Suecia 4 - 2 Inglaterra (14-11-2012)
7Nota Final
IMPORTANCIA5.5
ESPECTÁCULO8.5
TÁCTICA6
EMOCIÓN8
Puntuación de los lectores 5 Votos
8.3

Unos celebraban la victoria en Eurovisión de ABBA, cantando Waterloo y viendo nacer a una de las mejores bandas de su historia, mientras otros complacían a sus oídos con el Bohemian Rhapsody de Queen. Ambas fueron bandas musicales fantásticas que hicieron que en algún momento de nuestra vida todos cantáramos a pleno pulmón sus canciones. Los primeros de Suecia y los segundos de Inglaterra, los primeros compraron los discos con coronas suecas y los segundos con libras esterlinas. Y una noche de otoño de 2012, en un partido de fútbol, los primeros les endosaron cuatro goles a los segundos y los segundos solo pudieron hacerle dos a los primeros. Aunque pensándolo bien, quizá deba reformular la frase y cambiar la persona del verbo, de ‘marcaron cuatro goles’ a ‘marcó cuatro goles’, ya que al fin y al cabo ese póquer de dianas fue obra de un mismo autor: Zlatan Ibrahimović.

LA PREVIA

La selección sueca estrenaba hogar aquel 14 de noviembre. El Friends Arena, ubicado en el municipio de Solna, al norte de Estocolmo, se había inaugurado solo unas semanas antes del partido que enfrentaba a los locales y los británicos. Un concierto, en el que participaron artistas musicales como Loreen o Roxette, abrió por primera vez las puertas de aquel estadio con capacidad para 50.000 aficionados que hoy en día hospeda al combinado nacional y al AIK de Solna. 

Suecia debutó en el Friends Arena con Ibrahimović de capitán, quien por aquel entonces contaba con 31 primaveras y vestía los colores del París Saint-Germain. Han pasado siete cursos y Zlatan ya es un jugador de 37 años que, pese a ello, sigue dejando boquiabierto al público con la camiseta de Los Ángeles Galaxy, el club americano al que se marchó hace año y medio para seguir sumando goles antes de poner punto y final a su trayectoria. Su actitud chulesca y arrogante ha compuesto una fuerte personalidad que se extiende más allá de lo que ocurre sobre el césped. Su soberbia no ha pasado jamás desapercibida, dejando frases para la historia en las que él mismo trataba de endiosar su propia figura. “Solo Dios sabe… Y estás hablando con él ahora” ha sido una de las tantas polémicas declaraciones que ha hecho ‘Ibra’, un tipo que no se limita a hablar solo en el campo. Pese a ello, este gigante de 1,95 metros de altura —y que posee el cinturón negro de Taekwondo— ha demostrado una y otra vez que es uno de los grandes delanteros de la historia del fútbol, un título fácilmente comprobable si repasamos los clubes en los que ha militado. Malmö, Ámsterdam, Turín, Milán, Barcelona, París y Mánchester son las ciudades que han tenido el privilegio de acoger la calidad y los goles que repartía ‘Ibra’, un fuera de serie que hace siete años tuvo una de sus noches más memorables con la camiseta amarilla de su selección.

 

“Solo Dios sabe… Y estás hablando con él ahora”

 

EL PARTIDO: ACTO I

Los ingleses llegaban a la contienda con algunas bajas, entre ellas las de Wayne Rooney, John Terry, Kyle Walker o Theo Walcott. Aun así, aquel día estarían sobre el césped un debutante llamado Raheem Sterling, la todavía joven perla del Liverpool, y el capitán Steven Gerrard, preparado para afrontar su partido número 100 con los ‘Three Lions’. Fue de este último, precisamente, la primera ocasión clara del encuentro. Tras 15 minutos de tanteo, Gerrard puso un tiro libre al corazón del área que no encontró rematador pero que acabó alcanzando portería, obligando a Isaksson a intervenir sin demasiadas dificultades. Segundos después vendría un disparo desviado del centrocampista sueco Kim Källström, momentos antes del primer gol de la noche para Zlatan.

Los ingleses intentaban dominar un partido que estaba dormido todavía, aunque Suecia no sufría en exceso a la hora de detener sus embestidas. Corría el minuto 18 de juego cuando una pérdida en tres cuartos de campo del aún inexperimentado Sterling, tras un mal pase de Glen Johnson, provocó un contragolpe de los nórdicos, quienes salieron veloces por la banda izquierda e hicieron llegar el balón a su delantero y capitán. Allí estaba él, con la caña preparada para enviar aquella pelota rasa al fondo de las mallas. ‘Ibra’ probó suerte de primeras, pero Caulker —que también debutaba en aquella fecha— detuvo el primer tiro. Hubo fortuna y el esférico quedó muerto delante del sueco para que este lo enviara a la escuadra con un sutil toque, simple y brillante a la vez. ‘Ibra’ 1, Inglaterra 0. El primer gol en el Friends Arena tenía que ser suyo.

Tras encajar ese golpe la defensa anglosajona no estuvo muy acertada y los escandinavos podrían haber marcado el segundo. Sin embargo, fueron los ‘Three Lions’ quienes golpearon por partida doble antes del descanso. Welbeck se encargó de poner las tablas en el marcador tras un centro teledirigido de Ashley Young y, justo dos minutos después, Sterling recibió una falta que permitió a Caulker, el joven central del Tottenham, rematar y hacer el segundo tras la asistencia del ya centenario Gerrard. La cara de felicidad del propio Caulker fue la última alegría de una Inglaterra que desconocía el huracán que vendría tras la media parte.

EL PARTIDO: ACTO II

Los siguientes 45 minutos fueron más ajetreados. Hamrén y Hodgson empezaron a mover el banquillo —al ser un partido amistoso se podían hacer seis cambios por equipo— y fueron llegando las ocasiones. Gerrard lo intentó dos veces sin fortuna e Ibrahimović ejecutó un disparo que se perdió a un lado de la red de Joe Hart. Los nórdicos tuvieron que esperar hasta el 76’ para devolver el empate al electrónico, cuando Anders Svensson, que llevaba un cuarto de hora sobre el terreno de juego, trazó un pase aéreo vertical que superó a la defensa británica. Lo recogió Zlatan. Controló con el pecho y antes de que el balón tocara el césped lo envió para dentro, batiendo a Hart con uno de sus tiros potentes tan característicos. Acto seguido, priorizó ayudar a Gary Cahill en vez de celebrar el tanto, puesto que el central se había hecho daño al chocar con él en esa misma jugada. ‘Ibra’ 2, Inglaterra 2. El ‘show’ acababa de comenzar.

Minuto 83. Falta en tres cuartos de campo favorable a Suecia, escorada un poco a la izquierda del tirador; en este caso, ‘Ibra’. Parece lejana y es difícil que acabe perforando la red, pero olvidamos que a Zlatan Ibrahimović le hemos visto hacer cosas peores. Coge carrerilla, lanza raso y potente. El cuero pasa por un costado de la barrera ante la mirada atónita de los defensores ingleses y los atacantes suecos. Se pasea por el interior del área, Hart la mira, intenta detenerla… pero ya es demasiado tarde. ‘Ibra’ 3, Inglaterra 2. El capitán ponía de esta manera a los suyos por delante de nuevo.

Después del hat-trick de Zlatan llegó el último minuto de partido sin grandes oportunidades para ambos equipos. Todo parecía visto para sentencia, hasta que un despeje proveniente de campo sueco obligó a Hart a abandonar la portería y rechazar el esférico con la cabeza lejos de sus dominios. Desgraciadamente para él, lo envió cerca de donde estaba ‘Ibra’, quien actuó de forma pícara y esperó para ver donde caía… Y entonces ocurrió la genialidad. 

El salto del acróbata. La patada de Taekwondo de espaldas a la portería. Sin que nadie lo esperara, Zlatan Ibrahimović saltó y realizó una chilena inverosímil, dejando pasmadas todas las almas que se habían dado cita en el estadio. Un golpeo difícil que pareció fácil desde tres cuartos de campo, una volea de primeras que se coló en la portería de los británicos. La defensa ‘pross y Hart veían pasar aquella pelota por encima de sus cabezas sin poder hacer nada, asombrados de lo que acababa de hacer el malmogiense. Uno de los mejores tantos de chilena nunca vistos. ‘Ibra’ lo había vuelto a hacer, había vuelto a marcar un gol más propio de un funámbulo que de un futbolista; pero al fin y al cabo es ‘Ibra’, un jugador capaz de hacer este tipo de equilibrismos sobre un terreno de juego. ‘Ibra’ 4, Inglaterra 2. Póquer y pitido final. Zlatan había hecho que la inauguración futbolística del Friends Arena fuera recordada para siempre.

EL POST-PARTIDO

Gracias a aquel gol de genio, Zlatan pudo hacerse con el Premio Puskas de la FIFA en 2013, un justo trofeo para aquella noche que había vivido el nórdico en Solna. La chilena imparable obtuvo casi el 50% de los votos y quedó por encima de un tanto de Matic, en un Benfica-Oporto, y otro de Neymar, en un Brasil-Japón.

Tras la Eurocopa de 2016 en Francia, ‘Ibra’ se retiró de la selección a la edad de 34 años, siendo el máximo goleador histórico y dejando un legado imparable a sus espaldas. Un año y medio después también se marchó del fútbol europeo y firmó con LA Galaxy, donde está ahora dando sus últimos coletazos de genio.

En lo que respecta al encuentro entre Suecia e Inglaterra, aquel 14 de noviembre en Solna los escandinavos pudieron obtener una nueva victoria frente a los británicos, quienes llevaban casi medio siglo sin poder vencer a los suecos. Por suerte para los intereses angolsajones, lograron romper la maldición venciéndoles durante el pasado Mundial en 2018, en el cruce de cuartos de final en el que se impusieron por dos goles a cero a un conjunto del que ya no formaba parte Zlatan Ibrahimović. ABBA pasó a la historia y entristeció a Suecia con su retirada de los escenarios, un caso similar al vacío que dejará ‘Ibra’ cuando acabe colgando las botas definitivamente. Un crack mundial al que todos echaremos un poco de menos. Las leyendas nunca se olvidan.