Juan Francisco Palencia es un ex futbolista mexicano y actual director técnico. Es de los pocos jugadores que pueden presumir de haber militado en tres de los cuatro equipos más grandes de la Liga MX: Cruz Azul, Chivas y Pumas. Su estancia en cada uno de ellos se caracterizó por su gran entrega, liderazgo y los goles que provenían de letales disparos, dignos de un Gatillero, como solían apodarle.

Palencia cuenta con un gran historial de anotaciones que dejó en cinco planteles. Luego de su debut y consolidación en el ‘Azul’, viajó a Europa y jugó con el Espanyol durante un año. En el viejo continente repartió siete goles. Luego, regresó a México y se posicionó en Chivas. Y después de dos años y 93 partidos disputados, quiso vivir el sueño americano y llegó a la MLS para defender la camiseta del Chivas USA. Posteriormente volvió a su país con los Pumas de la UNAM, donde terminó por levantar dos títulos, y en 2011 puso fin a su carrera deportiva.

No obstante, el exdelantero sigue en la cancha como director técnico. FC Sant Cugat (España), Pumas y Lobos BUAP (México) son los clubes que ha dirigido desde el banquillo, ampliando su estancia en el campo pero ahora como estratega.

Más allá de su vida futbolística, ¿qué hay de Paco como empresario, padre de familia, amigo y sobre todo persona? ¿Qué lo motiva, cómo se desenvuelve y qué proyectos tiene fuera del césped? Retomamos al deporte como mera excusa para conocer al sujeto que está detrás del personaje.

 

¿Qué hay después del fútbol? Se puede suponer que todo lo que conocías era el soccer pero, ¿cómo fue ese momento en que dices “me voy”? ¿Cómo cambió tu vida a partir de esto?

Yo me retiro en Pumas, lo decido seis meses después de haber sido campeón, era el capitán y estaba en la cúspide de mi carrera, tenía 38 años. Decido hacerlo porque mi 100% no lo era para el equipo, quizás para ellos era solo un 60% o 70%. Me pareció lo más honesto decirle a la directiva que al no rendir eso, lo que faltaba no sería lo mismo cuando compites con gente más joven que tú, con cualidades físicas y en su apogeo.

Aunque yo estaba táctica, física y mentalmente bien y decían que podía compensarlo, decidí retirarme. Además, en ese entonces yo ya era entrenador, tenía el certificado desde hacía un año y medio. Por lo tanto la manera más cercana de estar en el fútbol, en la cancha, oler el césped, y vivir esa adrenalina de la que luego te vuelves adicto, era siendo DT.

Me vine a Barcelona, mi familia y yo vivimos aquí, y es un lugar muy bueno para seguirme preparando. Antes fui a Inglaterra, al Chelsea, a Holanda con el Ajax y también al Espanyol, donde tengo muy buenos compañeros. Ahora he estado con algunos entrenadores de segunda división y he hecho cursos de coaching y liderazgo.

Me estuve preparando para que cuando se me diera la oportunidad estuviera listo. Me llegó con Pumas y fue donde le cogí el gusto al puesto. La primera temporada salió bien, la segunda más o menos y la última no tanto. Cuando salí de Pumas, tomé una pausa de ocho meses, me seguí preparando y surgió la propuesta de Lobos BUAP. Me fue bastante bien, se mantuvo la categoría que era el principal objetivo. Esa es la historia a grandes rasgos de por qué me retiré y también de por qué a día de hoy sigo en el fútbol.

¿Cuál era tu “plan B”? Todos conocemos a los deportistas por lo que son, sin embargo, ¿qué planeabas hacer si en el fútbol no se te daba la oportunidad? Porque sé que también querías ser beisbolista.

Ambos deportes me gustaban y cuando mi padre me preguntó que a cuál me quería dedicar, yo le dije que al béisbol. Pero como ya no había inscripciones, me decanté por el fútbol. Después de que empiezas a jugar y cuando sabes que estás convencido de hacerlo, para mí no debería existir el “plan B”. Este es para la gente que puede ser mediocre o que está en modo supervivencia. Yo creo que el “plan A” es el único que debería haber, entonces para mí no hay otro. El primero es donde te comprometes y ejecutas al cien. Cuando tienes una alternativa, suceden las cosas que no querías que pasaran.

Los segundos planes son para la gente que dice: “si esto no sale bien, pues puedo…”, y yo soy de “plan A”. En ese momento era muy pequeño, tenía 12 años y sí, el fútbol era la segunda opción pero al estar dentro, se convirtió en la única.

 

“El ‘plan A’ es el único que debería haber, para mí no hay otro”

 

¿Cómo es Juan Francisco fuera del césped?

Fuera de él yo me considero una persona normal. Me gusta estar con mi familia, disfrutar de mis hijos, me gusta seguir preparándome, leer, ver películas, tomar cursos de coaching y liderazgo. También estar con mis amigos. Para mí la vida es disfrutar de la gente cercana que tengo.

No son lujos, ni mayores cosas. Mi vida es el trabajo, la familia y los amigos. Porque siempre en una mesa, con una buena comida, un buen vino, empiezan a surgir ideas de tu familia, tus hijos, de los amigos, y estoy convencido de que cuando enseñas, aprendes y que cuando aprendes, enseñas.

¿Cómo definirías tu estilo? Mucho se habló sobre tu look rockero, el cabello largo, las uñas pintadas, los jeans ajustados…

Cada uno tiene su estilo, cada uno crece con ciertos principios y valores que creo que no tienen que ver con tu imagen. Es un tema que depende de lo que te viene bien y lo que no te puede gustar. Yo no tengo prejuicios de ninguna manera y creo que para mí, el ser como soy es lo que me define, yo no permito que la gente los tenga. Si te dicen “Despíntate las uñas, córtate el cabello” y lo haces, con eso ya estás permitiendo que ellos definan y lo importante es que lo hagas tú.

El único que se conoce y vive 24/7 en este cuerpo, soy yo, entonces me he caracterizado de esta manera. Tu imagen no influye con lo que tú sepas y tengas en tu cabeza. Cuando la gente se sienta contigo y te hable, en un inicio podría ponerte una etiqueta pero cuando empiezan a conocerte, empiezan a saber quién eres, podrán decir “me gusta o no me gusta cómo es”. Así que el único que podría definir quién eres, eres tú.

Te apodaban ‘Gatillero’, un sobrenombre que el Perro Bermúdez te asignó. ¿Crees que éste abarca toda tu personalidad o solo la forma en que te desenvolvías en el campo?

No, creo que solo fue una etiqueta que me puso el Perro, que lo quiero mucho, es una gran persona y un gran comentarista pero yo metí muchos goles en primera división sin ser un delantero como tal, jugaba de media punta y a veces de ‘9’, pero él lo definió por un gol que hice en los Juegos Olímpicos.

Me acuerdo perfectamente que dice “Palencia recibe la pelota, jala el gatillo y gol”, entonces de ahí se le ocurrió que en efecto tiraba el gatillo y anotaba, pero no creo que me defina un gatillero como tal. Yo soy probablemente diferente a ellos, era un jugador muy combativo, no daba un balón por perdido, metía goles y después fui aprendiendo del fútbol y tácticamente era muy disciplinado y creo que eso le dio mucha longevidad a mi vida deportiva.

 

“No hubo una vida antes y después del fútbol, son complementos que sigo teniendo conmigo”

 

¿Qué ha sido de tu vida después del balompié?

No hubo una vida antes y después de él, son complementos que sigo teniendo conmigo. Yo quiero tanto esta profesión… Me encanta y la he vivido desde que recuerdo. Primero como un juego, luego ese juego se vuelve un espectáculo que paga la gente por verlo y que termina por ser un negocio y una profesión. Esos escalones en la vida del futbolista los he disfrutado muchísimo.

¿Por qué decidiste abrir un negocio de gastronomía? ¿Te gusta cocinar?

Tengo muchos hobbies. Me gusta leer, disfrutar de mis amigos, ver películas… Y sí, también cocinar. No tengo tanta oportunidad de hacerlo pero, por ejemplo, en Puebla me cocinaba unos cinco días a la semana algo y los fines de semana que viaja con el equipo, también me preparaba comida. Un día salía a comer porque tenía reuniones pero me cocinaba varios días de la semana. Es un hobby que me agrada porque me gusta comer. Disfruto todo el proceso de ir al supermercado, comprar los ingredientes, ver, quitar, poner, y ya después lo manejas. Me gusta comer antes que nada, y luego cocinar, por eso que me asocié con unos amigos para poner el restaurante.

¿Cuál fue la idea de abrir un restaurante de comida mexicana: estar como en tu hogar a pesar de la distancia o para que la gente de España conozca el sazón de México?

La verdad es que la comida mexicana está tomando un gusto en el ámbito internacional y creo que la sociedad estaba encasillada a conocer solo los nachos y las fajitas. Y en México, la verdad es que no comemos eso. Lo que quise entonces, es que probaran otras cosas. Me gusta que conozcan como tal la comida mexicana y por eso pusimos el restaurante.

También porque es conocer la cultura, la gastronomía está dentro del folclor mexicano.

Sí, exactamente. A mí me gusta comer, entonces me agrada transmitir lo que siento a través de la cocina. La lista de ese tipo de comida es muy larga y poco a poco, a la gente le va gustando mucho más lo “nuevo” y lo que es tradicional para nosotros, así que se va alejando de los platillos mencionados.

Van conociendo lo que es el guacamole, que sí es algo que comemos todos los días, o las tostadas, tacos, enchiladas. Muchas cosas que solemos comer allá y que aquí se desconocen.

¿Es difícil vivir lejos de a México?

No, no es difícil. Para mí lo más importante es tener la consciencia plena de dónde estás, fijar mis cinco sentidos en un lugar. No extraño a México y en México no extraño a España, si voy a Estados Unidos o Inglaterra tampoco lo hago. Si eres consciente de donde te encuentras y tienes el conocimiento de lo que haces, no debes de extrañar otro lugar.

¿Cómo te ha recibido España? Regresando a cuando jugaste en el Espanyol y a la actualidad.

En España siempre me han recibido bien y en el Espanyol sigo teniendo amigos, de hecho ayer tuve una comida con mis ex compañeros. El entrenador del equipo también es amigo mío, David Gallego, y también otros colegas. Siempre me han tratado bien, tengo muy buenos amigos aquí y encima también les gusta el fútbol como a mí, entonces me siento en casa. Para mí lo que más vale es que tu corazón esté donde quiera estar y tener a la gente adecuada a tu alrededor. Tu casa está donde tu corazón está.

¿Entonces no te costó trabajo adaptarte a un nuevo país?

No, yo me adapto fácilmente. Tengo esa capacidad de hacerlo a los países, a las personas, a las cosas. Eso me ha ayudado mucho a ser quien soy.

¿Vives más tranquilo en Barcelona que en México?

Sí, aquí no te conoce tanto la gente porque dejaste de ser tan importante. Aquí pasa que a veces en el estadio, en la ciudad deportiva del Espanyol o por aquí en el barrio me reconocen. Pero en México es diferente porque obviamente estuve ahí y jugué en equipos importantes.

La verdad es que yo soy muy amable con las personas y cuando la gente se acerca, no me molesta, al contrario, les agradezco que lo hagan, es una forma de devolverles algo porque el hecho que me reconozcan significa que hice algo bien en mi carrera.

Un escritor mexicano llamado Edson Lechuga, que también radicó un tiempo en Barcelona, mencionó una vez que es importante dejar México, conocer otros lugares y vivir fuera de él, pero también es necesario regresar, ¿compartes esa reflexión?

Es un poco debatible porque indispensable significa que depende toda tu vida de ello y yo no creo que exista algo así, más que comer, beber agua y la familia también porque es un apoyo incondicional. Pero yo creo que el país no lo es.

Hay gente que vive aquí un mes y ya no vuelve o al revés, van a México y no regresan a Europa. Entonces yo no creo que sea indispensable regresar a tu país. Por eso decía que si tenemos consciencia plena del lugar y no dependes de nadie refiriéndome al país, a la cultura, o la comida, yo no creo que sea indispensable regresar a tu lugar de origen, por eso me adapto a todos lados.

 

“Mi profesión me gusta mucho. Mucha gente depende de mí y eso me vuelve líder”

 

¿Estás contento de tu carrera como técnico?

Sí, mi profesión me gusta mucho, disfruto que corra mucha adrenalina por mí los fines de semana, mucha gente depende de mí y eso me vuelve líder. Cada día me preparo más para ser mejor entrenador y compartir mejores consejos con la gente. Lo más importante es que a la tumba no te llevas nada más que lo que dejaste en los jugadores, directivos, utileros, amigos o familiares.

¿Cómo lidias con la frustración de que a veces las cosas no salen como uno piensa? En cuestión a lo que sucedió en Pumas o en Lobos BUAP.

Lidiar con eso es el pan de cada día, el fútbol no es uno más uno es dos, hay veces donde esa suma es menos dos y cuando las cosas van bien, pueden ser cinco o seis. Lo más importante en la vida es ser responsable. Saber responder a las situaciones. Si te quedas parado y no lo haces, yo creo que no vales para nada, para ninguna profesión, ni entrenador, ni camarero, ni nada.

Lo relevante es que las personas sepan actuar en cada situación y entonces con la experiencia que vas adquiriendo, la profesión que tienes, las herramientas que posees, es como puedes hacer algo ahí. Para mí esee año tuvo muchos momentos de adversidad pero que supimos salir adelante y estoy contento por lograrlo.

Fue de una enseñanza y aprendizaje brutal y siento que cada día estoy mejor preparado, no solo como entrenador sino para la vida.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu vida?

Cuando fallecieron mis padres fue complicado. Pero repito: salí de esa adversidad y salí fortalecido.

¿Y el más feliz?

El más feliz son todos los días en que me levanto, soy feliz con mi vida. Me levanto, veo a mi familia, si tengo la oportunidad voy a entrenar, si voy a estar con mi familia la disfruto todo el día y si no, con mis amigos. No hay un momento como tal, más bien todos los días hay que disfrutarlos al máximo.

¿Qué significa la familia para ti?

Es el pilar de mi vida, sin ellos no puedo ser quien soy. Empezando con mis padres y luego cuando me casé, después con mis hijos. Ellos son el sostén de mi vida.

¿Qué recomendación o consejo darías a aquellos deportistas que están cerca del retiro y aún no saben qué mundo van a encontrar fuera? ¿Cómo seguir avanzando y cerrar el ciclo que concierne a su vida como atleta?

Es una situación difícil cuando estás muy cerca del retiro porque quizás unos piensan que van a seguir jugando y el año siguiente ya no pueden; y hay otros que a lo mejor sí saben que ya no jugarán después. Pero lo primero es que disfruten el tiempo que les queda y luego saber que después del día en que te vayas, no vas a tener muchas cosas de las que tenías.

Yo les recomiendo que hagan una lista de prioridades donde señalen qué es lo que más les gustaría hacer después de eso. Es necesario que respondan esa pregunta.