A principios de los años 80, las marcas entraron definitivamente en el terreno de juego. Logotipos y nombres comerciales saltaban de las vallas publicitarias hasta el mismísimo pecho de los futbolistas. Se cruzaba una frontera que parecía infranqueable pero que hoy ya nos parece natural. El siguiente paso sería el desembarco en el propio nombre de las competiciones. En muchos casos, darle un ‘apellido’ a un torneo es una manera de aprovechar su difusión y su impacto entre los espectadores. En otros, más especiales, es una manera de crecer juntos. Eso es lo que empezó a hacer Santander con la Copa Libertadores hace 13 años, un vínculo que se actualizó y se incrementó en 2013 cuando el banco se convirtió en el patrocinador oficial de todas las grandes competiciones de Latinoamérica. En su camino juntos, la Copa CONMEBOL Libertadores de América se ha consolidado como el torneo de más difusión después de la Liga de Campeones.
Sin ir más lejos, la primera final a partido único de su historia, en 2019 (un cambio determinante en el medio siglo de vida del campeonato), se emitió en 169 países para más de 5.000 millones de personas, que fueron testigos del desenlace más trepidante que ha visto el torneo: dos goles de Gabriel Barbosa, en el 88′ y el 92′, que remontaron para el Flamengo el gol inicial de River Plate. Una fiesta ‘rubronegra‘ que en Brasil fue más seguida que la final del Mundial de Sudáfrica’10 e incluso que la de Brasil’14.
Los números, pues, señalan una historia de éxito. Pero de la misma manera que, sobre el césped, al ganar importa el cómo, fuera de él hay victorias posibles que también hablan de valores. Por eso, desde marzo de 2020, la Libertadores femenina también lleva el sello de Santander. Por primera vez, una competición de esta dimensión cuenta con el mismo patrocinador principal tanto en su versión masculina como en la jugada por mujeres. Otra frontera que se diluye, y una muestra más del compromiso de la entidad con el deporte y su capacidad para promover la igualdad de oportunidades. Con un mismo balón, en un mismo torneo que guarda la misma pasión, vivir el fútbol sin diferencias ya no es un reto. Es un paso natural.
Football Can es la forma con la que Banco Santander entiende el fútbol, apoyando el impacto positivo que genera en la sociedad. En cualquier rincón encontramos historias, como esta, que nos muestran un deporte inclusivo, sostenible y que fomenta la diversidad.
Ilustración de portada de Ilustracho
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