Aunque en los noventa fuera uno de los clubes más importantes del calcio, que el Parma Football Club esté jugando en la Serie A el año de su centenario no es baladí. Los crociati fueron un equipo modesto durante gran parte de su historia, llegaron a desaparecer en 1968 y no alcanzaron la primera división italiana hasta 1990. Ahí empezó una década prodigiosa en la que sorprendieron a toda Europa y discutieron la hegemonía de Milan y Juventus. Una década que, sin embargo, no tuvo la continuidad esperada con la llegada del nuevo siglo.
Los primeros pasos del Parma en el fútbol italiano están unidos ineludiblemente a la figura de Ennio Tardini, un importante abogado que presidió el club desde su fundación, participó en la política municipal e impulsó la construcción del estadio que llevaría su nombre. Tardini murió joven –a los 43 años– y no pudo ver el campo finalizado. Entonces tenía capacidad para unos 13.000 espectadores y hoy, tras las remodelaciones de los noventa, puede albergar 43.000.
En 1930 el Parma FC volvió a cambiar de nombre para adaptarlo a su nueva condición de club polideportivo, pasándose a llamar Associazione Sportiva Parma. Al principio fue uno de los referentes de la Emilia-Romagna; pero luego, con la constitución de la liga profesional, pasó a deambular por la segunda, tercera e incluso cuarta división nacional. Sin ningún éxito destacable en sus primeros 50 años de existencia, la AC Parma fue perdiendo el apoyo de público y patrocinadores. Finalmente, en 1969 los directivos bajaron la persiana y dieron al club por liquidado.
El risorgimento llegaría gracias al otro equipo de la ciudad: la AC Parmense. Su nivel era muy modesto –militaba en la Serie D– pero al menos era solvente económicamente. En sólo unos meses adoptó el nombre de sus extintos vecinos, además de cambiar su equipación blanca con rayas horizontales por la histórica camiseta crociata. La nueva AC Parma mejoró los resultados y se convirtió en el típico equipo ascensor entre las series B y C, ganando un poco de estabilidad en la segunda división con la llegada de Arrigo Sacchi, que ocupó el cargo de entrenador de 1985 a 1987.
Por aquel entonces el presidente de la entidad era Ernesto Ceresini, que consiguió dos hitos claves para entender la transformación del club a partir de 1989: la entrada de Parmalat como sponsor principal y la llegada del técnico Nevio Scala. Ceresini, como Tardini, también murió súbitamente y se quedó sin ver cómo la AC Parma ascendía por primera vez a la Serie A con el capitán Lorenzo Minotti como estandarte.
La irrupción de la AC Parma en la primera división del calcio fue extraordinaria. En sólo dos temporadas se clasificó para Europa y ganó su primer título de Copa frente a la Juventus de Roberto Baggio, remontando el 1-0 de la ida con los goles de Melli y Osio. Los nombres de Taffarel, Benarrivo, Asprilla y Brolin empezarían a sonar con fuerza por todo el continente a partir de la temporada siguiente, cuando conquistaron la Recopa de Europa frente al Amberes (3-1) tras haber eliminado a Boavista, Sparta de Praga y Atlético de Madrid.
El club siguió creciendo en las dos temporadas siguientes con la llegada de Gianfranco Zola y Dino Baggio. En la campaña 93/94 lograron la Supercopa de Europa –ni más ni menos que frente al Milan de Capello– y la temporada siguiente fueron segundos en la Serie A y campeones de la Copa de la UEFA. El héroe de esta final europea contra la Juventus fue Dino Baggio, autor del gol de la victoria en Parma (1-0) y del crucial empate de Turín (1-1).
Nevio Scala dejó el equipo al terminar la temporada 95/96. El club sabía que, pese a los éxitos, no debía estancarse, e inició un proceso de renovación encabezado por el nuevo técnico, Carlo Ancelotti, y por jugadores como Buffon, Thuram, Cannavaro o los argentinos Verón y Crespo. El palmarés siguió engordando en los cinco años siguientes con un subcampeonato de Liga, dos Copas, una Supercopa y otra Copa de la UEFA, en este caso ganándole 3-0 en la final al Olympique de Marsella.
El impacto negativo de la caída de Parmalat también se reflejó en el campo. Aunque en la temporada 2004/2005 fue semifinalista de la UEFA, el equipo salvó la categoría en una agónica promoción contra el Bologna. Pero la dirección del club seguía siendo incierta, sobre todo por la nómina de mecenas que se fueron sucediendo, entre los cuales estuvo Lorenzo Sanz, ex presidente del Real Madrid. Finalmente, el Parma descendió a la Serie B al concluir penúltimo la Liga 07/08, aunque volvió a la élite sólo un año después. Ahí se ha mantenido hasta la fecha, sin la brillantez de los noventa pero parece que con más tranquilidad. Seguro que Verdi, aun sin entender qué pasión podría despertar este deporte llamado fútbol, habría sido capaz de componer una ópera perfecta –a su estilo: trágica y pasional– para representar la convulsa historia del Parma FC.
Un club tan especial, como una basílica, no lo construye una inteligencia perfecta. Porque la…
El malagueño se convirtió este martes en el primer jugador de la historia en disputar…
El futbolista marroquí anuncia su retirada a los 37 años. Pone fin a una carrera…
Camello está haciendo goles cuando el Rayo necesita goles y está diciendo cosas cuando el…
Detrás de cada estadio hay una lectura política: de la industrialización británica al fascismo europeo,…
Batistuta, Fiorentina, Artemio Franchi, Alberola Rojas, Mónaco 2016-17, fútbol en Groenlandia y mucho más. Aquí…