La valentía impone sus propias reglas y esta puede desembocar en la mejor o peor de las fortunas. Fue precisamente el coraje lo que convirtió a Justin Fashanu en el principal símbolo de la lucha contra la homofobia en el fútbol, algo por lo que terminó pagando un alto precio. Su calidad futbolística no entendía de género y razas: fue un jugador de gran nivel, lo que permitió que se convirtiera en el primer futbolista negro por el que se pagó un millón de libras. YouTube permite revivir su fantástico gol contra el Liverpool cuando vestía la elástica del Norwich City, un tanto que hizo que hasta el propio Brian Clough se quedara clavado en su silla.

No solo fue pionero en el terreno de juego, también fuera de él al convertirse en el primero en hablar públicamente sobre su homosexualidad. Dicha acción acabó condenándole. Ocho años después de que su famosa portada en The Sun (£1millon soccer star: I am Gay, 1990) se hiciera pública, Fashanu se suicidó en el garaje de una casa en Shoreditch, Londres. Sus demonios ganaron el partido.

Hoy, Justin Fashanu cumpliría 59 años y en pleno 2020, la lucha es más necesaria que nunca, no solo en términos de homofobia, sino también en cuestiones de racismo, diversidad y falta de inclusión en el deporte. Escenas en Italia durante toda la temporada, y la más reciente en Portugal con Marega en el Porto, demuestran que la involución toca nuestra puerta cada vez con más fuerza, y que muchos están dispuestos a dejarla entrar sin rechistar.

Hoy, 19 de febrero, Día Mundial contra la Homofobia en el Fútbol, recordamos la memoria de Justin Fashanu hablando con su sobrina Amal, la principal artífice de que el legado de su tío siga latiendo con fuerza. Amal, hija de John Fashanu, hermano de Justin y también futbolista, aúna la admiración por Justin con el objetivo de evitar que otros revivan su experiencia. Lleva desde 2012 dando visibilidad a la causa y su última obra ha sido la creación de la Justin Fashanu Foundation en 2019, una fundación con la que pretende crear un ambiente seguro para todos aquellos que sientan que su voz retumba entre las minorías.

¿Cuándo y por qué decides involucrarte en la lucha contra la homofobia en el fútbol?

Cuando empecé la universidad un profesor de Brighton se puso en contacto conmigo y me dijo que estaban investigando la escasez de futbolistas abiertamente homosexuales en el deporte. Me comentó que había una campaña, la Justin Campaign, (que hoy en día se conoce como Football vs Homophobia) que se estaba desarrollando en la ciudad. Me puse en contacto con ellos para involucrarme en algo que, a pesar de no ser una ferviente seguidora del fútbol, me interesaba. Pensé que debía hacerlo por Justin. La BBC me entrevistó y fue un éxito viral. Al día siguiente unas cuantas productoras me propusieron realizar un documental sobre la homofobia en el fútbol y acabamos haciendo British Gay Footballers (Futbolistas Gays Británicos) para la BBC3. Fue el documental más visto del año, estuvo nominado a varios premios, fui invitada a Downing Street para conocer a David Cameron, que por aquel entonces todavía era Primer Ministro Británico… Nos dimos cuenta de que el impacto del fútbol no solo influye en una microescala, va más allá. Fue por medio del documental cuando pudimos también tratar temas de igualdad y discriminación.

Tras su encuentro con David Cameron, Amal Fashanu decidió crear la marca Black Heart Label en honor a su tío Justin. En ese momento no tenía suficientes recursos económicos o contactos para elaborar su propia fundación, por ello decidió honrar a su tío por medio de una de sus grandes pasiones, la moda. En la actualidad, Black Heart Label dona un porcentaje a la Justin Fashanu Foundation.

British Gay Footballers se estrenó en 2012 y abrió la veda a la hora de tratar esta temática. Después de 8 años, ¿cómo ves la situación, igual o peor? ¿Pensabas que hablar del tema en la televisión pública británica ayudaría a visibilizarlo?

Yo no pensé en la repercusión que el documental tendría porque yo solo quería actuar, hacer lo correcto, y lo que le había ocurrido a mi tío no lo era. Mi objetivo con British Gay Footballers no era otro que crear conciencia sobre el sufrimiento por el que había pasado Justin y mi familia. La gente no es consciente de que detrás del futbolista hay un ser humano. Gritamos en los estadios y gestamos todo tipo de insultos, pero se nos olvida que más allá del jugador también hay otra cara, hay una faceta humana y una familia que sufre.

En 2019 creas la Justin Fashanu Foundation para luchar contra la homofobia y racismo en el fútbol. ¿Qué avances habéis conseguido en este ámbito?

Queremos proporcionar un espacio seguro para que, todo aquel que quiera jugar al fútbol independientemente de si es homosexual o se siente discriminado por ser negro, tenga una red de ayuda con la que contactar en cualquier momento. La fundación tiene el apoyo de la Asociación de Futbolistas Profesionales (Professional’ Footballers’ Association) y espero que en el futuro contemos también con la de la Federación Inglesa (Football Association) para poder proporcionar una plataforma más grande. De momento estamos centrados en la esfera educacional, dando clases y cursos en escuelas. También quiero desarrollar una línea telefónica para que cualquiera que lo necesite pueda hablar con nosotros.

Desde la muerte de Justin en 1998, ningún futbolista inglés ha hecho pública su homosexualidad. ¿Por qué nadie se atreve a dar el paso?

Justin estaría decepcionado porque nadie ha tenido las agallas, la fuerza y el coraje de mostrarse tal y como es, algo que él sí hizo. De una manera u otra, la gente prefiere proteger su dinero y familia en vez de a sí mismos por ser alguien que no son. ¿Qué es peor, vivir una vida de mentira o vivir siendo tú mismo? Ahora nadie habla públicamente de su sexualidad porque no han visto ejemplos que hayan salido bien parados de ello. Justin lo hizo y acabó suicidándose, Thomas Hitzlsperger acabó retirándose… La conclusión es que ninguno dijo “voy a seguir jugando y voy a ser el mejor porque mi condición sexual no tiene nada que ver con mi rendimiento en el campo”. Cuanto más esperamos más parece que estamos obligando a alguien a que confiese.

¿Por qué hay miedo de que haya cierta imagen de “fragilidad” con respecto al futbolista cuando en realidad, normalizar la depresión u homosexualidad dotaría al deporte de una mayor salud y fortaleza?

El fútbol es nuestra versión particular de los gladiadores romanos. Los futbolistas llevan mucho tiempo aceptando una serie de características impuestas sobre lo que deberían ser: luchadores, fuertes y fornidos. Solo con esta mentalidad pueden ser exitosos y ricos. Me resulta muy raro porque con el fútbol femenino se asume que todas las futbolistas son homosexuales. Los jugadores tienen ciertos aspectos homoeróticos en los vestuarios, pero después dicen “¿gay? ¿yo? para nada”. En un equipo de 12 hombres, y con estadísticas que dicen que uno de cada cinco es homosexual, resulta que ninguno de ellos lo es.

¿Cómo sería la experiencia de Justin Fashanu si hubiese hecho pública su sexualidad en el 2020?

Si Justin hiciese pública su sexualidad ahora sería muy diferente. Yo creo que él no era homosexual, sino bisexual. Justin se casó con una mujer, pero con el tiempo se cansó y probó con los hombres. Si estuviera hoy vivo, sería un héroe moderno, porque tuvo la valentía suficiente para ser quién era y por encima de todo, ser muy bueno en lo que hacía. Fue el primer futbolista negro por el que se pagó un millón de libras. Si por ejemplo Ronaldo decidiera salir del armario en un futuro, nadie le podría discutir que ha sido uno de los mejores futbolistas de la historia. Al final, los futbolistas acaban viviendo en una prisión de barras de oro.

¿Crees que las asociaciones y los aficionados hacen suficiente para mostrar su apoyo a la homosexualidad en el fútbol? 

El racismo, la homofobia y la salud mental son los tres pilares clave en los que se apoya la Justin Fashanu Foundation, pero sin el poder y la ayuda de los dirigentes que están en la cumbre, no podemos hacer nada. Yo puedo crear una organización, concederte esta entrevista, dar otra la semana que viene, intentar que el mensaje llegue a más orillas, pero necesitamos invertir más tiempo, esfuerzo, energía y dinero para convertir la problemática en algo mucho más trascendental. La Federación de Fútbol Escocesa (Scottish FA) ha creado una serie de reglas que condenan actos homófobos en los campos de fútbol. Por ejemplo, si tu vas a trabajar a tu oficina de diario, allí no te abusa nadie, no te insultan por tu raza, género o condición sexual. Entonces, ¿por qué en el fútbol sí? Estamos en 2020 y seguimos hablando de racismo y homofobia en los terrenos de juego, y lo peor es que aquellos que lo hacen se excusan bajo la idea de que la persona en cuestión lo merece por cobrar ingestas cantidades de dinero o por llevar una vida “aparentemente” fácil. Al fin y al cabo, son humanos como todos nosotros.

Si quieres saber más sobre la labor que lleva a cabo la Justin Fashanu Foundation, visita www.thejustinfashanufoundation.com o ponte en contacto con la fundación: info@thejustinfashanufoundation.com.

 

Para colaborar con Black Heart Label, visita su página aquí.


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