Ya huele a verano: el calor apabullante, los niños acaban el colegio y los padres están deseando que llegue agosto para irse de vacaciones. Algunos prefieren mar, otros montaña; aunque pocas cosas hay más veraniegas que una buena tanda de penaltis. Cuando las sigues como espectador neutral es divertidísimo, pero si las vives en primera persona es un auténtico drama.
Entre junio y julio siempre tenemos Eurocopa, Copa América, Mundial o Juegos Olímpicos, incluso este año han inventado el Mundial de Clubes. En este período siempre hay una emocionante tanda de penaltis, por eso te traemos ocho datos que, aunque pocos reparen en ellos, son diferenciales para ganarlas.
A través de estudios de la Universidad de Negev, la Escuela Económica de Londres, el Archivo de Investigación Personal de Múnich y los estudios del psicólogo deportivo Geir Jordet, observamos que los penaltis no son cuestión de azar, sino todo un juego mental.
1. Chutar primero
Seguramente sea el truco más conocido, ya que los narradores lo repiten en todas las tandas y los capitanes hacen todo lo posible para que sus conjuntos sean los primeros en lanzar.
Tirar primero aumenta las posibilidades de victoria en un 60%. Si tu equipo se pone por delante, se crea una presión añadida al segundo lanzador. Las dudas y ansiedades entran en la cabeza de los futbolistas cuando van por detrás en el marcador.
2. Centrarse en el objetivo
Los jugadores que son capaces de mantener la mirada fija en el balón y aislarse de las distracciones marcan más goles. Cristiano Ronaldo o Vardy emplean este truco para transformar sus tiros desde los once metros.
Evitar enredos mentales y distracciones, así como respirar profundamente, aumenta el control emocional y reduce el estrés de los lanzadores.
3. No darle la espalda al portero
Al coger carrerilla nunca se le debe dar la espalda al guardameta. De esta manera no se genera ningún tipo de ventaja. De hecho, es peor.
El lanzador proyecta un nerviosismo que se contagia a todos los aficionados y compañeros, generando una atmósfera incómoda. Además, aumenta notablemente la seguridad del portero, que intuye que su posible víctima está atemorizada.
Para más inri, existe la posibilidad de perder la referencia de la portería.
Los jugadores que reaccionan demasiado rápido al silbido del árbitro tienen más opciones de errar. Los futbolistas que inician la carrerilla en menos de 0’4 segundos después de la señal fallan el 20% de los tiros
4. No precipitarse al chutar
Las tandas son momentos de puro estrés. La caminata desde el centro del campo hasta el área puede ser eterna. Mil combinaciones de tiro y varios pensamientos intrusivos aparecen en la cabeza de los lanzadores. Es por eso que muchos se precipitan al chutar.
Los jugadores que reaccionan demasiado rápido al silbido del árbitro tienen más opciones de errar. Los futbolistas que inician la carrerilla en menos de 0’4 segundos después de la señal del colegiado fallan el 20% de los tiros. Esta tendencia es muy frecuente en la selección inglesa, debido a sus históricas malas experiencias en las tandas: chutan más rápido para acabar lo antes posible con la situación de angustia.
Por ejemplo, Álvaro Morata fue el lanzador que menos tardó en chutar en la final de la Nations League y fue el único que erró. Todo lo contrario hace el británico Ivan Toney, que siempre apura el máximo tiempo posible para disparar. Tan solo ha fallado dos penaltis de los 42 que ha tirado en su carrera. (Eficacia del 95,24%)
FAST or SLOW under pressure?
Our study from 2009 shows football penalty takers who take the shortest times to start moving after the whistle score fewer goals than those who pause for just a moment or two.
Hurry could reflect an attempt to quickly get the situation over with. pic.twitter.com/SMsVUuZMKE
— Geir Jordet (@GeirJordet) June 16, 2025
Ivan Toney is one of the best penalty takers in the world (95.5% goals). Key to his one-step goalkeeper-dependent shot is control & composure. The past 6 years, Toney has progressively taken more time post-whistle to obtain control. Spoke about him here: https://t.co/PIyTiRGEle pic.twitter.com/2fjZe5KO5q
— Geir Jordet (@GeirJordet) March 9, 2022
5. Tirar al medio
Aunque pueda parecer una decisión arriesgada (sobre todo por el temor de que el portero no se mueva), lanzar al centro suele ser una de las opciones más efectivas.
Los arqueros tienden a lanzarse hacia uno de los lados. Esto se debe a que quedarse parado en el centro y ver cómo el balón entra genera una sensación de inacción, más frustrante que decantarse al lado equivocado. Por eso, en la mayoría de los casos, eligen adivinar y tirarse.
Nuestro querido Antonín Panenka confirmó esta teoría al crear su marca personal tirando por el centro el penalti más icónico de la historia.
6. Celebrar
Las celebraciones efusivas al anotar o parar un penalti son claves para el comportamiento grupal, ya que se genera un contagio emocional entre los miembros del equipo.
Además, aumenta las opciones de que el rival falle el siguiente tiro tras ver un comportamiento de alegría en momentos de alta tensión.
¿Por qué crees que el ‘Dibu’ Martínez celebraba tanto sus paradas en los títulos recientes que levantó Argentina? Ahora lo entiendes todo.
El color con el que va vestido el guardameta afecta a los lanzadores. El rojo es el más molesto, seguido del amarillo fosforito. Estas tonalidades hacen que el portero parezca más grande o dominante
7. El color del portero
Aunque no lo parezca, el color con el que va vestido el guardameta afecta a los lanzadores.
El rojo es el más molesto, seguido del amarillo fosforito. Estas tonalidades tan llamativas hacen que el portero destaque más en el campo y parezca más grande o dominante. Esto puede provocar inseguridad en los futbolistas, empujándolos a que opten por tiros menos precisos.
Además, estos colores se asocian culturalmente con señales de peligro o advertencia, lo que puede aumentar la tensión y el estrés del ejecutor.
8. El tiro decisivo
El penalti que te convierte en bufón o leyenda. El que puede decidir cómo será el rumbo de tu club o de tu país. Seguramente, la mayor responsabilidad deportiva a la que puede enfrentarse un futbolista.
Las estadísticas en este tipo de lanzamiento están muy desequilibradas. Cuando el error significa la eliminación, el porcentaje de fallo aumenta un 62%. Todo lo contrario pasa cuando marcar el penalti significa asegurar la victoria. Los futbolistas aciertan el 92% de las veces.
Gonzalo Montiel es un claro ejemplo. Marcó el penalti decisivo en la final del Mundial ante Francia y el que le dio la Europa League al Sevilla en 2023 ante la Roma.
Si eres entrenador o futbolista, te dejamos el truco definitivo para que tus penaltis acaben dentro de la portería: elige chutar primero, no le des la espalda al guardameta, mantén la concentración, espera unos segundos tras el pitido del colegiado, define por el medio y celébralo efusivamente con tus compañeros.
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Fotografía de Getty Images.


