No es preciso repetir la cantidad de diferencias que encuentras en este país-continente-mundo. Con un tiempo aquí puedes llegar a plantearte si habrá algo nuevo con lo que sorprenderte, pero no hay duda: cuando se trata de eso, se superan día a día.

Me ha llamado mucho la atención como podemos ser capaces, viniendo todos del mono, de sentir de una manera tan distinta. Con la inherente condición humana de tomar por común y normal lo que se hace habitualmente, uno llega a pensar que los sentimientos hacia según qué son los mismos en cada cabeza y en todas las almas. Y el descubrimiento de que eso no es así es una de las principales ventajas de viajar, que también te abre los ojos.

En la India no se dan besos. Cuando te presentan a alguien del sexo que sea, te da la mano. Las madres y padres no besan a sus hijos. Los novios, válgame dios, o Alá o Ganesh ¡ni hablar de beso en público! Y los de tornillo ya son pecado megamortal. En cambio, no tienen ningún reparo ir cogidos de la mano con su acompañante, sea del sexo que sea. Cogidos de 2 o de 3 sin más intención que la de ir juntos. O cuando te dan la mano en esas presentaciones, pueden quedarse cogidos a ella el tiempo que consideren oportuno. No se violentan, no les incomoda, como a mí… Además, esa mano te la dan así como muerta, como hervida. La entregan sudada y caliente y no sueltan la tuya a no ser que tú lo fuerces. Cambio de párrafo, que se está notando demasiado que es un tema que no me va. Siempre he preferido los besos a las manos.

En la India no se dan besos. Cuando te presentan a alguien del sexo que sea, te da la mano. Las madres y padres no besan a sus hijos. Los novios, válgame dios, o Alá o Ganesh ¡ni hablar de beso en público!

Desnudarse también es un tabú. Playas nudistas, ni por asomo. En el vestuario, a la ducha se va tapado, con la toalla y con la ropa interior puesta. Se duchan con el calzoncillo puesto, y tienen una habilidad tremenda, la cual ya he conseguido copiar a la perfección, para quitar y poner la ropa debajo de la toalla envuelta en la cintura. Eso sí, bañarse en la playa o en la piscina con la misma ropa que has llevado todo el día y que vas a llevar después, obviamente mojada, no les supone ninguna incomodidad.

Con la comida son tremendos. A veces parece que compitan por quien abarca más dentro de un mismo plato. Verduras, ensalada, arroz, arroz hecho de otra manera, pescado, carne, otro tipo de carne… A todo lo que dé. Fruta con sal, dulces por medio. Pero no se te ocurra mezclarlo con alcohol ¡Eso sí que no! Aquí solo se bebe para celebrar. Comiendo, solo agua y/o zumos.

Y por la calle nada de bebidas alcohólicas. Eso está muy pero que muy feo. Escupir en cualquier momento cualquier cosa que lleves en la boca, delante de cualquier número de personas, no. Eso no es feo. Como tirarse un buen eructo. Que si me ha sentado bien algo lo hago saber, y lo a gusto que me quedo también.

No dejo de recordar un magnífico vídeo que me pasó mi hermana antes de viajar por primera vez a la India donde un hombre indio explicaba las diferencias en los patrones distintos de comportamiento. Nada de mejor o peor. Ni de esto se hace así o así no. No dejo de recordarlo y lo bien que me vino verlo. Gràcies, Meri!