Protagonista en la #Panenka150 por su colección de camisetas del Real Zaragoza, Francho Serrano compartió también una charla de más de media hora con nosotros para hablar exclusivamente de su equipo. Renovado hasta 2030, el ‘Zorro’, como se le conoce, mutó en león rampante para sacar sus garras por el Real Zaragoza. Charla 100% blanquilla, como su corazón.
Tu debut con el primer equipo, ese momento que tantas veces había pasado por tu cabeza, llegó sin público. Temporada atípica la 2020-21 en la que los estadios enmudecieron durante meses y los únicos gritos eran los de los profesionales. ¿Cómo fue el inicio del sueño?
Llegó el día ante el Mallorca, que yo sinceramente sí pensaba que iba a jugar…pero un rato. Venía de un gran entrenamiento el día de antes y yo creo que el míster tomó la decisión y me puso. Yo me enteré en la charla antes del partido, no sabía nada. Otras veces lo dicen antes para que te prepares al ser el debut, pero a mí me lo dijo en el hotel. Cuando escuché mi nombre no me lo creía. Y pensé: ‘¡Voy a jugar! Ha dicho Francho’. Y empezaron los nervios, el dolor de tripa, me empezaron a sudar las manos… Fue un buen debut, conseguimos no perder ante un Mallorca que venía en una dinámica muy buena y allí empezó todo mi camino hasta el día de hoy.
Acabas de cumplir 19 años y ese 1 de noviembre de 2020 fue el pistoletazo de salida. ¿Te marcaste objetivos a corto plazo una vez habías debutado o cómo lo fuiste gestionando mentalmente y también en el plano competitivo?
Es verdad que en ese momento, durante esa temporada, fui feliz porque conseguí mi sueño, pero fue una temporada tan dura y difícil a nivel colectivo: en lo clasificatorio y con tres entrenadores, algo que nunca me había pasado. Yo normalmente ganaba casi todos mis partidos, incluso en juveniles tuve la suerte de ganar muchos partidos, conquistar la Copa de Campeones… Pasar de eso a perder casi todos los fines de semana y con una temporada tan dura hizo que no haya sido consciente hasta hace poco de lo que fue esa campaña. Lo que supuso. Además, por el tema del COVID se jugaba miércoles-domingo muchas veces y entonces iba día a día. Quizás eso me haya ayudado a ser tan maduro y a saber cómo actuar en los momentos más difíciles. Pero hasta hace poco no fui consciente de lo que estaba consiguiendo. Ni retos de diez partidos, no me daba para eso. ‘Hemos perdido, tenemos que ganar’, ‘hemos perdido, tenemos que ganar’, pero a la vez sí me di cuenta que seguía sumando partidos y ahora ya puedo decir que estoy más cerca de los 200 que de los 100.
Has renovado hasta 2030, vas a iniciar tu sexta temporada con el primer equipo y tienes 23 años. ¿Da tiempo a analizar de forma reposada y pensar que quizás no has llegado ni a la mitad de tu carrera?
¡Ojalá! Yo tenía muy claro que si el Zaragoza quería que yo siguiese, yo iba a seguir aquí porque es lo que quiero. Quiero ayudar al equipo de mi vida a conseguir lo que tanto tiempo lleva esperando. No me planteaba otra cosa. Pudiendo haber elegido otras cosas no quise ni escucharlas, porque si el Zaragoza quería yo iba a seguir aquí. Es mi ilusión, es mi sueño de verdad. Ayudar al Zaragoza a conseguir el ascenso, estar en la historia del Zaragoza siendo un jugador con muchos partidos, que haya podido conseguir esa hazaña de estar en ese equipo… Después de lo que llevamos eso va a ser historia. Es una ilusión tremenda, ojalá sean muchos más partidos y ojalá puedan ser en Primera División.
“Si algún día pasa lo que todos queremos, yo jamás me perdonaría no estar aquí” fue la frase que dijiste en tu rueda de prensa tras la renovación. Analizando la frase puede ser muy egoísta porque quieres estar en esa ansiada foto, pero en realidad, y más en el fútbol actual, es generosidad pura. Y entiendo que sabes que no es lo habitual.
Bueno, pero eso también me hace especial. Y mis valores son los de siempre. A mí nada me va a cambiar. Yo llegué al fútbol profesional de una manera, siendo de una manera y gracias a la educación de mi familia. Me han transmitido unos valores que siempre me decían que si yo quería algo luchara por ello. Y yo lo que quiero, y por lo que quiero luchar, es por el Zaragoza y por ascender a Primera División. No es lo habitual, por supuesto. Lo fácil para mí habría sido marcharme a otro lado, cambiar de aires, seguramente, y no quiero que suene mal, crecer como futbolista más rápido porque vas a tener compañeros mejores, estaría en competiciones mejores y eso te suele hacer mejorar. Pero yo dejé todo eso a un lado para seguir luchando por mi sueño.
Has hablado de la dureza en la temporada de tu debut, ¿pero cómo ha sido la 2024/25? No recibes esa llamada para la renovación hasta pasado el triunfo de 10 de mayo ante el Cartagena cuando ya se veía la luz y se espantaban casi de manera definitiva los fantasmas del descenso.
Para mí fue la temporada más dura en cuanto a todos los ámbitos que puede tener un futbolista. En lo deportivo, en lo mental, en lo contractual… Todo. La más dura sin duda. Se ha hecho muy largo todo. A principio de temporada se ponen en contacto conmigo y el club parece que quiere, pero yo recibo una oferta que deja mucho que desear y que, sinceramente, me hace daño a mi persona por lo que yo sentía que había dado al club. No se reflejó. Es verdad que había otras personas al frente. Pero luego conforme pasó el tiempo, yo también salía de lesión…fue un periodo muy difícil.
Cogí la vitola de titular, siendo más importante, hice goles… Yo esto no lo dije en la rueda de prensa tras renovar, pero los clubes de fuera también llamaban. El teléfono de mis agentes sonaba, como es obvio. Acababa contrato, era un jugador joven y con proyección. El teléfono suena y suena con cosas apetecibles. Cualquier otro futbolista quizás hubiese aceptado.
¿Escuchabas esas ofertas? Aunque fuera por curiosidad y pese a que tenías claro seguir.
Sí, pero era muy gracioso porque mis agentes llegaban y, aunque esto nunca lo he dicho, ellos intentaban hacer un filtro porque según el equipo que viniese, y con todo el respeto a todos los clubes, sabían que yo iba a decirles que no. Lo agradecía, pero ni lo quería escuchar. Y sí que hubo alguna que de verdad me tocó porque decía ‘¡Ostras!’. Mi carrera y mi trabajo se estaban viendo recompensado y eso es muy reconfortante. Y cuando llegan esas ofertas de verdad buenas coincide con la llegada Gabi, que sacamos mejores resultados pero no terminamos de estar, sale Juan Carlos Cordero [anterior director deportivo], no hay una persona que figurara como responsable de lo deportivo, Fernando [López, director general] me dice que cualquier cosa hable con él… Yo con la situación del club tampoco estaba para exigir ni hablar con ellos, ni ellos conmigo. Lo importante era salvar los muebles. Me parecía un poco ruin por mi parte ir en ese momento como ‘carroñero’, pero a la vez decía ‘necesito que el club vuelva a decirme que cuenta conmigo’.
Yo a mis agentes les dije que hasta que no se cerrara la temporada no iba a decidir nada, ni con el Zaragoza, ni con nadie. Pero los clubes metían prisa. Y cuento la anécdota como fue: pasa el partido del Cartagena y cuando más jodido estaba me llamó Fernando [López] y me volvió a reconfirmar todo lo que se me había dicho. Confiaban en mí, querían que estuviese y que fuera parte del proyecto. Y me vendieron que iba a ser alguien importante dentro del club. Es lo que yo quería escuchar, es por lo que yo entré al club y es por lo que llevo trabajando toda mi vida. Para ser alguien importante en el Real Zaragoza.
Llegó ese momento, mis agentes por su lado hacían su trabajo de traerme cosas para poder tener yo posibilidades de decidir y elegir, pero cuando llamó Fernando les dije que antes de poder decidir cualquier cosa quería que hablaran con el Zaragoza. Que si Fernando cumple su palabra yo me quedo. Sea lo que sea. Siendo realistas, cualquiera que te diga que puedes irte a jugar competición europea o una categoría superior antes que quedarte en Segunda en un equipo que últimamente está sufriendo para no descender, la verdad que chirría mucho. Pero yo soy así y mi sentimiento y mi corazón me decía que tenía que estar aquí. Y mi cabeza también. Como dije en rueda de prensa, si algún día pasa lo que todos queremos y no estoy, pudiendo haber estado, que a lo mejor me faltó ese matiz, no me lo perdonaría jamás. Y esa es la historia del que ha sido mi año más duro, y contada con naturalidad. Muchas veces es bueno contar las cosas para saber cómo han ocurrido y conocer estos procesos, que no son tan fáciles. El mundo del fútbol no es tan bonito, pero dicho eso no lo cambiaría por nada. Y bendito problema tener que decidir estas cosas.
Y de comentarte que quizás no estás ni en el ecuador de tu carrera a preguntarte en cómo te ves en diez años. Es fácil hacerlo desde fuera, ¿pero te ves con la camiseta del Real Zaragoza con 33 años?
Claro que lo pienso. Mi sueño es seguir aquí muchos años y alcanzar cifras como las que tienen Alberto Belsué, Xavi Aguado, Zapater… ¡Ojalá! Sería un orgullo formar parte de la historia y con la situación en la que está el club, con tantos partidos, con tanto sentimiento y pudiendo ser parte de algo muy grande como puede ser un ascenso… Yo me veo aquí y ojalá se de todo, tanto en lo personal, a nivel de club y las circunstancias para ir de la mano muchos años. Y por eso también he decidido quedarme ahora, para construir algo a muy largo plazo.
Hablábamos antes de lo ‘atípico’ que eres para el fútbol actual, pero claramente contigo se viene a la cabeza el concepto One Club Man. Y que entiendo que sería otro motivo de orgullo personal.
Para mí muchas veces se habla de jugadores ambiciosos, de querer crecer como persona y futbolista…pero parece que asemejamos eso a tener que salir fuera o a irte a equipos más grandes en lo clasificatorio. Obviamente para un chico como yo una ambición muy grande es poder conseguir eso, y poder ser recordado en tu ciudad y en tu casa como alguien muy importante y que ha estado el máximo tiempo posible vistiendo esta camiseta.
Eres el único jugador que sigue en el club desde la temporada de tu debut. Con las salidas de Jair y Nieto ahora tú eres el único de la primera plantilla 2020-21 que se mantiene en el Real Zaragoza cinco años después. ¿Cómo lo valoras?
Al final es la realidad, por desgracia. Es la realidad de nuestro club actualmente. Ojalá pudiésemos venderlo de otra forma. Y en base a esto tenemos que construir. Intentar mantener cimientos, intentar construir desde cero como equipo humilde, como equipo de Segunda División. Con una masa social y una historia muy grande, pero como equipo de Segunda División. Sin altas expectativas, pero con ambición. Con paso firme, pero calmado y despacio. No sé si ser el único es digno mío o hace ver que Zaragoza es una plaza complicada, pero a la vez a mí me reconforta que la gente quiere que yo siga estando y que el club también tenga ese pensamiento. Asumir este nuevo rol y reto con la máxima ambición.
¿Cómo fueron para ti las marchas de Alejandro Francés e Iván Azón? Entiendo que han podido ser las que más te han tocado por la amistad, por lo deportivo y por lo anímico.
En cuanto a los compañeros que he podido tener y el tema más humano, mis momentos más duros sin duda. Eran mis mejores amigos, con los que había compartido muchos momentos de juveniles, subimos a la vez, éramos los pipiolos del equipo cuando debutamos, conseguimos sueños juntos, hicimos casi los 100 partidos juntos, fuimos a la selección juntos…
Que se fueran fue algo duro, pero también lo entiendo y les deseaba lo mejor porque son grandes jugadores. Francés ha jugado Champions e Iván se ha ido a un club que está haciendo las cosas muy bien en la Serie A. Les deseo lo mejor, pero también les digo que les echo mucho de menos. Es parte del fútbol.
Hablamos de gente de la casa, pero verano tras verano se marchan del Real Zaragoza jugadores muy jóvenes a otras canteras. El club no ayuda con las instalaciones de las que dispone, por ejemplo, y muchas veces es entrar en cuestiones privadas de cada familia que no conocemos para tomar las decisiones, ¿pero cómo te lo tomas tú como zaragocista?
Yo a escala mucho mayor que esa gente he decidido continuar aquí. Yo no lo entiendo, pero lo respeto. Al final pones la balanza y puedes ir a una cantera que actualmente en condiciones económicas, de infraestructuras y materiales esté mejor, pero no es mejor. Si tú pones todo en la balanza y ves la situación del club, yo muchas veces puedo llegar a comprender lo que decide la gente. Pero a la vez pienso y veo que no hay mejor club para crecer y para poder llegar al primer equipo, y más ahora mismo, que el Real Zaragoza.
Y el claro ejemplo es el mío y el de los compañeros que hemos mencionado antes, muchos que han debutado esta última temporada, otros que se consolidarán en la siguiente… A mí me duele porque algo que tenemos fuerte, que es nuestra cantera, también tiene parte de culpa el club, evidentemente. Pero esto es cuestión de concienciar también a los chavales de que están en el mejor sitio para poder crecer. Y que están en el mejor sitio para ser profesionales. Lo respeto, pero yo no lo puedo entender. Gente que es de Zaragoza y se van a otros sitios siendo tan pequeños.
¿Te has planteado hacer algún tipo de charla con los más pequeños para tratar de transmitir esto que piensas?
Lo he hecho alguna vez con algunos entrenadores, también con el director de cantera Ramón Lozano, con José Luis Arjol, que está al frente de metodología, o Pedro Suñén han contactado conmigo para que yo intente muchas veces transmitir mi historia, mis vivencias, que ellos puedan sentirse identificados y de esa manera intentar concienciar al máximo posible que ellos sepan en el sitio en el que están, en qué pueden crecer, lo que pueden crecer… Como me ha podido pasar a mí. Pero es una tarea difícil porque la situación del club es la que es…pero yo creo que este año me pondré a ello y lo tengo en mi agenda como misión zaragocista. Que todo el mundo se conciencie de lo que somos y de lo que tenemos que construir juntos. Y eso pasa también por la cantera y de los chavales jóvenes que tienen seguir haciéndose del Zaragoza y no de otros clubes.
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