Pasaportes

Un minuto de silencio por la Supercopa

En verano se toma el sol. En verano cae un helado a media tarde. En verano se bebe más. En verano, cada cual a su manera, siempre que no tenga hijos, se descansa. Y en verano, hasta no hace mucho, se jugaba la Supercopa de España, pistoletazo de salida a la Liga y primera oportunidad oficial para calibrar los estados de ánimo de los vigentes campeones nacionales.

Reducida a partido único y deportada por primera vez en la historia, se nos vendió la edición del año pasado como una medida de urgencia, un accidente. Nos equivocamos. Porque de aquel raquítico e improvisado partido en Marruecos entre Barcelona y Sevilla alguna mente brillante ha decidido hacer una comilona sin apetito a la vuelta de Navidades, una especie de final-four de dudosa meritocracia entre campeón de Liga, campeón de Copa, subcampeón de Liga y… el Real Madrid, que, bueno, se ve que pasaba por ahí.

¿Pero cómo nos han robado la cartera de esta forma? En Alemania, Inglaterra, Holanda y Francia ya han tenido su ración de Supercopa. En pleno verano, claro. Con el mercato al rojo vivo, con las piernas de los jugadores atenazadas, con esa sobreactuada percepción de que hay un título importante en juego. ¿Qué nos espera ahora sin aquellas orgías de goles, debuts esperanzadores y derbis a plena luz del día? Pues un torneo con el turrón en la garganta, repartido en dos semifinales y una finalísima, que reclamará una semana de concentración para cuatro conjuntos que tendrán media temporada de competición en sus botas y que, encima, Santa Claus depositará en el rincón del mundo que más dinero deje en el calcetín (¿Arabia Saudí? ¿China? ¿Miami? Hagan sus apuestas).

 

Nos servirán el aperitivo futbolero del verano en pleno invierno. Que es cuando más echaremos de menos el verano, pero más empachados de fútbol estaremos

 

La Supercopa era patrimonio del verano, joder. Como la tableta de Aznar en Oropesa. Como la sombrilla voladora que un imbécil no clavó bien en la arena. Como los mosquitos, que siempre te pican a ti y no al imbécil. Con su imperfecta sensación de perfección, de que todo irá bien, de que, ¡qué cojones, ponme otra cerveza que el golazo de Drenthe se lo vale! Cuando el 9 de enero se nos venda la gran fiesta del fútbol español, la Liga, la Champions, la Europa League, la clasificación para la Eurocopa y la nueva -y aquí sí, creo que bien reformulada- Copa del Rey ya ocuparán nuestras preocupaciones.

Dicho de otra forma: nos servirán el aperitivo futbolero del verano en pleno invierno. Que es cuando más echaremos de menos el verano, pero más empachados de fútbol estaremos. Un minuto de silencio por la Supercopa.

Advertisement
PUBLICIDAD
Roger Xuriach

Entradas recientes

Betinia llega a España con una plataforma que integra casino online y apuestas deportivas

La industria del entretenimiento online ha incorporado una nueva propuesta en el mercado español. Betinia…

3 días hace

Luis Enrique y el PSG desafían el récord del Real Madrid de tres Champions seguidas

El Paris Saint-Germain comienza la nueva temporada con un reto reservado para muy pocos equipos…

1 semana hace

Colo-Colo: el equipo que retrasó un golpe militar

Hace 53 años, Colo-Colo llegó a la final de la Libertadores, una gesta que frenó…

2 semanas hace

Los futbolistas que encontraron su segunda vida en el póker

No son pocos los futbolistas que, cuando termina el último entrenamiento y el estadio deja…

2 semanas hace

Pedro Herrera, el arte de reinventarse

Pedro Herrera, padre de Ander, era uno de esos jugadores del fútbol modesto que se…

2 semanas hace

Buenos Aires: el paraíso de los campos de fútbol

¿Qué fue antes: el fútbol o la ciudad? Paseando por Buenos Aires, uno duda. He…

2 semanas hace