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Massimo Cellino: cambien ese maldito sofá

Cambiaba entrenadores como si fueran cromos, tomaba decisiones por superstición y condujo a un histórico a la quiebra. Así transcurrió la aventura futbolística de Massimo Cellino, uno de los gestores más inverosímiles de la historia del deporte

Cellino

Febrero de 2014. Saltan los futbolistas al césped de Elland Road. Más de 31.000 personas llenan el estadio en un encuentro marcado en rojo. Leeds United y Huddersfield Town se enfrentan en el derbi de West Yorkshire. Sin embargo, hay algo raro en el ambiente. Se respira un halo de hostilidad hacia el Leeds, un club en horas bajas y en plena perestroika institucional. Cambios radicales que incluso han acabado con la figura del entrenador Brian McDermott. Un disgusto para aquellos aficionados temerosos de lo que pueda suceder hoy. Aunque, a pesar de quedarse sin técnico, el equipo sorprende con un resultado de 5-1 que marcará la entrada por todo lo alto del nuevo propietario. ¿El responsable de dejar al equipo sin su querido manager? Massimo Cellino, también conocido como “Il mangia-allenatori”, ‘el comeentrenadores’ en italiano. Un multimillonario, además extranjero, ¿y con fama de cargarse a sus técnicos? Aquí hay tema, pero vamos.

Recordado por sus 22 años en el Cagliari, Massimo Cellino se encuentra cada vez más cerca de adquirir su nuevo juguete, pero en la sede de la English Football League han saltado las alarmas. Acusado de estafar a la Unión Europea en 1996 y suspendido en 2001 por contabilidad falsa con el conjunto sardo, la federación inglesa pretende oponerse a una transacción que podría ser perjudicial para la entidad. Y es que, en Inglaterra, este organismo tiene la posibilidad de evitar que sujetos con una “conducta moral dudosa” puedan adquirir propiedades. Los abogados de Cellino apelarán, destacando el hecho de que la jurisprudencia italiana admite la presunción de inocencia. Así que, ¡sorpresa! Tras ser examinado dicho proceso, las cortes permiten al italiano comprar el 75% de las acciones, haciéndose finalmente con la propiedad del Leeds.

 

Cellino dejó momentos hilarantes como propietario del Leeds, aunque nada comparado con la rescisión del guardameta Paddy Kenny por nacer un día 17, un número asociado a la muerte. Como buen italiano, el tema de las supersticiones lo llevaba al día

 

No podía empezar de mejor manera. Para más inri, Cellino lo remata con el despido de McDermott y una victoria por 5-1 ante sus vecinos de West Yorkshire, mientras la afición se manifiesta en las gradas contra su llegada al palco. Agárrense, que esto solo acaba de empezar. Pocos días después regresará McDermott al equipo, alegando la entidad que su destitución fue fruto de una confusión administrativa. Un poco raro, la verdad. Pero ese solo será el comienzo de tres años de lo más inestables, marcados por los constantes cambios en el banquillo y una suspensión de varios meses que dejará a Cellino fuera del palco tras ser declarado culpable de evasión de impuestos.

Digamos que los resultados deportivos serán lo de menos. Y es que Cellino dejará momentos hilarantes, aunque nada comparado con la rescisión del guardameta suplente Paddy Kenny por nacer un día 17. Sí, sí, el día 17, porque, como buen italiano, el tema de las supersticiones lo lleva al día. Al ser un número asociado con la muerte y la mala suerte, las malas lenguas dirán que su despido será cuestión parapsíquica. Y aunque el agente de Paddy lo negará, siempre quedará la leyenda en Elland Road. Y tampoco debemos olvidarnos del anuncio de los aficionados del Leeds ayudando a Cellino a vender la entidad. Cómo debían estar las cosas.

Pero en 2017 otro italiano compra el Leeds, y Cellino regresa a su tierra natal adquiriendo la propiedad del Brescia. Una Italia que ya le recordaba por su larga estadía en Cagliari, donde mantuvo al equipo durante 17 temporadas consecutivas en la Serie A. Imagínense lo que llegó a hacer en el equipo sardo si tres años en el Leeds ya tuvieron miga. Desde luego, el 17 también fue protagonista, cambiando los asientos por el número 16B e incluso la puerta de un estadio que le dio verdaderos dolores de cabeza al intentar su reforma. Aunque, sin duda, la personalidad de Cellino quedaría reflejada en un Cagliari-Novara disputado en día 17. Precisamente por la fecha, Cellino instó a los aficionados a ir vestidos al estadio con ropa púrpura, un color asociado a los funerales. Toda una oda a la superstición, como buen propietario italiano.

 

En 33 años sentado en los palcos, Cellino llevó a cabo hasta 70 cambios de entrenador, un dato demoledor que representa la impulsiva personalidad de un hombre por fin alejado de los terrenos de juego

 

Pues de ello se acordarían los aficionados del Brescia, que no tuvieron más opción que abrirle las puertas. Aunque cabe decir que su inicio fue de lo mejor que ha dejado Cellino en el fútbol. Con un Sandro Tonali a punto de despegar, lograría el ascenso del equipo a la Serie A. No obstante, la gestión de Cellino se descontroló. Y lo hizo de verdad. El Brescia llegó a tener hasta 21 entrenadores en siete años, algunos incluso repitiendo en varias ocasiones, y los problemas por impagos se apoderaron de un club centenario que cayó en picado. Nada pudo hacer Balotelli para ayudar a recuperar el rumbo de un equipo a la deriva, expulsado de las ligas profesionales y, finalmente, refundado al no asumir Cellino la deuda de más de tres millones.

Con buena razón le llamaban comeentrenadores. En 33 años sentado en el palco, vivió hasta 70 cambios de técnico, un dato demoledor que representa la impulsiva personalidad de un hombre por fin alejado de los terrenos de juego. De una buena se salvaron los aficionados del West Ham cuando en 2010 estuvo a punto de comprar el club. Una suerte que no tuvieron ni Cagliari ni Leeds, menos aún un Brescia que, por su gestión, ha acabado desapareciendo. ¿Y os acordáis de McDermott? Pues resulta que, en una entrevista para el Daily Mail, contó el incidente de su destitución. Se ve que, nada más llegar a Elland Road, pidió cambiar un sofá de color púrpura (asociado también a la mala suerte), confundiendo la pronunciación de la palabra couch (sofá) por coach (entrenador). ¿Resultado? El malentendido que acabó con el breve cese de McDermott.

En fin, otra más para el bueno de Massimo Cellino.

 


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Fotografía de Getty Images.