Han pasado ya seis años desde que el Borussia Dortmund lograra su octavo y último título de la Bundesliga, desde entonces tan solo una DFB Pokal (copa alemana) ha llegado a sus vitrinas. Parecía que aquel Dortmund iba a ser hegemónico en Alemania, algo que es una locura teniendo que cuenta que el Bayern acapara todos los éxitos, pero poseía un gran técnico, magníficos futbolistas, dos Bundesligas y un subcampeonato de Champions que lo acreditaban. El Bayern le fue robando varios jugadores, otros probaron fortuna en diversos clubes de Europa y Jürgen Klopp, el arquitecto de aquel magnífico equipo, salió y quizá en ese momento el BVB se desplomó. Vamos a analizar los porqués de la pérdida de esencia del Dortmund.
Los fichajes no han dado la talla
En estas últimas temporadas ha habido buenos jugadores que no terminaron de triunfar en el Dortmund, cuando todo nos hacía indicar que así sería. Ciro Immobile llegaba a la Bundesliga tras salirse en el Torino pero no funcionó en Alemania, al igual que le sucedió en el Sevilla, parece que solo brilla si actúa en la Serie A. Los refuerzos de Kevin Kampl, Adam Januzaj, Milos Jojic e Ivan Perisic estaban bien tirados, pero ninguno de ellos funcionó. Especialmente escuecen los casos de Kampl y Perisic que tras salir del Dortmund han triunfado en Bayer y RB Leipzig o Wolfsburg e Inter de Milan. Un futbolista que podría continuar la estela de los Kampl y Perisic podría ser Mahmoud Dahoud, el joven medio ha llegado esta temporada procedente del M’Gladbach con magníficas sensaciones pero con escaso protagonismo. Da la sensación de que el BVB acierta en sus refuerzos, pues son buenos futbolistas, pero que si le funcionan le duran muy poco o no terminan de aclimatarse, por una cosa u otra no logran la estabilidad deportiva más allá de una temporada.
Inestabilidad en el banquillo
Los peces gordos no dan el paso
La vieja guardia del BVB no está terminando de ofrecer las garantías de hace unos años. Tanto Götze, Kagawa y Sahin salieron del Dortmund en el punto álgido de sus carreras, se fueron a tres de los mejores clubes de Europa y ninguno de ellos brilló como lo habían hecho con el Dortmund. Si bien es cierto que Sahin ha recuperado parte de su esencia, tanto Kagawa como Götze no han vuelto a ser ni la sombra de lo que fueron. A estos tres nombres habría que sumar los nombres de Schmelzer y Piszczek, dos laterales que en su día fueron aviones y que han ido perdiendo mucho peso en el equipo. Posiblemente el golpe más duro de todos, más allá de las numerosas bajas, haya sido la ausencia prolongada de Marco Reus. El Dortmund no ha podido contar con su mejor futbolista y si a eso sumamos la inestabilidad del club en el apartado deportivo y en el banquillo, hacen que la situación precisamente no mejore. Reus aún tiene 28 años pero muchos le dan ya por un jugador retirado, no seremos nosotros quienes le demos por acabado. El año pasado el BVB invirtió 30 kilos en André Schürrle y la apuesta precisamente no les ha salido bien, suma muy pocos goles y es de los que debería dar un golpe encima de la mesa. Quien a final de temporada dejará el fútbol es el mito Roman Weidenfeller, el que ha sido la imagen de estos últimos años de gloria desde la portería.
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