificadas y tampoco en el físico de sus futbolistas. Ya en el primer partido contra Inglaterra, Mouez Hassen debió abandonar el césped tras una luxación en el hombro tras salvar en balde un gol rival -Kane marcó después del rechace-. El encuentro acabó con victoria de los Three Lions, a pesar de que los tunecinos resistieron las embestidas de los pupilos de Southgate hasta el tiempo de descuento, cuando el segundo gol de Harry Kane diluyó todo el esfuerzo derrochado por los africanos. El segundo encuentro fue otra historia en lo futbolístico, pero no en el apartado de lesiones. Llegados al ecuador del duelo, Dylan Bronn y Syam Ben Youssef, ya habían salido del terreno de juego por sendas lesiones. En lo futbolístico, como decíamos, fue otra historia; Bélgica fue la Bélgica que el mundo lleva años esperando y solo hubo un color en el partido. Eso sí, la sonrisa de Wahbi Khazri al celebrar el estéril 5-2, es de las imágenes que le dan sentido a esta competición.

Polonia (Grupo H)

A falta de concluir la tercera y definitiva jornada de la fase de grupos, la tempranera eliminación de Polonia ha sido una de las grandes sorpresas de este Mundial. Sobre el papel, la selección liderada por Robert Lewandowski, que volvía al torneo tras 12 años de ausencia, debía luchar principalmente con Colombia por el primer puesto del Grupo H, y más aún siendo la cabeza de serie. Si en el primer encuentro saltó la sorpresa al ser superada por los Leones de Teranga (2-1), en el segundo duelo, vital para las aspiraciones de los polacos, se demostró la falta de recursos de los centroeuropeos al ser dominados sin opción alguna ante Colombia, con recital incluido de los James, Quintero y compañía. Se esperaba más de una Polonia que llegaba a Rusia entre las diez selecciones mejor situadas del ránking FIFA y que se despide ahora de tierras rusas como la primera europea eliminada de la cita mundialista.