Reportajes

Una mirada más de cerca a De La Fuente

Luis de la Fuente entró en la élite con oficio. Exlateral izquierdo forjado entre Haro y Bilbao, campeón con el Athletic en los 80, maestro de jóvenes en la RFEF y, desde 2022, dueño de un banquillo que exige claridad, temple y mano izquierda. Todo eso lo tiene. Y hoy, es el seleccionador que ha devuelto a España una manera de competir que combina disciplina y naturalidad. Y lo aplica con una serenidad que contrasta con su creciente peso en el fútbol europeo. 

El rigor que nació en La Rioja y se templó en Bilbao

Luis de la Fuente, nacido en Haro (La Rioja), dio sus primeras zancadas en el Haro Deportivo antes de entrar en la cadena formativa del Athletic Club. Allí, entre San Mamés y Lezama, se asentó como lateral izquierdo de fiar, con lectura limpia, entrega sin aspavientos y un poso táctico que lo distinguía en una época de duelos ásperos y ritmos febriles. 

Su salto definitivo al primer equipo coincide con una etapa dorada del Athletic. Con Javier Clemente como entrenador de la banda, De la Fuente compitió por el carril zurdo y formó parte de un bloque que se grabó en la memoria por su fiereza competitiva. Dos Ligas (1982–83 y 1983–84), una Copa del Rey (1983–84) y la Supercopa de 1984 adornan un palmarés que refleja la cultura de rigor, solidaridad y sentido colectivo que respiró en Bilbao. 

Más tarde regresaría al Athletic y cerraría su etapa profesional en el Deportivo Alavés, dejando la imagen de un futbolista constante, de hábitos pulcros y fiabilidad semanal: ese perfil que los entrenadores valoran porque sostiene al equipo cuando el decorado se complica. 

El salto al vestuario técnico

Cuando colgó las botas, De la Fuente eligió aprender el oficio de entrenador desde abajo. Primero en clubes modestos como Portugalete y Aurrerá de Vitoria. Y después pasaría por los banquillos del Athletic y del Bilbao Athletic, donde afinó ese recorrido que explica al técnico paciente y metódico que hoy conocemos. 

Su gran salto de madurez llegó con la RFEF. Tomó la Sub-19 en 2013 y, con ella, se coronó campeón de Europa en 2015. En 2018 asumió la Sub-21 y volvió a tocar metal con el Europeo 2019. Entre medias, la plata olímpica en Tokio (categoría Sub-23) refrendó un patrón de grupos trabajados con una misma gramática de juego. 

Filosofía táctica y estilo de juego de Luis de la Fuente

De la Fuente no es un ideólogo rígido, sino un pragmático con algunos principios:

  • Preferencia por formaciones 4-2-3-1 o 4-3-3. De la Fuente utiliza dos esquemas como base: el 4-3-3, para dominar desde la posesión y abrir el campo, y el 4-2-3-1, para equilibrar líneas y controlar la transición rival.
  • Control, presión y estructura por encima del talento individual. Su idea de juego gira en torno al equilibrio colectivo. España juega para mandar con el balón, pero no por estética, sino por eficiencia táctica.
  • Adaptabilidad según el oponente. Luis de la Fuente interpreta el partido como un organismo vivo. Ajusta la altura de la presión, el ritmo de la circulación y el perfil de los interiores según las virtudes y debilidades del rival.
  • Disciplina de Bilbao y flexibilidad moderna. Formado en el Athletic Club, conserva la esencia del rigor táctico y la solidaridad defensiva de los años ochenta, pero la adapta al fútbol actual.

El resultado se ve en el comportamiento colectivo. España ha sido eficiente y, sobre todo, solidaria. Todos corren hacia delante y hacia atrás bajo un vector intangible que pesa, la preparación psicológica de un guía tranquilo. 

Según las cuotas más recientes de la Stake, España figura entre los favoritos para ganar el Mundial. De cara a las previas de La Roja, puede resultar muy útil consultar esta comparativa de bonos de apuestas en España, donde se recopilan los principales bonos disponibles, con detalle de cuotas, rollover y condiciones principales.

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La España que vuelve a mandar

Cuando Luis de la Fuente asumió el mando de la selección española a finales de 2022, heredó un contexto complejo. Todavía duraba la resaca del Mundial de Qatar y un vestuario con talento, sí, pero con muchas dudas sobre el rumbo a tomar. 

Su primera decisión fue rebajar el protagonismo. Menos escaparate, más vestuario. Menos eslóganes, más método. El resultado no tardó en asomar. España ganó la UEFA Nations League 2022-23 y, un año después, alzaba la Eurocopa 2024, dos golpes de autoridad que recolocaron a La Roja en la primera línea del fútbol europeo. 

Supo equilibrar generaciones. A los jóvenes que venían empujando, Pedri, Gavi, Nico Williams, les dio un marco para crecer y los rodeó de veteranos como Rodri o Morata. Y esa continuidad vertical fue la clave para que el grupo funcionara como un bloque y no como una feria de talentos. 

Método humano, resultados tangibles

Luis de la Fuente ejerce el liderazgo desde la proximidad. No impone distancia, tiende puentes. Además, su gestión de las rivalidades de club, históricamente sensibles en España, ha sido perfecta. Claridad de roles, meritocracia y una idea que funciona como contrato. Aquí todos representan a un país, no a un vestuario concreto.  

Lo describen como un técnico accesible, que conversa con naturalidad con futbolistas y cuerpo técnico, y que corrige sobre la marcha, pizarra en mano, con un tono firme pero sereno. Habla, corrige, explica, vuelve a explicar. Pedagogía pura, sin aspavientos. 

Un palmarés que crece sin hacer ruido

Desde que asumió el mando de la absoluta, Luis de la Fuente ha ido cosiendo un relato de éxito que no empieza en 2022, sino mucho antes. Su trayectoria en la RFEF ya estaba avalada por títulos en categorías formativas: Europeo Sub-19 (2015), Europeo Sub-21 (2019) y plata olímpica en Tokio 2020 con la Sub-23. 

Con España absoluta, el impacto fue inmediato. Campeón de la Nations League 2022-23 y, un año después, campeón de la Eurocopa 2024. Su legado está en construcción, y su verdadero calado se medirá en la sostenibilidad del modelo y en que España siga compitiendo con naturalidad.

Un liderazgo discreto con efectos gigantes

Luis de la Fuente encarna una idea de fútbol que España necesitaba. Paciencia, inteligencia práctica y valores claros. Su figura no vive del estruendo, sino del trabajo bien hecho. 

En lo humano, su huella se nota en el clima de vestuario. Quizá por eso su éxito también tiene una lectura cultural, un “método clásico actualizado” que ya se asocia al regreso de una España que ha encontrado un suelo firme desde el que mirar alto y competir sin complejos.

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Juan

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