“Gran debut, espero que tengas una carrera brillante”. Darren Randolph se quedó gratamente sorprendido por el comentario improvisado que le tiró Steven Gerrard después de su primer partido en la Premier League, en la última jornada de la temporada 2006-07. El Charlton Athletic ya estaba descendido, y debido a que su portero titular Scott Carson fue cedido al Liverpool, se decidió darle a Randolph su primera experiencia en primera división el día después de cumplir su 20 aniversario. Tuvo una suficientemente buena actuación en el empate por 2-2 en Anfield, y de ahí a los elogios de Gerrard. Aunque su carrera tampoco es que se disparara a partir de entonces. Si va a la Eurocopa de 2016 como portero titular de la República de Irlanda, es sólo porque ha resistido muchos años viendo partidos como reserva en diversos clubes, así como en la absoluta.
Tenía 16 años cuando accedió a ir a Inglaterra para recalar en la academia del Charlton. Después de varios años en las categorías inferiores del club y un par de campañas cedido a otro lugar, pudo debutar en ese partido mágico en Anfield que antes comentábamos. Pero a pesar de impresionar a Gerrard, su próxima aparición en liga con el Charlton no llegaría hasta casi un año después. Y en ese duelo las cosas no salieron tan bien como entonces, encajando un gol que, a ojos de todos, había sido más que evitable.
Su primera ambición era ser un jugador profesional de baloncesto como su padre, Ed Randolph, un estadounidense que dejó la Universidad Roger Williams en Rhode Island para unirse al Sporting Belfast en 1982
El Charlton le cedió al Hereford en la siguiente temporada. Randolph comenzó bien en la League One, haciendo algo memorable al desviar 18 lanzamientos en una derrota por 1-0 ante el Leeds United. Pero unos meses más tarde se rebeló cuando descubrió que la entidad tenía pensado convertirlo en reserva: al enterarse de que el club estaba en conversaciones para firmar a Matt Murray, Randolph se negó a jugar en un enfrentamiento de la FA Cup contra el Dagenham & Redbridge. Pronto regresó a lCharlton. Con el tiempo decidiría dejar el equipo para unirse al Motherwell de Escocia. Y solo entonces, al fin, su carrera como indiscutible alzó el vuelo.
La carrera a nivel de clubes de Randolph había progresado notablemente -dejó el Motherwell para ingresar en el vestuario del Birmingham City en 2013, y lo hizo tan bien que acabó ganándose el fichaje por el West Ham en 2015. Sin embargo, Martin O’Neill todavía no había contado con él en sus planes. Cuando Alemania aterrizó en Dublín el pasado octubre con la intención de asegurar su billete a Francia, O’Neill se decidió por la experiencia en partidos importantes de Shay Given. Pero este se lesionó en la rodilla en el minuto 44, y entonces el míster tomó una decisión radical: en lugar de reemplazar a Given con David Forde, que había lo había bordado cuando Irlanda empató contra los germanos en la ida, se decidió por Randolph. Y este se salió, haciendo una serie de paradas espectaculares, en particular ante Jérome Boateng y Thomas Müller. El duelo acabo en una famosa (y decisiva) victoria para los irlandeses.
Randolph, a día de hoy, es el guardameta más ágil y sobrio de toda Irlanda, y parece bastante claro que su entrenador no va dudar en sus condiciones y le va a brindar la titularidad durante el gran cita veraniega de Francia.
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