Formados a finales de la década de los 90, han acabado simbolizándose como una de las bandas más relevantes de la escena indie estatal. En marzo de 2017, Lori Meyers acababan de ampliar su obra discográfica con En la espiral, excusa perfecta para encontrarnos con su cantante, guitarrista y motor creativo, Noni, pero no para hablar de su nueva colección de temas, sino de su otra gran pasión, el fútbol, ese amor que divide entre el equipo de su tierra, el Granada, y el Real Madrid.


De pequeño no quería ser músico, quería ser futbolista. Estuve tres años jugando en el club de mi ciudad, el Loja. El primero fui suplente. El segundo y el tercero jugué un poco más. Pero nunca hice nada. Jugaba de delantero o de extremo derecho. En una temporada marqué un gol y en la siguiente, dos. Números con los que me di cuenta que esto no era lo mío. Se me daba mejor la guitarra.

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Creo que debes apoyar el equipo de tu tierra, y yo soy del Granada. Pero mi padre era del Real Madrid y por su culpa, porque en casa no estaba permitida otra cosa, el blanco también me tira. El fútbol fue el mayor nexo de unión que tuve con él. Le gustaba la música y se alegró de ver que las cosas empezaban a irme bien, pero en su última época la mayoría de charlas que tuvimos fueron sobre fútbol. Eran charlas intrascendentes, pero en las que nos sentíamos muy cerca el uno del otro.

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De pequeño me gustaban jugadores como Butragueño y Raúl, pero mi ídolo siempre fue Marco Van Basten. Todavía conservo una camiseta del Milan que me regalaron de pequeño con el ‘9’ del holandés. El Milan de Sacchi fue una delicia.

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Tengo una gran colección de camisetas de fútbol que he ido ampliando gracias a las giras en el extranjero que hemos hecho Lori Meyers, como las que me compré de Boca y River cuando fuimos a Buenos Aires. Desde hace años también suelo comprarme las camisetas de los equipos que ganan algún título. Es así como tengo las de clubes como Chelsea, United, Ajax, Bayern o Borussia. Pero la camiseta a la que le tengo un mayor aprecio es la que me regaló la afición del Cádiz, de ‘Mágico’ González. Siempre nos han tratado muy bien allí.

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Es una fiebre que me atrapó con los primeros años de Canal+, pero sigo todas las ligas internacionales que puedo, sobre todo la Premier y la Serie A. Soy muy fan de la Sampdoria, club del que también tengo varias camisetas de diferentes temporadas.

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Ser miembro de un grupo como Lori Meyers y ser seguidor de un equipo como el Granada tienen muchas cosas en común. Somos pequeños y estamos descentralizados, siempre luchando por sobrevivir. Pones el corazón en todo lo que haces y los triunfos, al no estar acostumbrado a ellos, se viven más intensamente.

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Lo del videoclip de Dilema, un tema de nuestro segundo disco, Hostal Pimodán (2005), fue una flipada. Aún no éramos un grupo especialmente conocido pero nos tiramos a la piscina y le pedimos al club que nos dejara las equipaciones y los balones. A la discográfica le dijimos que queríamos hacer un vídeo en casa jugando a la Play o en un campo jugando a fútbol. Y, sorprendentemente, aceptaron lo segundo. Salen un montón de amigos de los bares, entre ellos Antonio Arias de Lagartija Nick haciendo de árbitro, aunque no tiene ni puta idea de fútbol, y Jota, de Los Planetas. Hizo de portero y me paró un penalti. Jota, si se pone las gafas, es muy bueno. Fue la mañana después de una noche de concierto. Nos fuimos a dormir a las siete y a las ocho ya estábamos de nuevo de pie. La mejor manera de pasar la resaca. Fue una experiencia súper chula.

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Con Jota, de Los Planetas, que es culé, somos muy amigos y, claro, hablamos mucho de fútbol. Después de años teniendo que sufrir al mejor Barça de la historia, últimamente está con el rollo ese de que los árbitros favorecen al Real Madrid. Pero cuando de verdad discutimos es cuando jugamos a la Play y le gano. Un día le estaba ganando 4-0 y, rabioso, apagó la consola.

 


Esta entrevista está extraída del interior del #Panenka63, un número que todavía puedes conseguir aquí.