El 27 de mayo de 2016 el Manchester United llamó a la puerta de José Mourinho, buscaban en él ese liderazgo huérfano que dejó años atrás Alex Ferguson. Parecía que todas las piezas encajaban: Mourinho llevaba años esperando este momento y el United no podía tirar más cursos a la basura. ¿Y si realmente ambas partes no estaban diseñadas para entenderse? Meses atrás el Chelsea despidió al portugués cuando estaba más cerca del descenso que otra cosa, como si la Premier League que habían levantado de manera reciente quedara en el olvido. Lo asombroso, o no, es que tras su salida llegó un Antonio Conte que ganó el título de liga con una solvencia aplastante y con una plantilla muy parecida a la de Mourinho. Algo parecido le sucedió tras su salida del Real Madrid. Es indudable su labor para volver a crear un Real Madrid ganador, les devolvió ese espíritu ante un Barcelona dinástico. Si bien es cierto que ese trabajo no se tradujo en muchos títulos, el gran deber quedó en Europa, sí se pudo reconocer su trabajo. Pero de nuevo, casualidad o no, en cuanto salió de Madrid comenzó la hegemonía blanca en el viejo continente.

Qué sucede en la Premier League

Mourinho lleva dos temporadas en Mánchester y ambas no han sido muy positivas en liga, pero el problema es mucho anterior a su llegada. En cuanto Alex Ferguson se retira en 2013, con una nueva Premier bajo el brazo, todo el castillo que se había mantenido en pie durante casi tres décadas se derrumbó. El United dejó de dominar una competición que prácticamente era suya. Estos han sido sus resultados tras la salida de Ferguson: 2013-2014 (7º y a 22 puntos del líder), 2014-2015 (4º y a 17 puntos del líder), 2015-2016 (5º y a 15 puntos del líder), 2016-2017 (6º y a 24 puntos del líder) y 2017-2018 (2º y a 19 puntos del líder). Su mejor resultado en las últimas cinco temporadas fue el segundo puesto del curso pasado, un subcampeonato descafeinado debido a la gran distancia que se mantuvo con el Manchester City.

 

El equipo juega a un ritmo demasiado lento y previsible, todos los movimientos en ataque llegan varios segundos tarde

 

Hasta el momento Mourinho no ha cumplido en la Premier, en ninguna de sus dos temporadas ha estado cerca de lograr el título de liga. Es más, en su primer año termina en un séptimo lugar que de nuevo dejaba al United fuera de la Champions League. El billete para la máxima competición europea lo lograron a través de la Europa League, sin duda su mayor éxito. El Manchester United juega a un ritmo demasiado lento y previsible, todos los movimientos en ataque llegan varios segundos tarde. No existe el colectivo, no hay armonía entre sus futbolistas. Es una pléyade de magníficos jugadores que solventan sus partidos por individualidades, pero el día que no están inspirados su equipo cae derrotado. Esto es lo extraño, porque si uno repasa cómo eran el Oporto, el Chelsea, el Inter o el Real Madrid cuando los entrenaba el luso, descubre cuánto se notaba la mano del técnico. Eran equipos de autor, algo que no sucede en esta etapa.

Europa: triunfo a medias

Cuando el portugués llega en 2016 el Manchester United viene de quedar en quinta posición, de nuevo fuera de la Champions como ya la sucedió dos temporadas atrás. Desde que Mourinho ganara la Europa League, en aquel entonces Copa de la UEFA, en 2003 con el Oporto frente al Celtic en Sevilla, ambos caminos no se habían vuelto a cruzar. En esta ocasión era obligatorio lograr el título europeo. Como ya le sucedió la temporada pasada al Atlético de Madrid tras caer en la Champions, esta clase de equipos tienen la obligación de ganar la Europa League. Es posible que no sea justo, pero es un torneo donde tienen muy poco que ganar y mucho que perder. Además, se sumaba un componente que lo hacía aún más relevante; el United había quedado sexto en liga y era su único billete para no estar dos temporadas consecutivas fuera de la Champions.

Ahí Mourinho sí respondió. Sufrió en alguna eliminatoria, sobre todo ante el Celta, pero cumplió las expectativas que se habían creado al levantar un nuevo título europeo. Pero ese sabor dulce que había dejado la conquista de la Europa League se desvaneció un año después en la máxima competición continental, caer ante el Sevilla en los octavos no estaba en el guión. Menos aún con el segundo encuentro en Old Trafford, 1-2 vencieron los andaluces pero bien pudo ser mayor la renta. Además, coincidiremos todos en que no era el gran Sevilla de años atrás. Se trataba de un proyecto con dudas en el que no reinaba la estabilidad. Fue un duro golpe para un Mourinho que venía de no meterse en una final de Champions desde la que consiguió con el Inter, es como si su magnetismo con la competición ya no existiera. Se había caracterizado por ser un entrenador de eliminatorias, aquel que planificaba hasta el último detalle y al final salía victorioso. Así había sido en gran parte de su carrera, pero ha encadenado varios cursos en los que se está viendo superado.

Qué sucede con sus futbolistas

Más allá del dinero invertido en refuerzos, lo que habría que analizar en este caso es por qué la gran mayoría de los fichajes del Manchester United se muestran peores jugadores que en sus anteriores clubes. Puede suceder que uno o dos no se adapten, es lógico, pero muchos de ellos han bajado sus números en cuanto se han puesto su camiseta. En la primera temporada de Mourinho llegaron: Pogba (105 millones —> Juventus), Mkhitaryan (42 millones —> Borussia Dortmund), Bailly (35 millones —> Villarreal), Ibrahimovic (libre —> PSG). Excepto Bailly, del cual hablaremos después, todos ellos llegaban contrastados y tras una magnífica temporada. Pues bien, los tres bajaron sus números de manera notable. Pogba pasó de anotar 8 goles y dar 13 asistencias con la Juventus a unos tristes 5 goles y 4 pases de gol. El caso de Mkhitaryan es aún más asombroso, en el Dortmund producía más que nadie. El armenio en su última campaña en Alemania anotó 11 goles y 20 asistencias, casi nada, y en el United solo sumó 4 goles y una asistencia. Pero lo curioso no termina aquí, en los pocos meses que jugó con el Arsenal ya mejoró esos números. Ibrahimovic también bajó sus prestaciones, algo normal teniendo en cuenta que venía de hacer 38 goles y 13 asistencias en el PSG, en el United bajó mucho sus cifras pero realizó una buena temporada.

 

La gran mayoría de los fichajes del Manchester United se muestran peores jugadores que en sus anteriores clubes

 

En la segunda campaña llegaron: Lukaku (85 millones —> Everton), Matic (45 millones —> Chelsea), Lindelof (35 millones —> Benfica) y Alexis Sánchez (intercambio con Mkhitaryan —> Arsenal). Lukaku pasó de ser el eje del ataque del Everton a tan solo un finalizador, por lo tanto sus cifras se vieron alteradas al pasar de 25 goles a los 16 en su primer año en el United. Incluso Matic, un jugador con poca presencia en ataque, ofreció seis asistencias menos en cuanto dejó el Chelsea. El caso de Alexis Sánchez también es muy significativo, pasó de ser el capitán general del Arsenal a una errática versión de sí mismo. Sus cifras también han bajado, anotó cinco goles menos y aún hoy no se le termina de ver adaptado. Lo que sí ha hecho Mourinho, y realmente bien, ha sido recuperar a un Fellaini bastante en el olvido, ofrecer protagonismo a Lingard y darle liderazgo a Ander Herrera. Incluso supo exprimir a un Ashley Young que parecía no dar más de sí; el portugués sí ha sabido recuperar estos jugadores, y darles relevancia.

Se está hablando también de la defensa del United, Mourinho siempre ha construido sus equipos a través de la zona defensiva. Los errores que estamos viendo esta temporada son los mismos de la pasada y de la anterior, no ha habido mejoría alguna. Como bien decían Miguel Quintana y Paco López en el canal de Youtube de Quintana, el cual aprovecho para recomendar, en el fútbol actual los laterales tienen una importancia aplastante, no solo deben subir sino que deben crear. En este United, excepto Valencia de manera ocasional, ese factor no existe. Veremos a ver qué tal funciona Dalot. Si a eso sumamos las dudas de los centrales, nos sale un equipo que se cae desde sus cimientos. No es extraño que Mourinho opte por situar a Ander Herrera de central, pero sí coincidiremos todos en que tanto Lindelof como Bailly parecen mucho peores de lo que realmente son. Y esa es la tónica general del Manchester United: sus futbolistas nos parecen peores de lo que son. Ese es el gran deber del técnico portugués, no está sabiendo sacar el máximo rendimiento de sus jugadores. Grandes proyectos como Rashford o Martial están totalmente estancados.