Pasaportes

Vinnie Jones, el lobo vulnerable

Hace 25 años ocurrían cosas impensables: entre ellas, que un futbolista profesional publicase un vídeo (no había DVD ni mucho menos YouTube) explicando su catálogo de fechorías sobre un terreno de juego. Patadas a destiempo y sin balón, puñetazos clandestinos y agresiones de todo pelaje: Vinnie Jones ya era el tipo más duro y violento que hubiera pisado jamás un campo de fútbol profesional en Inglaterra, y el vídeo, titulado Soccer’s Hard Man, multiplicó su leyenda de depredador.

“La Federación debería darme las gracias porque he acabado con la violencia en las gradas. La he llevado al campo”, dijo entonces. Así era Jones, un tipo de clase obrera y votante del Partido Conservador, provocador constante y salvaje sin límites, dueño de la expulsión más rápida de la historia, 12 segundos después del pitido inicial. Nunca nadie supo enumerar sus virtudes futbolísticas. Su naturaleza patibularia lo condicionaba todo, pero lo cierto es que hizo carrera: llegó a ser internacional con Gales y jugó en cinco equipos de la Premier. Fue en el Wimbledon (un equipo también conocido como ‘Crazy Gang‘, la banda de los locos, campeón de la FA Cup en 1988) donde más lejos llevó su condición de destructor. “En este club, los únicos hooligans son los jugadores”, llegó a afirmar su entrenador, David Basset.

Al final de su carrera, su camino se cruzó con el del cineasta Guy Ritchie, que le invitó a formar parte del reparto de su nueva cinta, Lock & Stock, en el papel de sicario de barrio. Se le dio bien el asunto y en el 2000 se consagró en su nuevo trabajo de actor con su aparición en Snatch, cerdos y diamantes, también dirigida por Guy Ritchie. Jones se olvidó totalmente del fútbol y se trasladó a Los Angeles para seguir participando en películas como X-Men, Operación Swordfish o Madagascar 3.

En 2013, se enfrentó a un enemigo desconocido y cruel. “He chocado contra los jugadores más brutales en un campo de fútbol y me he visto en trifulcas realmente desagradables, pero este es el rival más duro y temible de mi vida”. Se refería al cáncer de piel que le diagnosticaron, el mismo año en el que a su mujer, Tanya, también le detectaron un melanoma. Ella nos dejó este pasado verano; él sigue luchando. Hace más de cuatro años que Vinnie no prueba el alcohol. “Me arrepiento de no haberlo dejado antes. Se habla mucho de la marihuana y la cocaína, pero el alcohol es lo peor, veneno para el cuerpo”, proclama.

De lo que no se arrepiente tanto es de sus tropelías futbolísticas, sobre todo las más veniales: de hecho, tiene en casa un cuadro que representa el momento en el que agarró por los testículos a Gascoigne. “Es lo primero que ven los que vienen a mi casa”.

 


Este artículo está extraído del interior del #Panenka69, un monográfico sobre fútbol y cine que sigue disponible aquí.

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Javier Giraldo

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