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Ya no hay miércoles para Chansiri

Ya casi nadie recuerda los días de gloria del Sheffield Wednesday, que hoy vive un momento dramático, rematado además por su eterno rival: el descenso más prematuro de la historia de la Football League

Chansiri

—¡Qué semana, eh!
—Capitán, todavía es miércoles.

¿Cuántas veces te ha venido a la cabeza el meme protagonizado por Tintín y el Capitán Haddock en aquellas semanas que se hacen más largas que un día sin pan? Pues bien, resulta que allá por 1820, cuando se fundó el Wednesday Cricket Club en la localidad de Sheffield, los miércoles eran el día más esperado de la semana. El día en que los trabajadores locales aprovechaban su media jornada libre semanal —fijaos en las duras condiciones de aquellos obreros en la ciudad del hierro— para practicar dicho deporte. Un día que pasó a ser tradición y que, durante 47 años, celebró la práctica del críquet antes de que el fútbol irrumpiera con fuerza en la entidad.

Precisamente sucedió la noche de un miércoles 4 de septiembre de 1867, cuando se celebró una reunión entre los socios del club con el objetivo de formar un equipo de fútbol —el deporte de moda— para que los jugadores de críquet pudieran mantenerse en forma en los fríos días de invierno. Una idea que cuajó y que no tardó en eclipsar al críquet, convirtiendo al Sheffield Wednesday —en honor a aquellos recordados miércoles— en el cuarto club más longevo de la historia del fútbol inglés. Más de 158 años en el barro, logrando cuatro ligas y tres copas que hoy casi ni se recuerdan en unas vitrinas cubiertas de polvo y azotadas por uno de los momentos más duros y crueles de su historia, sucedido además ante su eterno rival: el descenso más prematuro de la historia de la Football League.

 

La apuesta de Chansiri por reforzar la plantilla no hizo más que engrosar una enorme deuda. Tanto que en 2018 el 160% de lo que ingresaba el Sheffield Wednesday se gastaba en salarios

 

The Steel Derby. El derbi del acero. Un Sheffield United contra Sheffield Wednesday. Dos equipos, pero también dos realidades opuestas. Los primeros, mirando con ansias los puestos de play-off de ascenso a la Premier League. Los segundos, hundidos como nunca en el sótano de su fracaso, con -7 puntos y un futuro desolador por delante. Por supuesto, ganó el conjunto de Bramall Lane. Y aunque el descenso del Wednesday no sorprendía a nadie, certificarlo en el campo de tu máximo rival dolía hasta al más acérrimo hincha del United. Pero ¿cómo se ha llegado a esta situación? Pues la historia tiene un nombre, el del empresario y antiguo propietario tailandés Dejphon Chansiri.

Chansiri compró el club en 2015 por 38 millones de libras al también empresario Milan Mandarić, quien en años anteriores había hecho negocio con el Portsmouth y el Leicester City. El caso es que Chansiri desembarcaba en el fútbol inglés convertido en el hombre más poderoso del negocio del atún en lata —sí, así como lo habéis leído— con el objetivo, obviamente, de devolver al Sheffield Wednesday a la Premier. Pero claro, como suele ser costumbre con los inversores extranjeros, no solo no lo consiguió, sino que acabó endeudando al club. Se quedaron cerca del ascenso durante dos temporadas consecutivas, pero la apuesta de Chansiri por reforzar la plantilla no hizo más que acumular una enorme deuda. Tanto que en 2018 el 160% de lo que ingresaban se lo gastaban en salarios.

Chansiri

Y aquí empieza la espiral de desgracias de un Sheffield prácticamente secuestrado por un propietario tailandés. Porque en la temporada 2020-21 el equipo acabó descendiendo a la League One tras haber sufrido una reducción de seis puntos por infringir las reglas de rentabilidad y sostenibilidad de la liga; o, lo que es lo mismo, por vender el estadio Hillsborough a una empresa propiedad del propio Dejphon e inflar artificialmente las ganancias en sus cuentas financieras. Seis puntos con los que, por cierto, se habrían salvado. El club regresaría a la Championship dos años más tarde. Sin embargo, ante el hartazgo por la gestión del tailandés de los aficionados —que ya reclamaban su cabeza—, Chansiri anunció que dejaría de invertir en el club.

Por lo que los problemas no terminaron ahí. En octubre de 2023, la English Football League embargó a la entidad e incluso Chansiri pidió a los aficionados que recaudaran dos millones de libras para pagar la deuda pendiente y cubrir los salarios. Un problema de “flujo de caja”, argumentaba el magnate del atún. Deportivamente, el equipo se mantuvo en la Championship, logrando la salvación en el último momento bajo la batuta de Danny Röhl, actualmente en el Rangers, y que se marcharía a principios de la siguiente temporada al comprobar que la situación era insostenible. De nuevo, los embargos sacudieron al club y, en noviembre de 2024, se repitió la historia. Otro embargo y la sensación de que la instituación está cavando su propia tumba.

 

Los malos números dejan registros históricos que empañarán la envidiable trayectoria del Sheffield Wednesday, un club único

 

Ya en junio de 2025, la EFL acusó al Sheffield Wednesday de infringir la normativa relativa a la obligación de pago. El caldo estaba servido. Políticos locales acusan directamente a Chansiri de un “secuestro” total del club, se sanciona a la entidad con restricciones de gasto para los tres siguientes mercados de fichajes. Los sueldos, por supuesto, siguen sin llegar y la afición, harta, protagoniza protestas e incluso irrumpe en un partido en Hillsborough ante el Coventry City que termina con derrota por 5-0. El boicot contra el club, o mejor dicho, contra Chansiri, es total. Y el pasado 24 de octubre, el Sheffield entrará en concurso de acreedores, con la consiguiente pérdida automática de 12 puntos.

El final de una pesadilla y de años de inestabilidad. Todavía faltaba una nueva reducción de seis puntos que les dejaba a 27 puntos de la salvación y con diez puntos negativos. Pero con Chansiri fuera y la prohibición de ser propietario en cualquier club de la EFL durante tres años, todo mal ha seguido siendo una bendición. Porque los malos números dejan registros históricos que empañarán la envidiable trayectoria de un club único, y a pesar de que todavía quedan semanas para finalizar una de las peores temporadas en la historia del Wednesday, está claro que, por lo menos, los miércoles ya no serán tan largos en Sheffield.

 


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Fotografías de Getty Images.