2022. “Hoy jugamos en Anfield, la semana que viene recibimos al Chelsea y la siguiente, para Múnich”. Qué tres partidazos, sí. Y qué manera de enterrar el fútbol de toda la vida. El de los ricos y el de los pobres, el de los futbolistas y el de las aficiones, el de los estadios y el de la calle. El de todos. Porque dentro de dos años, cuando todo apunta al pistoletazo de salida de la Superliga europea, queramos o no, tocará, quizá, despedirse del fútbol tal y como lo hemos conocido hasta la fecha. Se abrirá una grieta, profunda, insalvable, entre dos deportes que se parecerán mucho entre sí, casi idénticos a la vista, pero serán totalmente diferentes. Uno, un gueto elitista y egoísta en el que los ricos, y los nuevos ricos, se repartirán todo el pastel como a ellos les convenga. El otro, un fútbol de migajas que intentará ser lo más semejante al de siempre, pero sabiendo que unos pocos decidieron que nunca más fuera así.
“Una de las cuestiones que convierten este deporte en el más apasionante de seguir es precisamente que se organiza como un sistema interconectado en el que todo lo que ocurre tiene continuidad y consecuencias. La Copa de Europa y las divisiones regionales de cualquier federación territorial española forman parte del mismo ‘todo’”, escribía Axel Torres, en El Periódico. Él puso como ejemplo al Can Rull-Rómulo Tronchoni y nosotros, los que hemos jugado al fútbol toda la vida, siempre acudíamos a nuestros equipos para explicar cómo funcionaba este ‘todo’. A la pregunta “¿y qué división es esa?”, siempre la misma respuesta: “mira, si el Valldoreix gana la liga cada temporada, en cinco años estaremos jugando contra los mejores”. Pero ya está. Parece que nunca más podremos explicarlo de la misma manera. Tiene toda la pinta que nos robarán los sueños. Improbables, sí, pero posibles al fin y al cabo.
Con el nacimiento de la Superliga morirá el fútbol. Nuestro fútbol, el suyo, el de todos
Además de su organización, lo más bonito de este deporte, lo que más nos enamora de él, creo que es ese sinsentido que le acompaña: muy fácil jugarlo, muy difícil hacerlo bien. Me explico. Ahora mismo, en este mismo instante, hay cientos, miles, de personas pateando un objeto. Puede ser un balón, algo esférico o una botella, o lo que sea. Esa persona, la que impacta el empeine con otra materia, estará sintiéndose futbolista por un momento. Aunque de su golpeo al de Messi haya una eternidad, da igual. La cuestión es que es un gesto que hoy, de momento, hermana a la persona más torpe del mundo con el mejor futbolista del planeta. Como dice Axel Torres, repito, forman parte del mismo ‘todo’. Un ‘todo’ en el que la dificultad por manejar bien el cuero atrae tanto a un niño de la África más desamparada como a un señor viejuno de la Europa más avanzada. Y en breve, en menos de lo que desearíamos, esa interconexión global que es el fútbol puede desaparecer.
Puede desaparecer porque unos cuantos hombres de traje y corbata, o de túnicas orientales, que pueden saber mucho de derechos televisivos, de números, de market pool, de engagement, de B2B, de B2C y de todas estas palabras raras, no tienen ni idea de lo que significa y de lo que se puede llegar a sentir con algo tan sencillo, y a su vez tan complicado, como que un balón atraviese la línea de gol. Puede desaparecer debido a que estos mismos señores no entienden lo que es la competición ni la meritocracia; porque para comer en la mesa de los mejores, primero debes demostrar que puedes estarlo, pero ellos han decidido que no, que son los mejores y punto. Sin victorias que lo demuestren, sin clasificaciones que lo atestigüen, y algunos incluso sin un pasado glorioso que justifique su ingreso en una indigna competición, falta de ‘grandes’ e ‘históricos’ de verdad, que solo mira los trozos de papel verdes que hay en la cartera de sus integrantes, en cambio de fijarse en lo que siempre le ha importado al fútbol, es decir, en lo que sucede sobre el verde.
Y no sé si es tarde para repararlo, si deberíamos haber hecho algo más, si es que podíamos, mientras la rumorología hablaba de esta posibilidad. Quizá fuimos demasiado inocentes en su momento. Cuando mataron a la Recopa, manipularon la Copa de la UEFA y prostituyeron a la Copa de Europa en la Liga de Campeones -¿qué campeones?-, en un primer paso hacia esta nueva Superliga. Ojalá se pueda dar marcha atrás y los tipos que nos han robado el fútbol nos lo devuelvan. Pero mucho me temo que esto ya es irreversible. Con el nacimiento de la Superliga morirá el fútbol. Nuestro fútbol, el suyo, el de todos.
SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA
Fotografía de Getty Images.
Qué suerte tener cerca un estadio al que llegar paseando y del que luego regresar,…
Ya está aquí nuestro clásico número veraniego. Este año, Especial Estadios. Los templos, los hogares.…
Ya está aquí un nuevo episodio de Real Politik FC. El último especial sobre la…
Qué sentido tiene el destino. Qué sentido tiene el fútbol. Qué sentido tiene Pau Cubarsí,…
La Roja llega a esta final como actual campeona de Europa, con el objetivo de…
Este es el segundo capítulo de un hombre que hundió al mismo club que había…
Ver comentarios
Lo suscribo todo al 100%. Es la manera educada de expresar lo que siento y seguramente sentimos todos los aficionados de verdad al fútbol. Y digo educada porque yo no sería capaz de redactar un artículo así sin que el odio visceral que me produce el simple hecho de pensar en la posibilidad de esa superliga me hiciera escribir alguna barbaridad.
En definitiva, ninguno de los verdaderos aficionados podríamos estar ni en mil vidas cerca de estar de acuerdo con semejante "guarrería(por decirlo de forma suave)" de competición. Como bien argumenta Jorge los que están de acuerdo con ella son los señores de traje, corbata y palabrejas raras que se nombran en el texto. Y añado, también lo están los "aficionados" a este deporte. Esa gente que por desgracia son mayoría en el fútbol actual, los cuales son cómplices directos de lo que se va a perpetrar. Creo que huelga decir a que tipo de "aficionado" me refiero. Todos los lectores de esta web conoceremos unos cuantos de ellos.
Al final es como en la industria del espectáculo. Ante el miedo al abismo económico y, por ergo, al descalabro; todos esos clubs/multinacionales ya vienen decidiendo (con la crisis económica que les atiza -como si sólo fuera a ellos-) aliarse para convertirse en una especie de oligopolio-elitista futbolístico. El problema -para combatirlo me refiero- es el mismo que en la industria del cine: el consumidor moderno actual consume sin parar el fútbol como puro divertimiento, como pasatiempo y distracción. A nosotros, los amantes del fútbol -y del cine- nos apasiona también disfrutarlo, pero con sosiego y no como mera distracción. Forma parte de nuestra vida.
En definitiva, sólo quería hacer una breve comparación que reflejara que el problema no es exclusivamente de esta industria. El mundo cambia, a peor.
Soy Madridista , uno de los clubes que saldría "beneficiado" con esta patraña ...
Pero qué va , totalmente de acuerdo con éste artículo.
Ya bastante se ha dañado la competición europea de clubes , para ya destrozarla por completo.
Una pena , la verdad .
Soy socio y abonado del Real Madrid y cada vez acudo menos al estadio . Horarios , calendario sobrecargado , parones continuos por fechas FIFA ..es inaguantable.
Un saludo