“¡Y Guti maricón!”. Hasta hace un telediario, en las gradas de los estadios españoles, entre cánticos de apoyo, amenazas al árbitro y pitidos al equipo rival se escuchaban reiteradamente insultos homófobos sin que nadie lo afeara o denunciara. Jugadores como Míchel o Guti se convirtieron en la diana favorita para este tipo de vejaciones y las aguantaron durante toda su carrera (e incluso ya retirados), tanto si estaban sobre el césped como si no. Basta con presenciar un partido en directo para comprobar que a día de hoy este tipo de insultos no ha desaparecido ni mucho menos de las gradas. Pero algo ha cambiado. A diferencia del pasado, ahora hay quien levanta la voz.

Nenas Cadistas en Cádiz y LGTBI VCF en Valencia son dos peñas del fútbol español nacidas con la intención de dar visibilidad al colectivo LGTBI y “tener la máxima integración” en sus estadios. Cansados del, en ocasiones, irrespirable ambiente homófobo de los campos de fútbol, decidieron tomar cartas en el asunto y ahora son la referencia de esta lucha en las gradas españolas.

La peña cadista nació después de que en 2014 un empleado de seguridad del conjunto gaditano impidiera la entrada al estadio Ramón de Carranza al aficionado que nos atiende, Fran Rivas. “Era uno de los últimos partidos y, como siempre, íbamos con una bandera del Orgullo. En ese partido cambiaron a los de seguridad y el que nos tocó nos impidió entrar por llevar bandera y ser maricón. Así nos lo dijo”. Fue en ese momento cuando Rivas y sus amigos, que estaban en proceso de crear una peña, comprendieron la necesidad de enfocarla en la lucha del colectivo y darle voz en un deporte que siempre le ha sido muy hostil. Años después, en 2017, cuatro amigos valencianistas les imitaron y fundaron la peña LGTBI VCF, la única que hay en la actualidad en Primera División.

Y decimos en la actualidad porque estas dos peñas no son las pioneras en nuestro país ni por supuesto en Europa. Hace más de una década, a comienzos de 2007, la prensa recogía la formación de una peña de gays y lesbianas del FC Barcelona, disuelta a día de hoy. Por su parte, en las ligas inglesas y alemanas estos grupos están más extendidos y grandes equipos como el Manchester City (Canal Street Blues), el Borussia Dortmund (Rainbow Borussen), el Liverpool (Kop Outs), el Schalke 04 (Andersrum auf Schalke) o el Chelsea (Chelsea Pride), entre otros, cuentan con uno.

“No se hace prácticamente nada”

¿Está listo el fútbol español para que estas iniciativas se extiendan a más aficiones? Los dos grupos ponen en valor la buena aceptación que han recibido en líneas generales desde su entorno más cercano, aunque echan en falta más apoyo de las instituciones futbolísticas.

Desde las agrupaciones de peñas de ambos conjuntos hasta incluso políticos -el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’, invitó al ayuntamiento a Fran Rivas y se fotografiaron juntos- han acogido a estos grupos. Y aunque la relación de la peña valencianista con su club es inexistente eporque les faltan todavía unos pocos trámites antes de iniciar los contactos, el Cádiz CF apoyó a Nenas Cadistas desde el primer momento y participa en acciones, como organizar un partido al año en favor del colectivo o la ocasión en que cedió el Carranza para una campaña con proyecciones de deportistas LGTB.

Los reproches aparecen cuando son preguntados por las dos grandes instituciones del fútbol español: la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la Federación Española de Fútbol (RFEF). “Pienso que no se hace prácticamente nada para dar visibilidad al colectivo. Ni desde la RFEF, ni desde la LFP”, lamenta Alex Rosete, presidente de LGTBI VCF.

Bien es verdad que las tentativas de estas peñas para contactar con estos organismos y llevar a cabo acciones conjuntas han sido, cuanto menos, tímidas. La organización ché no ha establecido comunicación pero Nenas Cadistas sí se ha movido un poco más, hablando con asociaciones estatales que quieren llevar a cabo acciones con la Liga. “La respuesta fue negativa pero no solo con el colectivo gay sino por ejemplo con el movimiento feminista. No son partidarios de acciones sociales ahora mismo”, explican.

Quien sí se ha reunido en ocasiones con estas instituciones es la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), aunque deslizan que esta serie de reuniones “no ha dado mucho de sí”.

 

“Pienso que no se hace prácticamente nada para dar visibilidad al colectivo”

 

La RFEF, uno de los actores imprescindibles para combatir el problema, anunció el pasado 19 de febrero, día internacional contra la homofobia en el deporte, la creación de una plataforma “para acabar con la discriminación y la homofobia”.

“Nos hemos convertido en una entidad que se denomina aliada de la causa”, explica Felipe Sánchez, director de Responsabilidad Social Corporativa de la federación, sin plantear medidas concretas para esta lucha. “Es importante estudiar a lo largo del próximo año qué tipo de campañas podemos hacer para despertar la conciencia del ciudadano. Todo el mundo nos preguntaba cómo lo vamos a hacer. No sabemos cómo lo vamos a hacer, porque no podemos saberlo, pero lo que sí sabemos es que queremos hacerlo”. Sánchez abre la puerta a reunirse con todo grupo o asociación preocupado por luchar contra la homofobia aunque reconoce que el margen de acción de la RFEF en los estadios se limita a los partidos de la selección española.

La LFP, en cambio, sigue sin lanzar iniciativas a este respecto. Parece como si, en el mejor de los casos, estuviera esperando a que se ponga en marcha el tren de medidas en favor del colectivo LGTBI y subirse una vez salga humo de la chimenea en lugar de ocupar la locomotora y tirar de todo el fútbol patrio en esta batalla. De todos modos, ya llega tarde.

En diciembre de 2018, la tan imitada Premier League para temas como los derechos televisivos apoyó una campaña del Stonewall FC -primer equipo gay de Inglaterra, del que hablamos en las páginas del #Panenka57– por la cual durante dos jornadas la bandera LGTB se usó en los brazaletes de capitán, en los cordones de las botas de los jugadores, en los banderines de córner o en los avatares de las redes sociales de todos los clubes y de la propia liga. Una medida que no es suficiente, pero que ya supone un considerable paso hacia delante.

El gran tabú

La homosexualidad siempre ha sido un tema sobre el que se ha pasado de puntillas en el fútbol masculino. Pocos han sido los jugadores que han declarado su homosexualidad públicamente y las tristes consecuencias que vivieron algunos de los que lo hicieron no anima a seguir el ejemplo.

El caso más trágico fue el de Justin Fashanu. Primer futbolista negro por el que se abonó un millón de libras por su traspaso, Fashanu declaró en 1990 a través del tabloide británico The Sun, estando aún en activo, que era gay. Su revelación no sentó nada bien a mucha gente, incluido su hermano John, que llegó a decir que no volvería a ducharse nunca más con Justin. En mayo de 1998, ya retirado del fútbol, se suicidó cuando afrontaba la acusación de haber abusado sexualmente de un joven de 17 años en Estados Unidos.

“En realidad, el chaval era un chantajista que, incitado por su madre, ya le había hecho lo mismo a unos cuantos famosos. Le pidió dinero a Justin a cambio de no acudir a la justicia y éste no accedió”, escribió en las páginas del #Panenka57 Amal Fashanu, sobrina del futbolista, que aprovechó para negar una opinión muy extendida: “Se equivocan los que aseguran que mi tío se quitó la vida debido a su condición de primer futbolista públicamente homosexual. Pesó mucho más aquella denuncia, aquella presión (…). Pero cierto es que su salida del armario, en la Inglaterra de 1990, no fue un episodio fácil”.

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El francés Olivier Rouyer, exjugador internacional, exentrenador y ahora comentarista de Canal + declarado abiertamente gay en 2008, también afrontó dificultades: “Tengo argumentos suficientes para pensar que muchos presidentes no están dispuestos a aceptar a un entrenador como yo”, respondía en una entrevista en las páginas del mismo número de Panenka. “Es algo que me ha impedido encontrar otros clubes, estoy seguro”, añadía al ser preguntado sobre si su homosexualidad cortó su progresión como técnico del Nancy en 1994.

Como vemos, en Reino Unido, Francia, Alemania -con el más de 50 veces internacional Thomas Hitzlsperger en 2014- y más países han ido apareciendo profesionales, en activo o retirados, que han anunciado su homosexualidad. Algo que todavía no ha sucedido en España. ¿Por qué?

Puede ser por una cuestión de miedo, como señalan FELGTB y las peñas, pues los jugadores quedarían expuestos a una posible represión por parte de sus clubes y de los aficionados, podrían perder patrocinios e incluso se arriesgarían a que sus contratos no fueran renovados.

Es por eso que muchos de los que han anunciado su orientación sexual lo hacen una vez terminada su carrera. A pesar de todo Alex Rosete, de LGTBI VCF, piensa que, “ya sean futbolistas de mayor o menor nivel, siempre es bueno -en caso de que lo sean- que salgan, que no tengan ese miedo”.

“El mundo del fútbol está muy masculinizado y eso juega un efecto bastante intimidatorio en muchos jugadores”, cree María José López González, codirectora de asesoría jurídica de la AFE, que introduce un elemento nuevo: “Es un tema privado. Hay gente que sale del armario y otros que no salen y porque no salgan no pasa nada”. Y es que en muchas ocasiones ocurre que, sin conocer las circunstancias personales de cada individuo, se pide a los futbolistas homosexuales que lo declaren en aras de la normalización cuando, tal vez, no están listos a nivel personal para afrontar las consecuencias o son felices tal y como están.

Esta especie de carrera por descubrir a un jugador gay, bisexual o transexual y ser el primero en decirle que no le importa su orientación sexual es lo opuesto a normalizar y, además, ha terminado provocando situaciones tan rídículas como cuando el profesional inglés Ruben Loftus-Cheek desmintió en Twitter los rumores que le señalaban como gay. Una histeria que no alienta a la gente LGTBI a sincerarse.

“Cada uno sale del armario cuando quiere”, opina Txipi Lafuente, tesorero y responsable del área de deportes de la FELGTB. “Nosotros siempre invitamos, si no se pone nada personal en peligro, a que se muestren tal y como son, para que la propia persona sea lo más feliz posible y para que en el mundo del deporte haya referentes positivos. El que haya un referente positivo facilita mucho las cosas a las nuevas generaciones”.

Da la sensación de que esos referentes positivos están más presentes en el fútbol femenino, donde declararse homosexual está más normalizado. Es posible que se produzca la paradoja de que una situación de injusticia genere algo positivo, de que la escasa atención mediática al fútbol femenino haga que las jugadoras estén menos presionadas para salir del armario porque tienen menos que perder que un hombre en términos, por ejemplo, de patrocinios. Las mujeres LGTBI “sufren una doble discriminación: por ser mujer y por tener una orientación distinta a la heterosexual. Creo que el tener que vencer esa doble barrera es lo que al final les hace querer vivir una vida en consonancia con lo que son, es lo que provoca que salgan”, argumenta Lafuente.

No se rinden

Todo el mundo es consciente de que está lejos el día en que la homofobia sea residual en los estadios españoles. Mientras las altas instancias de nuestro fútbol siguen titubeando, son estas peñas las que tienen que consolidarse, inspirar la aparición de grupos iguales en nuevas aficiones y hacer cada vez más fuerza.

Hasta el momento, Nenas Cadistas y LGTBI VCF no han entrado en contacto. Si lo hacen darán el primer paso a lo que, quizás, puede desembocar en una especie de versión española de Pride in Football, una agrupación de las peñas LGTBI de los equipos ingleses. El fenómeno está muy extendido en la isla y en la actualidad 45 peñas de otros tantos equipos integran la asociación, con una influencia interesante.

Las expectativas en España son, no obstante, más esperanzadoras de lo que puede parecer en un primer momento. Porque, aparte de estos grupos en Valencia y Cádiz, que cuentan con 23 y 10 integrantes respectivamente, hay aficionados del Atlético de Madrid y del Espanyol que aunque no han dado el paso para constituirse en peña ya luchan por la visibilidad LGTBI en el fútbol.

 

“Estamos por animar a nuestro Atleti desde las gradas siendo como somos, sin ocultarnos. Eso sí, se tienen que dar una serie de condiciones que garanticen nuestra integridad física”

 

“Trabajar la diversidad podemos hacerlo desde las peñas en las que ya estamos presentes o constituirnos en entidad propia. Ambas propuestas nos gustan”, explicaba en 2017 Antonio Andersson, del grupo Atléticos/as LGTBI, a Playground. “Estamos por animar a nuestro Atleti desde las gradas siendo como somos, sin ocultarnos. Eso sí, se tienen que dar una serie de condiciones que garanticen nuestra integridad física y moral, no somos mártires ni pretendemos serlo”.

Una precaución importante porque en un informe de 2017, el Ministerio del Interior advertía que se habían producido 271 incidentes de delitos de odio por orientación o identidad sexual, un aumento de casi el 18% con respecto al año anterior.

Como siempre que aumentan las injusticias, es ahora cuando más se debe insistir, cuando más toca hacer fuerza. El camino no está siendo -ni va a ser- fácil. Las peñas no cuentan apenas para las instituciones futbolísticas, los jugadores prefieren mantenerse en silencio y la prensa no se vuelca lo suficiente. Pero no van a rendirse. Nenas Cadistas y LGTBI VCF continuarán “hasta el momento en que, en un estadio a nivel nacional, se respete al colectivo completo”.