Yo estoy muerto y vosotros estáis vivos

“Tienes que saber, no temer, saber que algún día vas a morir, y hasta que no entiendas eso, eres inútil”. El club de la lucha

 

El Leicester sabe que va a morir. El conocimiento de la muerte es a veces la única forma de seguir con vida. Los pupilos de Ranieri recuerdan a los soldados de Enemigo a las puertas cuando volvían después de una batalla. “Cada taza de té y cada cigarrillo se convierten en una celebración porque para muchos de nosotros puede que sea nuestra última noche”. El Leicester afronta su andadura en Europa con la misma macabra pero sensata filosofía.

Decía Piglia que en el siglo XIX el gran problema de los artistas era el fracaso, pero en el siglo XX su tortura fue sobrevivir al éxito. El Leicester conquistó la Premier League y ahora está viviendo las consecuencias de su propio sueño. Vuelve a concebir el fútbol como lo veía Talese, que nunca coincidió con Aragonés, y dijo: “El deporte trata de gente que pierde, vuelve a perder y pierde una vez más”.

Ranieri declaró en una reciente rueda de prensa que su equipo estaba pensando mucho en lo que hizo la temporada pasada, y que incluso creyeron que lo podrían repetir. “No, eso se ha terminado. El cuento se ha acabado. Esto es la realidad”, sentenció el italiano, sin perder la compostura pese a estar matando a su propio equipo. Meter a sus jugadores en la morgue es la única forma de disfrutar de la Champions, el último resquicio patente de la temporada pasada, totalmente distinta a la actual. Los foxes están un punto y una posición por encima del descenso y acaban de ser eliminados de la FA CUP en el último minuto por un equipo de la tercera división inglesa. Durante el fin de semana, el Leicester es un rastrojo, un equipo desesperado. “Tenemos dos problemas -dice Ranieri- conceder goles y no marcar”, que es como decir que una persona está en coma y no se va a despertar. Pero el agonizante enfermo se agarra a la respiración asistida de la Champions, con un cheque en blanco para gastar y, sobre todo, para soñar.

Desde el conocimiento de la propia muerte el Leicester es un equipo peligroso. Se aferrará además a la medicina de los contragolpes. No extrañaría que lo hicieran sin mirar, como ese personaje de Ruido de fondo que probaba cuánto tiempo podía conducir con los ojos cerrados. “Ocho segundos es mi mejor marca hasta el momento […] Y he llegado a cerrar los ojos durante cinco segundos yendo con acompañantes. Basta que esperar a que se amodorren”. No conviene que se amodorre Sampaoli si no quiere llevarse una respuesta cortante cuando emule al mecánico de El club de la lucha y le pregunte a Ranieri: “¿Qué te gustaría hacer antes de morir?”. No hay pregunta menos acertada para alguien que ya lo ha hecho todo en la vida.

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Sergio V. Jodar

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