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El futbolista del Real Madrid Marco Asensio es el protagonista de portada de nuestro primer número de la temporada. Precisamente en el comienzo de la campaña que debe ser la de su consolidación en el once titular del Bernabéu, el joven futbolista mallorquín nos habla de su método, de su fútbol, de sus aspiraciones y del camino que lo ha llevado a triunfar con la camiseta blanca. En una temporada en la que el icónico ‘7’ blanco se ha quedado sin su último gran portador, Asensio aprovecha para reclamar su sitio. “Con Cristiano o sin él, yo lo afrontaba con mucha ilusión para ganarme la titularidad y tratar de ser más importante. Y, bueno, así está siendo, he empezado bien la temporada, he trabajado bien”, explica, antes de añadir, sobre el dorsal que ha dejado el futbolista portugués: “Con el dorsal ’20’ no me gustaría acabar mi carrera. Con eso te lo digo todo. ¿Si me gustaría cambiarlo? Sí, ya veremos a ver qué pasa”, indica, entre risas.

En una charla amplia y reposada, Asensio repasa sus inicios en la cantera del Mallorca, en la que permaneció pese a las ofertas que le llegaban de grandes clubes españoles pero, sobre todo, por parte de entidades extranjeras. “A pesar de tener buenas propuestas, nosotros [su familia y él] nos mantuvimos firmes. Queríamos quedarnos en el Mallorca, cumplir esa etapa de crecimiento. Pensábamos que podíamos crecer igual en el Mallorca que en cualquier otro club, y así ha sido. El objetivo era llegar hasta el primer equipo, pude mantenerme y, bueno, ya se vio lo que pasó”. Fue una apuesta acertada, pues logró alcanzar el primer equipo mallorquinista antes de alcanzar la mayoría de edad. Una experiencia en la que tuvo que aprender a sufrir, como en la temporada en la que estuvieron cerca de bajar a Segunda B. “No es igual la presión en el Madrid que la que se vivía en Mallorca, donde algunos decían: ‘corre, chaval, que juegas con el dinero de mis hijos'”, rememora. 

Y del Mallorca, al Real Madrid, previo paso por el Espanyol, donde jugó un año cedido, en su primera experiencia lejos de casa –“el año fue bien, jugué y mejoré bastante, también con otro tipo de presión, porque jugamos un poco con fuego. Fue bueno para mí, de todo se puede sacar una enseñanza. Me vino muy bien”-. El curso positivo que vivió en Cornellà-El Prat le abrió finalmente las puertas del Santiago Bernabéu. En su charla con Panenka, Asensio destaca el papel que jugó el exentrenador blanco Zinédine Zidane en su adaptación. “Siempre me ha dicho que no me meta cosas que no son en la cabeza, que no haga caso a lo que se dice fuera. Porque se habla mucho, sobre todo en el Real Madrid, se crean muchas expectativas. Que me centrara solo en el fútbol, en estar bien con mi familia, que no perdiera lo que me ha traído hasta aquí”, explica. 

Una vez habituado a la dimensión de su club actual, Asensio no puede evitar destacar las jornadas de Copa de Europa en el Santiago Bernabéu como su situación favorita a lo largo de la temporada. “Las noches de Champions en el Bernabéu… No hay partidos que haya disfrutado más que esos. Cuartos de final, semis, tener que remontar, marcar un gol…”, cuenta, admitiendo que incluso prefiere esas noches de eliminatoria, a una final: “A ver, una final de Champions también se disfruta mucho. Pero cuando estás en casa y la gente aprieta y anima, y ves que te llevan un poco en volandas, es una pasada”.