Pocas cosas hay más inquietantes que jugarte el éxito de un equipo en una tanda de penaltis. El cansancio asoma, las piernas tiemblan y, en el caso de que se produzca en medio de la fase final de un Mundial, todos los focos del planeta fútbol caen sobre los hombros del pateador y del portero.

A continuación, presentaremos una selección de tandas de penaltis mundialistas que ya han pasado a la historia del fútbol.

Alemania-Francia (Mundial de España’82)

8 de julio de 1982. En el calor asfixiante de la noche sevillana, Alemania y Francia medían sus fuerzas para ganarse un puesto en la final del Mundial de España. Con las revoluciones al máximo, ambos conjuntos protagonizaron, en palabras del arquero germano Harald ‘Toni’ Schumacher, “el partido más infartante, excitante y emocionante de todos los tiempos”. Schumacher también estuvo implicado en una de las imágenes más desagradables del campeonato: la patada que le propinó al mentón del delantero francés Patrick Battiston en un balón dividido para impedirle rematar con comodidad. El resultado fue una conmoción cerebral para el ariete galo, unos dientes menos y la imagen del portero alemán despreocupado, jugando con la pelota, mientras se llevaban en camilla a Battiston.

Para entonces, el partido marchaba con empate a uno en el marcador, resultado que siguió igual hasta el final de los 90 minutos reglamentarios. A partir de aquí, un correcalles. En 30 minutos, Francia consiguió ponerse 3-1 y Alemania empató esa renta. Con 3-3 y tras 120 minutos de éxtasis futbolístico, se llegó a los penaltis.

Con 4-4 en la tanda, la muerte súbita dictó sentencia y Schumacher, cuestionado por la prensa francesa por su entrada a Battiston, atajó el penalti decisivo a Bossis. De villano a héroe en tan solo 60 minutos.

España-Bélgica (Mundial de México’86)

España, con un combinado renovado lleno de caras jóvenes que, a la postre, se convertirían en nombres destacados en el fútbol europeo (véase Butragueño, Salinas o Zubizarreta), llegaba sin complejos a la cita mundialista de México’86 conocedora de su falta de experiencia, pero realizando un buen papel en el terreno de juego. En cuartos de final aguardaba Bélgica, un rival, a priori, asequible para continuar en el campeonato, pese a tener una gran selección de futbolistas con una idea de juego al contraataque muy metida en la cabeza.

Ese día, sin embargo, la selección española jugó su peor partido de la competición y comenzó por detrás por el gol belga transformado por Jan Ceulemans. Señor puso las tablas en el marcador y el choque llegó a los lanzamientos desde los once metros. Máxima efectividad hasta que Eloy Olaya erró el tercer penalti español –único penalti fallado en la tanda- y dio el pase a los belgas. Fue el penalti que marcó una generación y, sin duda, el comienzo de una maldición con los cuartos de final que no se superaría hasta 2008.

Alemania-Inglaterra (Mundial de Italia’90)

Aunque los llamados ‘inventores del fútbol’ hayan demostrado a lo largo de la historia que son una selección muy a tener en cuenta en cualquier cita futbolística, siempre se les han atragantado los penaltis. En julio de 1990, tras llegar con empate a uno al final del partido, Alemania e Italia llegaban exhaustos a los lanzamientos de penalti, que decidirían quién de los dos acompañaría a Argentina en la final de Roma. Los ingleses comenzaron con confianza la tanda anotando los lanzamientos de Gary Lineker, Peter Beardsley y David Platt. Lo mismo hizo Alemania Occidental, haciendo valer su fría personalidad.

En el ocaso de la tanda, la moneda cayó en contra de los ingleses, que fallaron sus dos últimos penaltis, y dio el pase a los alemanes a una final que comenzó con una sonora pitada al himno argentino y una declaración de amor de Maradona a la afición italiana, y que se decidió con un penalti a favor de Alemania en los últimos minutos -con polémica arbitral incluida- que le otorgó la tercera estrella a los germanos.

Italia-Brasil (Mundial EE.UU.’94)

Los grandes también fallan. Entre camisetas con estampados imposibles, el afán norteamericano por abrirse un hueco en el mercado mundial del soccer y la bohemia del fútbol noventero, Italia y Brasil se disputarían desde el punto de penalti la corona del fútbol mundial en EE.UU.’94. Los italianos, con una férrea formación defensiva y una excesiva dependencia de su mejor jugador, Roberto Baggio, se hicieron un hueco en la final del campeonato sin mostrar su mejor versión. Por otro lado, la selección brasileña de Carlos Alberto Parreira, sin mostrar ese jogo bonito tan característico de la Verdeamarelha pero sí con mucha solvencia defensiva, se olvidó de los 20 años que llevaba sin llevarse el título mundial y se posicionó a un escalón de conseguir la gloria.

Esta competición, sin duda, pasará a la historia por la pena máxima errada por el propio Roberto Baggio –después de haber tirado de su selección durante todo el campeonato- que permitía a la Brasil de Bebeto, Romario, Dunga y compañía serigrafiar la cuarta estrella en su pecho. El semblante de Baggio después de enviar el cuero por encima de Taffarel representó a la perfección la sensación de impotencia de a quien se le escapa el sueño de ser campeón del mundo después de tocarlo con la punta de los dedos.

España-Corea (Mundial de Corea y Japón’02)

En uno de los encuentros más polémicos de la historia de los mundiales, Corea del Sur consiguió llegar a semifinales de su propio Mundial al derrotar a España en cuartos de final. Los de José Antonio Camacho llegaban como un combinado con serias opciones de disputarle el campeonato a la todopoderosa Brasil de Scolari; sin embargo, una dudosa decisión arbitral –Al Ghandour anuló un gol legal de España, habiendo señalado que el balón había salido antes por línea de fondo- privó a ‘la Roja’ de llevarse el partido durante los 90’ reglamentarios. Corea, señalada por la federación italiana después de haber sido eliminada con la rigurosa expulsión de Francesco Totti en octavos de final, estaba haciendo un gran papel en el único Mundial que, hasta el momento, se ha disputado en tierras asiáticas, y que tuvo a su país como una de sus sedes.

Con empate a cero se llegó al tiempo de los penaltis. Máxima efectividad de ambos combinados hasta el cuarto penalti español, en el que el guardameta coreano, Lee Woon-Jae, adivinó las intenciones de Joaquín, privó a España de pasar de ronda y prolongó nuestro maleficio en los cuartos de final.

Francia-Italia (Mundial de Alemania’06)

Era el verano de 2006 y, mientras en España comenzábamos a intuir que la vida puede ser maravillosa” de la mano del gran Andrés Montes, en Alemania se bregaba una auténtica lucha sin cuartel por la consecución del Mundial de fútbol. A la final llegó, por una parte, una Italia lanzada después de eliminar a la anfitriona en una prórroga vibrante en la que, gracias a dos goles de Fabio Grosso y Del Piero, los Azzurri sacaron su billete para la final. Por su parte, Francia estuvo presente en la final tras arrollar a España en octavos, dejando fuera a una potente selección brasileña por 0-1 en cuartos y repitiendo resultado ante Portugal en semifinales.

En el partido de despedida de Zinédine Zidane, Italia se llevó su cuarto campeonato mundial en una agónica tanda de penaltis en la que Fabio Grosso se erigió como héroe italiano –minutos después de la expulsión de Zizou por un cabezazo a Materazzi-, convirtiendo el penalti decisivo.

Holanda-Costa Rica (Mundial de Brasil’14)

Corría el minuto 120 de partido en el choque de cuartos de final del Mundial de Brasil entre Holanda y Costa Rica y Louis Van Gaal, haciendo gala de su excentricidad, hizo saltar la sorpresa: Tim Krul, habitual portero suplente de la selección holandesa, sustituyó a Jasper Cillessen. El, por aquel entonces, seleccionador holandés argumentó que fue un cambio que meditó durante el trascurso de la prórroga debido a que la gran envergadura de Krul, con 1,93 metros, le permitiría llegar a todas las esquinas de la portería. El arquero del Newcastle iba a debutar en una Copa del Mundo, con la posibilidad de dar a su país el pase a las semifinales del torneo. Todas las cámaras apuntaban al meta que acababa de ingresar en el terreno de juego y, este, no decepcionó. Le dio la razón a su entrenador al detener dos penas máximas del combinado ‘tico’ a Bryan Ruiz y a Michael Umaña. Los holandeses, gracias a este ataque de entrenador de Van Gaal, accedieron a su segunda semifinal mundialista consecutiva.