*Artículo publicado en diciembre de 2014, en el #Panenka35
El balompié español está de enhorabuena. El Real Club Recreativo de Huelva cumple el próximo 23 de diciembre 125 años de existencia. El Decano, el club más antiguo de toda la península ibérica, alcanza una edad significativa y por eso hemos querido acercar al lector el sentir de la provincia andaluza ante semejante efeméride. A pesar de no encontrarse documentos que confirmen si este deporte empezó a practicarse en el municipio de Minas de Riotinto, en la capital onubense enarbolan con orgullo la bandera de contar con el club más viejo del lugar. Y aunque sea por generalización aproximativa y para evitar polémicas, lo único cierto es que Huelva, en su conjunto, fue testigo directo de la irrupción de este deporte en España.

Para hablar sobre este tema mantuvimos un encuentro cordial con José Miguel de la Corte (expresidente del Recreativo), Antonio La O Leñero (historiador y excolaborador del club) y Fidel Chaves y José Carlos (los dos únicos jugadores de Primera nacidos en Riotinto y, actualmente, en las filas del Córdoba). Conversaciones en blanco y azul bajo el paraguas de una tierra cargada de melancolía y misterio, repleta de anécdotas que descubren un pasado glorioso y un futuro incierto.

GOLOSO DECANATO

Antonio La O llega a la cita preparado. Trae consigo una serie de tomos editados por él y Diego Becerril con todo lo acontecido en el conjunto onubense hasta el año 2003. El historiador no oculta su cara de satisfacción cuando empieza a pasar páginas con delicadeza. Su acompañante, por si acaso, no tarda en revalorizar la compilación. “Todo lo que podéis observar aquí lo ha conseguido Antonio a través de los archivos del club”, reivindica José Miguel, que se detiene en el acta fundacional del plantel “en una segunda reunión establecida el 23 de diciembre de 1889”. Quizás pocas personas sepan que, al mismo tiempo, surgieron los equipos de fútbol y tenis. “En el segundo artículo del acta fundacional se recogen las bases para apuntarse”, subraya La O.

¿Pero cómo llega el balompié a España? He aquí la pregunta que enciende por primera vez el debate. Fidel y José Carlos nacieron en Riotinto y no tardan en reivindicar la patente. “Los ingleses llegaron para trabajar en las minas de nuestro pueblo y entre descanso y descanso empezaron a practicarlo”. Es lo que siempre les han contado sus padres y abuelos, hijos todos de una tierra que los futbolistas definen como un lugar de “gente trabajadora y humilde“, donde un refrán se impone por encima del resto: “es de bien nacido ser agradecido”.

Pero Antonio, en su faceta de historiador, y José Miguel, como figura representativa del recreativismo, plantean ciertas dudas con respecto a la paternidad del fútbol patrio. “Muchas ciudades reivindican como suyo el lugar donde se jugó por primera vez. Hablamos de Bilbao, Vilagarcía de Arousa, Huelva… Y Minas de Riotinto. Si impera la lógica cabría pensar que los barcos llegaron primero al puerto onubense. Y hasta Riotinto se tardaban
dos días en carruajes…”
. El tándem recreativista sugiere algo más: “En la capital, los ingleses que llegaban se quedaban unos días descansando en el Hotel Colón, el más lujoso de Europa por aquel entonces y el único que contaba con luz eléctrica en toda la provincia. Con estas comodidades, ¿quién puede pensar que no jugaran ya a fútbol o tenis?”. La O apela finalmente al sentido común: “si jugaban antes en un sitio o en otro no lo sabremos nunca porque no está documentado”.

Pero, ¿y el Recreativo? ¿Es realmente el decano del fútbol español? Los rostros cambian de golpe. La O y De la Corte pasan al ataque. “Algunas informaciones pretenden arrebatar el título de Decano al Recre para adjudicárselo al Sevilla FC”, apuntan antes de desmontar, datos en mano, una teoría que consideran confusa y equivocada. “El conjunto hispalense nace el 14 de octubre de 1905. En el himno de su centenario ya lo dice… Lo que sucede es que ya existía un equipo de ingleses que vivían en Sevilla antes que en Riotinto; de hecho recogían las naranjas de la zona para hacer mermelada. Como aún nadie jugaba en tierras sevillanas, tuvieron que pedir al Recre jugar en Tablada, un pueblo cercano, el 8 de marzo de 1890. Pero ese Sevilla era de la colonia inglesa y por lo tanto no se puede considerar como el embrión del actual club“, declara La O.

“Si los ingleses jugaron a fútbol en Huelva antes que en Riotinto no lo sabremos nunca”, sostiene La O

José Miguel afirma con la cabeza cada palabra de su compañero. Viste un traje azul-grisáceo, contrapunto de un pelo canoso y unas mejillas rojizas; en la solapa lleva una insignia del club albiazul. Tiene 66 años y su nombre estará ligado a su ciudad para siempre. Es el socio más antiguo del Recre, aunque tiene truco. “Los números no corren. En realidad soy el 4 pero los que están por delante de mí fallecieron, algunos incluso hace más de 50 años. Soy socio desde 1948 y varios conocidos y amigos se dieron de baja durante un tiempo porque tenían que marcharse al servicio militar. Al regresar ya les había adelantado”, sonríe.

Más allá de este anecdótico reconocimiento, De la Corte presidió el Recreativo de Huelva, al igual que su padre. “Fue un honor. Es cierto que nos tocaron etapas muy difíciles. Por ejemplo, la de mi padre coincidió con el momento en el que se pretendía recuperar el nombre del club como siempre se llamó y la mía, con todo el asunto de la Ley Concursal hace un par de años y los problemas que siguen existiendo”.

Admite que “no lo pasó mal” cuando fue máximo mandatario porque “tenía ingresos como para pagarle a todo el mundo”. Pero advierte: “si hubiera seguido quizás sí lo habría pasado peor”.

Su inevitable amor por el Decano queda patente en cada comentario. “Antonio, cuéntales lo de la Copa de 1904”, se viene arriba. La O coge nuevamente uno de sus libros y señala una fotografía. “Aquí la tenéis. Es la Copa Seamen’s Institute, probablemente la más antigua que existe. Cuando los marineros llegaban a Huelva después de tanto tiempo navegando, a lo que se dedicaban era al gamberrismo. Una institución inglesa (Seamen’s Institute) construyó un edificio en torno a 1890 con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América. Ese mismo organismo recogía a los ingleses para que no cometieran fechorías y organizaba partidos de fútbol con la gente del lugar con esta copa en juego”.

“Si existe el club es gracias al sentimiento de decanato y la gente no quiere que desaparezca”, reivindica De la Corte

Antonio se arranca con otro pasaje sobre trofeos que, asegura, muy poca gente conoce. “En 1912, el Recreativo fue invitado por el entonces Español de Cádiz a jugar en tierras gaditanas un torneo que se enmarcaba dentro de los actos de celebración del Centenario de la la Constitución de 1812”. ‘La Pepa’, constitución de escaso recorrido, convertida en trofeo… “La Copa que se ofreció para dicho torneo había sido donada por S.M. el Rey Alfonso XIII. Un telefonema [comunicación que se entregaba en una oficina telefónica para que llegase a otra que la ofrecía por escrito al destinatario] sirvió para que se conociese el mismo día el resultado del choque. El trofeo fue expuesto en los escaparates del Bazar Español y más tarde se le hizo entrega del mismo al presidente de la entidad, Dr. Mackay”, relata Antonio. No sería la primera vez que el Recreativo jugaría ese torneo. En 1913 se jugó la segunda edición de la Copa del Centenario. Esta vez participaron tres equipos: Español de Cádiz, Sevilla Balompié (actual Real Betis) y el Recreativo. “Después de un sorteo polémico, se estableció el choque entre onubenses y sevillanos. El Decano ganó por 3-1 y pasó a la final ante los anfitriones. Pero la final no llegó a disputarse. La alineación del españolista Spencer no fue del agrado del Recre y decidieron no presentarse al partido. Los gaditanos saltaron al campo, marcaron gol y se llevaron el partido en menos de un minuto”, evoca La O. Hubo hasta una tercera edición ganada por el Español FC de Cádiz y en la que no fue invitado el conjunto de Huelva. El club que se hiciese con tres ediciones se quedaba con el premio en propiedad, pero al desaparecer el equipo se donaron los trofeos a las iglesias gaditanas. El del Centenario acabó en el Convento de Santo Domingo, santuario de la Virgen del Rosario. Los frailes dominicos prefirieron destinarlo a copón para ser usado en actos solemnes.

ALIMENTAR EL SENTIMIENTO

¿Se quiere al Decano? José Miguel toma la palabra con premura. “Cuando era niño solo podíamos sacar pecho con el tema de que Colón salió de Palos y que el Recre era el Decano. Si existe el club es gracias al sentimiento de decanato y la gente no quiere que desaparezca. Si no se defiende a ultranza podría perderse. Y es el miedo que tengo con las nuevas generaciones”, apostilla apesadumbrado. El que fuera máximo mandatario del club onubense durante el curso 2010-11 tampoco se muestra muy esperanzado con el futuro de la entidad. “El Recre, históricamente, ha sido equipo de Tercera, Segunda B o Segunda salvo esos cuatro años en Primera. Somos una ciudad pequeña y contamos además con el hándicap de que los pueblos que rodean a Huelva tampoco son grandes. A partir de La Palma del Condado son más sevillanos y sevillistas y quien viene aquí suele ser gente de Extremadura para ver partidos. Los que se sienten del Sevilla o del Betis prefieren viajar a la provincia vecina”, sostiene.

Antonio La O y José Miguel de la Corte repasan algunos de los volúmenes sobre la historia del Recreativo de Huelva.

Antonio La O y José Miguel de la Corte repasan algunos de los volúmenes sobre la historia del Recreativo de Huelva.

Los casos de Fidel y José Carlos son paradigmáticos en este sentido. Fidel es un vistoso extremo que salió de la cantera onubense. Después de debutar con Raúl Agné y contar con la confianza de Pablo Alfaro, Carlos Ríos y Álvaro Cervera se marchó al Elche. “No acabé de eclosionar en Huelva y finalmente conté con la suerte de poder subir a Primera con los franjiverdes”. Por su parte, José Carlos Fernández tomó rumbo a Nervión para seguir con su progresión. “Llegué en una situación complicada, con muchos y grandes jugadores y siempre voy a estar agradecido a Manolo Jiménez y muy contento por los cuatro años y medio que pasé allí”. Más tarde, su carrera deportiva le llevó a jugar en Grecia para volver a España de la mano de Paco Jémez en el Rayo Vallecano. “Es el mejor entrenador que he tenido con diferencia”.

El punto de inflexión que marca un antes y un después en la historia del Recre ocurrió el 28 de junio de 2003. Ese día, los onubenses jugaron en el Martínez Valero de Elche la final de la Copa del Rey frente al Mallorca. El cuadro bermellón contaba en sus filas con jugadores de la talla de Samuel Eto’o o Ibagaza. Los blanquiazules acababan de descender a Segunda pero tenían la esperanza de lograr el primer título de su historia, con Lucas Alcaraz en el banquillo. “Es verdad que en 1956 ascendimos a la categoría de plata y que ocurrieron cosas muy buenas, pero todo el recuerdo queda para esa final de copa”, dice José Miguel. Antonio aporta más detalles. “Trenes enteros de aficionados, filas de autobuses enormes. Nunca se había visto algo similar en Huelva, fue un desplazamiento masivo”. Fidel estaba en las categorías inferiores por aquel entonces y aún guarda un emotivo recuerdo de los ‘mayores’. “Esos jugadores representaron a nuestra tierra a nivel nacional”, por lo que “se merecen un respeto por mi parte”. José Carlos es mucho más directo y preciso: “ojalá la hubiéramos ganado”.

Plantear si hubieran cambiado la permanencia por el título, aunque al final no se logró ni una cosa ni la otra, es delicado. De la Corte no duda: “Lo mejor era mantenerse. Ahí empezó la quiebra. Cuando bajas quieres seguir pensando en Primera y te viene la ruina. Nos dijeron que no se debía nada y de golpe surgió un concurso con 18 millones de euros”.

“En la final de la Copa del Rey de 2003 el Recre representó a nuestra tierra a nivel nacional”, rememora Fidel

Otra de las noches que ningún recreativista olvida, para bien y para mal, se produjo el 20 de diciembre de 2006. El Decano derrotó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por 0-3 en un partido marcado por el fallecimiento de cuatro aficionados que viajaron desde Huelva a la capital de España para animar a su equipo. Sinama, Uche y Viqueira destrozaron una y otra vez a la zaga merengue para acabar siempre señalando al cielo tras cada tanto. “Fue la victoria de un club modesto que tiene como símbolo ser Decano”, apunta Antonio.

En esa temporada 2006-07, la figura de Marcelino jugó un papel crucial. La primera impresión del expresidente es que “si Viqueira hubiera jugado los últimos partidos nos hubiéramos clasificado para jugar en Europa“. La O, por su parte, destaca el bloque que tan brillantemente dirigió el técnico asturiano. “Los jugadores tenían un gran valor y hasta uno de ellos sigue jugando en la selección, Santi Cazorla“.

Pero no sólo los nombres más actuales han marcado la historia recreativista. Echando un vistazo nuevamente a los libros, José Miguel exclama con alegría: “¡Mira, este es Damián, que también era minero en Riotinto!”. Seguidamente reconoce a Joselín. “Este chico llegó a ser el primero en España en tirar los penaltis hacia un lado y que el portero se tirase hacia el otro”. Por aquel entonces, el Recreativo de Huelva era “un equipo ascensor”, pero dejó huella. Así que no extrañó escuchar las peripecias de Jozsef Csabai, el húngaro que “metía las faltas con efecto”. Hasta hubo tiempo para charlar sobre Luis Aragonés. “Cuando estuvo cedido aquí, Brasero le enseñó a ejecutar los lanzamientos directos”.

Otra de las agradables curiosidades que conservaba Antonio La O son las llamadas “volatinas” (trozos de papel impreso con información de un acto deportivo y que la gente tiraba al aire, de ahí su nombre). “El Recre puede ser pionero también tanto en los trofeos de invierno como de verano. El 20 de enero de 1931, para celebrar San Sebastián (patrón de Huelva), invitó al Real Madrid. En el conjunto merengue estaba Zamora. Las letras para la impresión había que componerlas con tiempo suficiente, por lo que los entrenadores tenían que dar las alineaciones una semana antes”, recuerda con simpatía.

Para finalizar con las anécdotas, el historiador exhibe un panfleto que reza lo siguiente: “Gran fiesta en la Casa Colón en beneficio de la Cruz Roja Británica”. Lo curioso venía al comprobar la letra pequeña: “Se suplica no dar propina a los camareros”. Al parecer eran todos españoles y si se quería ofrecer algún tipo de dinero era mejor hacerlo directamente a los ingleses.

El presente más inmediato pone fin a la charla. Todos ven con buenos ojos el refuerzo en el banquillo. “Tengo buenas referencias de Oltra”, otorga Fidel. “Es un entrenador de mucho nivel y posiblemente sea de los mejores que haya en la categoría”. José Carlos lo tacha de “atrevido” y amante del fútbol de ataque. “Con él podrán luchar por ascender sin lugar a dudas”.

De la Corte se muestra más precavido. “La solución es el ascenso, sí. Pero el dueño está obligado a hacer ampliaciones de capital. Y no siempre se está dispuesto a poner ese dinero…”, lamenta. “Si yo lo tuviera lo pondría para ayudar al club”, concluye. Miles de onubenses comparten un solo sueño y no es otro que el de volver a ver al Decano en la máxima categoría del fútbol español. 125 años bien merecen futuras páginas escritas con el bello sabor de la gloria de Primera. Pero su pasado siempre valdrá su peso en oro.