Pasaportes

Samir Nasri preferiría no hacerlo

Nasri podría haber sido lo que hubiera querido, pero prefirió no hacerlo. Nasri podría haber jugado como tú te habías imaginado, pero prefirió no hacerlo. Nasri podría haber cumplido todas las promesas que había hecho con la camiseta del Arsenal, pero prefirió no hacerlo. Nasri podría haber entrenado como sus técnicos querían, pero prefirió no hacerlo. Ahora, una vez retirado, Nasri podría mantenerse fino y esbelto, pero preferiría no hacerlo.

La carrera del exmediapunta francés recuerda a la historia de Bartleby, el escribiente más famoso de la literatura. El personaje, salido de la pluma de Herman Melville, responde siempre lo mismo cuando su jefe le pide algo: “Preferiría no hacerlo”. Con la misma delicadeza y buenos modales con los que contesta Bartleby, Nasri decidió vivir su trayectoria a su manera, no como se la había imaginado el planeta fútbol. Fue un mediapuntita puro. Cumplía a la perfección ese mandamiento que dice que los mediapuntas no están: a los mediapuntas se les espera. En su deambular cachazudo, Nasri tenía algo de incomprendido, de apartado, de extrarradio. Hasta que frotaba la lámpara y decidía el partido. A eso se referirán cuando hablan del talento.

De Nasri siempre se dijo que era un tipo díscolo. “Que tiene tendencia a desobedecer y rebelarse contra las normas y órdenes”, asienta la RAE que quiere decir eso. Pues sí, era un díscolo, y menos mal. Iba contra las normas del fútbol, del fútbol aburrido para ser más precisos. Asomó la cabeza en el Olympique de Marsella, donde el director deportivo que lo fichó confesó que no sabía si era zurdo o diestro. En el Arsenal le pusieron la etiqueta: joven promesa. Tendría que haber explotado en el City de Pellegrini, pero de centrocampista total desembocó en futbolista de highlights.

 

En su deambular cachazudo, Nasri tenía algo de incomprendido, de apartado, de extrarradio. Hasta que frotaba la lámpara y decidía el partido

 

Hasta que llegó a Sevilla y allí le pasó algo parecido a encontrar un mechero: casi de casualidad, sin saber que iba a funcionar, pero al final deseando amarrarse a él para toda la vida. Ya les había pasado a los Kanouté, Luis Fabiano, Maresca, Banega y tantos otros. Con Sampaoli, que le dejó beber y salir a discotecas, dejó de ser un jugador de chispazos. Se convirtió en organizador total: organizó al equipo y se organizó él. Parecía que estaba diciéndonos que eso era lo que podría haber sido durante toda su carrera si hubiera querido.

Convertido en el líder del Sevilla, se sometió a un tratamiento intravenoso en Estados Unidos con una sustancia prohibida por el Código de la Agencia Mundial Antidopaje. Siguió jugando, la sanción llegaría más tarde, cuando estaba en Turquía, pero fue el principio del fin. En el Anderlecht, donde llegó para estar a las órdenes de Kompany, excompañero en el City, estalló la pandemia. “Ya no quería jugar, no tenía ganas de más retos”, declaró hace poco que había pensado en ese momento.

Perseguido eternamente por muchas etiquetas manidas, desde la de enfant terrible hasta la de heredero de Zidane, él prefirió una carrera de destellos. Mostró el talento a sorbos pequeños, haciendo bueno aquello que dijo Garci sobre la felicidad: “Es una ráfaga, pasa enseguida y te pilla siempre desprevenido”. Una vez retirado, parece que tiene que seguir justificándose, ahora por su estado físico. Nasri escucharía vuestras críticas, pero, siendo fiel a su filosofía, preferiría no hacerlo.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografía de Imago.

Advertisement
PUBLICIDAD
Sergio V. Jodar

Ver comentarios

  • Una pena y el ejemplo de como esos jugadores con un gran talento, predestinados a ser algo más grandes, se quedan en jugadores con "destellos".

Entradas recientes

Y la Fiore nos robó el corazón

Un club tan especial, como una basílica, no lo construye una inteligencia perfecta. Porque la…

2 días hace

Isco Alarcón: Europa, la tierra, el duende

El malagueño se convirtió este martes en el primer jugador de la historia en disputar…

2 días hace

Adel Taarabt y el paso del tiempo

El futbolista marroquí anuncia su retirada a los 37 años. Pone fin a una carrera…

2 días hace

Camello y el Rayo: recuperar lo nuestro

Camello está haciendo goles cuando el Rayo necesita goles y está diciendo cosas cuando el…

3 días hace

Real Politik FC #26 | El estadio como instrumento de poder

Detrás de cada estadio hay una lectura política: de la industrialización británica al fascismo europeo,…

3 días hace

#Panenka161: Gabriel Batistuta y los 100 años de la Fiore

Batistuta, Fiorentina, Artemio Franchi, Alberola Rojas, Mónaco 2016-17, fútbol en Groenlandia y mucho más. Aquí…

4 días hace