Son las 12 del mediodía en Can Artigas-Botía, una vieja y hermosa vivienda situada en la calle Miquel de Sant Boi de Llobregat, famosa por sus chalés modernistas de principios del siglo XX. Los azulejos de la pared brillan tanto como el sol en el jardín, allí donde -entre quintos y olivas- charlamos con Xavi Artigas, Núria Botía y Roger Gascón. Éste último no se libra del confinamiento comarcal y acude virtualmente al encuentro. Los tres forman la escisión futbolera de Trau, una banda que no puede esconder su predilección por el pop sixties. “Sí, el pop rock psicodélico de los 60 es nuestro rollo, pero en nuestro nuevo álbum hemos añadido un toque ochentero en la producción. Mucha gente nos ha dicho que es su favorito”, dice Xavi, vocalista y compositor del grupo, además de Pau Torrens. Núria destaca que el recibimiento del tercer disco, 33/45, ha sido positivo, mientras que Roger, el nuevo batería, bromea diciendo: “yo he llegado aquí para revolucionar la banda”. Su fichaje ha empujado a Pau -antiguo batería- al papel de frontman.

Trau es un grupo nostálgico, tanto por el aire clásico de sus canciones como por los recuerdos de infancia que estas evocan, una época que asocian con sus primeros ídolos futbolísticos. “La primera camiseta que tuve fue la de Stoichkov, era mi ídolo, quería ser como él”, confiesa Núria. Curiosamente, Xavi y Roger se refieren a la misma figura, Migueli; “desde que me lo encontré un día en Mallorca, veraneando con mis padres, lo idolatré como a un dios. Me parece un icono retro brutal, con el pecho peludo y el peinado al estilo Brian Jones”. Roger añade: “mi primer recuerdo futbolero también va ligado a Migueli y a su generación: Schuster, Víctor, Alexanco”. Hoy siguen conectados al fútbol, especialmente al Barça; “cuando no teníamos hijos, Xavi y yo solíamos ver los partidos del Barça en el Bar Roma de Sant Boi, después tuvimos que suscribirnos a las plataformas”, comenta Núria. Harto de la guerra ‘testosterónica’ que envuelve al fútbol masculino, Roger manifiesta que se ha pasado definitivamente al femenino: “los Barça-Madrid de la época de Mourinho me ponían de los nervios. Al final, terminé por seguir de reojo al masculino y ver los partidos del femenino. Es mucho más noble, no se pelean, no hay malos rollos. Además, ha mejorado muchísimo tanto en lo físico como en lo técnico”

Núria puede presumir, además de ser una fabulosa bajista, de tener un gran olfato goleador. Recuerda su época como delantera del RCD Espanyol, club al que llegó con tan solo nueve años y donde llegó a debutar con el primer equipo: “fui a probar con Laura Bestué, una compañera que terminó jugando en Cádiz, y nos cogieron a las dos. Yo jugaba de ‘9’ tipo palomero, de enchufarlas sin moverse mucho, a lo Romário. Una vez recuerdo que marqué un hat-trick saliendo desde el banquillo y me entrevistaron en el Blanc i Blau. A los 20 años empecé a hacer conciertos y tuve que priorizar la música por encima del fútbol. Por naturaleza, al final todo se pone en su sitio”. Gracias a Roger, la exdelantera ‘perica’ se ha vuelto a enganchar al fútbol femenino como espectadora, “un deporte que nada tiene que ver con el de hace siete u ocho años”, afirma. Puestos a compararlo con el masculino, Roger subraya: “creo que en la portería es donde hay más diferencias entre equipos. En varios partidos del Mundial o de la Champions he visto algunas encajar goles relativamente fáciles de atajar. Aunque hay grandísimas porteras, ha quedado -popularmente- como que son malas, y no es cierto”.

 

“Escuchar el You’ll Never Walk Alone en Anfield o Celtic Park tiene que ser impresionante. Tengo que ir alguna vez en la vida. El Liverpool siempre me ha gustado, también por los Beatles, claro, todo va conectado”

 

Xavi jugó en la UE Santboiana de rugby hasta que se decantó por los teclados, el instrumento con el que capitanea la banda. “Me gusta organizar, llevar el brazalete, como en mi época en el rugby”, explica. Del rugby, el fútbol y el deporte británico en general, envidia la pasión y los cánticos de las hinchadas; “los estadios están llenos a reventar, algo que en España no ocurre tanto. Personalmente me gusta el West Ham, no sé si es por los colores o por lo underground. Aunque, de pequeño, en mi habitación, tenía colgadas las bufandas del Liverpool y el Celtic de Glasgow”. Roger tiene claro que las bufandas de Xavi están directamente relacionadas con la música, recordando que el Liverpool y el Celtic son dos clubes unidos por la mítica canción de Gerry and The Pacemakers: You’ll Never Walk Alone; “escucharla en cualquiera de los dos estadios tiene que ser impresionante. Tengo que ir alguna vez en la vida. El Liverpool siempre me ha gustado, también por los Beatles, claro, todo va conectado. Sí tuve la oportunidad de estar en Wolverhampton, de Erasmus; el sonido del estadio, que estaba al lado de la residencia donde vivía, era aterrador”. Y añade: “además de jugar en liguillas, hice de entrenador de chavales. De hecho, en unas colonias de verano, ¡entrené a Albert Riera! El del Espanyol y el Liverpool, entre otros. Puedes ponerlo como titular: Trau entrenó a Riera” [risas].

Hablando de las influencias del grupo, Núria asegura que “los compositores de Trau, Pau y Xavi, están muy marcados por los clásicos: Beatles, Rolling Stones, Kinks, Beach Boys, etc. Es normal que nos salga ese tipo de música. De hecho, los grupos actuales que nos molan, como Dr. Dog o Wilco, también beben de esas influencias”. Roger añade: “al final manda lo que has mamado desde jovencito y, como dice Núria, algunos grupos de los 90 que nos gustan, no dejan de ser revivals de los 60”. Nuria, por otra parte, revela: “Xavi ahora está metido en un proyecto de música electrónica junto a Ricard Ros y Lucho Torres, ahí se está desmarcando un poco de lo suyo”. A mi propuesta de equiparar ídolos futbolísticos con musicales, Xavi suelta: “Puyol sería un grupo de garaje rollo The Electric Prunes, la locura de Dembélé me recuerda a The Flaming Lips y Messi no puede ser otro que los Beatles, los mejores”. Roger coincide con lo de Messi y los Beatles, a lo que añade: “Maradona, entonces, sería los Rolling Stones, el segundo mejor grupo”, mientras que Núria ve a Neymar como un artista latino: “podría ser un reguetonero tipo Maluma o Bad Bunny, le va ese rollo”. El juego no para y llega el turno de Cristiano Ronaldo, a quien comparan con el presumido Justin Bieber o incluso el arrogante Liam Gallagher, que solía decir: “Oasis es, con diferencia, la mejor banda del mundo”, como recuerda Xavi. Núria lo remata añadiendo a Jaco Pastorius como un posible ‘CR’, quien decía: “soy el mejor bajista del mundo y lo verás”.

Sobre Messi, los Trau destacan su absoluta practicidad en comparación con las filigranas de otros. “Es como un cantante con buena voz que no necesita adornarla con gorgoritos, algo así como Silvia Pérez Cruz, una artista que brilla por su naturaleza y que, además, -como Cruyff en el fútbol- influenció a otras como Maria Arnal, Gemma Humet o Judit Neddermann”, apunta Núria. A Roger, Messi le hace reír; “Leo ha repetido tantas veces la misma jugada imposible, el pase a Jordi Alba o el típico gol partiendo desde la banda derecha, que ya me da por la risa, no me lo explico”, a lo que Xavi añade: “nunca veremos un jugador igual. Para nosotros es una gran suerte haber coincidido con él y el Barça de Guardiola, igual que la generación de los 60 lo hizo con los Beatles”.

 

“Ahora está de moda combinar estilos, reggaetón con música brasileña, por ejemplo. La tendencia actual del fútbol no sé cuál es, lo que sé es que ya no se verán jugadores fumando un pitillo en el descanso, como hacía Cruyff”

 

Uno de los mejores recuerdos que tienen de aquel Barça es, cómo no, el ‘Iniestazo’; “estábamos en el Black Coffee, mítico pub de Sant Boi, y la gente, literalmente, empezó a volar por los aires. Fue increíble, aún se me pone la piel de gallina cuando me acuerdo. Fue una época irrepetible, muchos partidos los veíamos en La Palla, donde entonces vivía Ismael Clark, el cantante de nuestro grupo anterior, Mel”. Desmarcándose de la era Guardiola, Roger rememora la gran chilena de Rivaldo como uno de los momentos de mayor júbilo, lo mismo que Xavi con el gol de Belletti en París, quien admite: “a veces, incluso, puedo ponerme de los nervios viendo un partido entre dos equipos que no me interesan. Si juegan bien, puedo fliparme igual que cuando escucho uno de mis discos favoritos. El fútbol, como la música, es capaz de despertar la locura”. Roger, por su parte, dice ser más tranquilo; “puedo ver el fútbol mucho más relajado que ellos, además, con el femenino no te enciendes tanto, básicamente porque transmite una competitividad mucho más sana”

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. A mi pregunta sobre el peor momento que han vivido como aficionados, los tres se refieren a la final de la Champions de 1994 en la que el ‘Dream Team’ sucumbió frente al AC Milan (4-0); “recuerdo sentir vergüenza, fue muy bestia, sobre todo viniendo de donde veníamos, de ganar la primera Champions en Wembley”, dice Xavi. Núria y Roger tienen reciente el recuerdo de la semifinal de la Champions femenina entre el Barça y el Wolfsburgo; “el Barça mereció ganar, tuvo muchísimas ocasiones y no entró ninguna, fue una injusticia tremenda”, apunta Roger.

Mientras que en el mundo del fútbol han percibido una gran evolución -física, técnica y tecnológica-, en la música consideran que, al menos en la burbuja comercial, se ha producido una cierta involución. “Reconozco que la música que triunfa ahora es peor que la que triunfaba antes, pues el talento cuesta más encontrarlo. Pero, a diferencia de Xavi y Pau, me considero algo más ecléctica y puedo disfrutar con músicos como C. Tangana, por ejemplo, un artista capaz de mezclar reggaetón con música brasileña. Ahora está de moda combinar estilos. La tendencia actual del fútbol no sé cuál es, lo que sé seguro es que ya no se verán jugadores fumando un pitillo en el descanso, como hacía Cruyff”, piensa Núria. Roger recalca la evolución física del fútbol: “hoy en día, los equipos más fuertes físicamente son los que suelen tener éxito, algo que hace quince años era impensable. En cuanto a la música, a mí se me cae la cara de vergüenza cuando veo los premios Grammy, donde salen ganadoras algunas piezas musicales totalmente prefabricadas. Se ha perdido espontaneidad en la creación, algo que Rosalía, por ejemplo, sí que tiene, sería una excepción dentro de ese mundo”. Xavi cree que el fútbol, igual que la música, ha perdido sentimiento; “cuando entra tanto dinero, el fútbol deja de ser real para convertirse en un negocio donde ya no importa la clase media. En ese sentido, sí que veo una clara involución. También la música ha involucionado, especialmente si nos referimos a las letras machistas que siguen apareciendo. En cuanto a la evolución del estilo, en algunos casos lo celebro, como por ejemplo con los Manel, que, de haber repetido la fórmula del primer disco, habrían aburrido a sus fans”.

Núria cree que las individualidades son las que ahora preservan el sentimentalismo, el fútbol de corazón; “Sergio Ramos o Gerard Piqué, por ejemplo, son pura emoción, por eso muchos niños intentan copiarlos. No solo en el juego, también en lo estético. Si es que los futbolistas son los nuevos rockstars, asevera. “Antes los chavales se peinaban como los Beatles, ahora como Cristiano Ronaldo, o como Beckham, en su momento”, añade Xavi. “Uno de los grandes símiles entre el fútbol y la música es la dificultad para encontrar el éxito, no sabría decir en cuál de los dos mundos cuesta más triunfar”, comenta Roger, a lo que Xavi contesta: “más allá del éxito a título individual, lo que siempre ha triunfado es porque ha interesado que triunfe. Pasó con el britpop, una estrategia de restauración de los mods -casi patriótica- para que la gente empezara a mirar al Reino Unido más que a Estados Unidos, donde el grunge les estaba comiendo terreno”. Núria cierra la comparativa añadiendo que “lo que mola del fútbol y la música es que ambos tienen esa capacidad de nacer en la calle, de triunfar sin necesidad de tener dinero. Maradona es un claro ejemplo”. Roger lo conecta con George Best, “un futbolista icónico, representativo del pueblo, el primero que me viene a la cabeza cuando pienso en fútbol retro”, dice. Vintageando por el fútbol, a Xavi se le aparece Kubala, mientras que Núria se acuerda de sus botas de fútbol con lengüeta, como las de antes. “Si es que lo retro es siempre mejor que lo actual”, es la frase favorita de Xavi.

 

“Lo que mola del fútbol y la música es que ambos tienen esa capacidad de nacer en la calle, de triunfar sin necesidad de tener dinero. Maradona es un claro ejemplo”

 

Más allá del Barça, a Xavi le gustan Oblak y Lewandowski y a Núria, Marco Reus. La bajista revive también la figura de Zidane; “era la elegancia personificada, ¡qué manera de controlar el balón, qué solemnidad!”. Roger, fiel a la sección femenina, enumera su lista de favoritas: “Caroline Hansen, Mapi León y Alexia, del Barça, Wendy Renard, del OIympique de Lyon, y Sofia Jakobsson, del Real Madrid, son las mejores, para mí”. Ya que la charla va de favoritismos, Roger aprovecha para mostrar su camiseta del Barça de la temporada 1998-99 con el dorsal 24; “es mi número favorito y coincidió que Roger Garcia lo llevaba durante su etapa como jugador del Barça”. Mientras Roger guarda su camiseta, se sirve en la mesa la tercera ronda de quintos, momento en el que surge un divertido juego en el que comparar a Trau con un equipo de fútbol; que si el capitán, que si el líder, que si hay uno que inicia la jugada con una melodía, que si hay otro que la remata con un riff, etc. El resultado final es el siguiente:

  • Roger Gascón: Ronald Koeman, ese central imponente que dirige al equipo desde atrás, repartiendo juego. Si él está bien, el resto también.
  • Núria Botía: Sergio Busquets, un centrocampista de corte defensivo pero fardón, capaz de sacarse de la chistera un número brillante en cualquier momento del partido.
  • Xavi Artigas: Henrik Larsson, un delantero centro de pura efectividad, siempre en el momento y el lugar adecuados. No necesita ser especialmente técnico para triunfar.
  • Pau Torrens: Rivaldo, un genio en la sombra, un artista a la altura de los mejores. Si tiene un buen día, no se le puede comparar con nadie. El ‘Brian Wilson’ de Sant Boi.
  • Jordi Bastida: Michael Laudrup, un artista sofisticado que brilla por su técnica. Sus apariciones son estelares, levantan al público de la silla.

Alguien busca en google ‘Trau FC’ y resulta que ya existe; el Tiddim Road Athletic Union FC (TRAU FC) es un club de fútbol indio que compite en la I-League, la segunda división del país. Sin embargo, los chicos prefieren els Trau catalans, un equipo repleto de talento, una conjunción estupenda de técnica y creatividad, condiciones que exhiben con frescura y hondo sentido del humor en los escenarios, un lugar al que esperan volver pronto a pesar de la pandemia. Y si la cosa empeora, ellos ya tienen un plan B: viajar a Marte, como el robot Perseverance. “¿Quién quiere apuntarse a la expedición? Hay que ir al planeta rojo, en la Tierra ya no podemos quedarnos”, nos animan los santboianos en uno de los hits de su nuevo disco, D’excursió amb propulsió. Mientras buscan sumar efectivos para su excursión, la situación pandémica parece que mejora, así que tendrán que conformarse, por ahora, con el planeta de toda la vida. “El covid nos lo ha puesto difícil. Tras lanzar el nuevo disco, apenas hemos podido ofrecer tres conciertos. Con suerte, pronto se concretará un bolo en Lleida. Empieza a verse la luz al final del túnel”, concluye Xavi.

 


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Fotografía de Lucho Torres, cedida por la banda Trau.