Hace unos meses, en la previa del Francia-Bélgica de Rusia 2018, hablaba en Madrid con un amigo belga, un periodista. Él me comentaba que semanas antes de que la selección de Bélgica partiera hacia la Copa del Mundo, había hablado con Roberto Martínez de cara a hacerle una entrevista para el medio en el que trabaja. El técnico de Balaguer le dijo, entre otras cosas, una frase que mi amigo me transmitió y que, desde entonces, acompaña de forma inexorable todos mis pensamientos sobre Leandro Trossard: “Trossard es el único jugador de la liga belga con potencial para los Diablos Rojos”. Sin embargo, a nuestro futbolista le ha costado, y mucho, llegar a tan alto nivel. Esta es su historia.

Leandro Trossard (4 de diciembre de 1994, Waterschei, Bélgica) cerraba la 2015/16 como el mejor futbolista del descendido OH Leuven. El belga, que por entonces tenía 21 años, con un fútbol vistoso e internacional sub-21, hacía las delicias de los ojeadores extranjeros. Estaba cedido por el KRC Genk, uno de los grandes clubes de Bélgica, pero pasaban los años, se encadenaban las cesiones, y el futbolista de Waterschei no terminaba de encontrar su lugar en el primer equipo.

Bien es cierto que Peter Maes, el técnico del Genk, había intentado rescatarlo en enero de su cesión en Leuven, pero el club flamenco se aferró al contrato y lo retuvo hasta final de temporada. Trossard era clave en la pelea por la permanencia. Meses después, al acabar la temporada, llegaron los emisarios de las grandes ligas. El primero en llamar a la puerta fue el imperio Red Bull con todo su complejo engranaje. La oferta sobre la mesa era tentadora: Primero foguearse en Austria para después recalar en la Bundesliga. Sin embargo, la respuesta de Trossard fue firme. Firmó la ampliación de su contrato con el club de Limburgo hasta 2020 y recibía la promesa de Peter Maes de entrar en sus planes para el primer equipo, sobre todo en vistas de la más que posible salida de Leon Bailey, la emergente estrella del club belga.

“Estas cesiones me han convertido en el futbolista que soy ahora. Me he vuelto más maduro y tengo mucha experiencia”, comentaba Leandro Trossard en una entrevista con Voetbalbelgie. Desde que debutó con 17 años con el primer equipo, Trossard ha sido, junto a Siebe Schrijvers, el llamado a heredar el puesto que dejó vacante el que él confiesa es su ídolo, su referencia: Kevin De Bruyne. Una meta difícil de alcanzar. Ahora, con la marcha de Shcrijvers al Club Brugge, todo el paso recae sobre sus botas. Y, de momento, está respondiendo. Pero ya llegaremos a ese punto. De momento continuemos con su historia.

 

Descaro, movilidad, polivalencia y buen disparo desde la frontal son las armas de Leandro Trossard

 

Tras renovar y hacer la pretemporada con el Genk, todo parecía indicar que sería, por fin, la temporada en la que Trossard se asentara en el primer equipo. No obstante, el inicio de temporada fue difícil. Una vez más. Tenía un hueco en el primer equipo, sí, pero no como extremo titular. Leon Bailey era uno de los líderes del Genk en ataque y los galones de Thomas Buffel (el capitán) seguían presentes. Sin embargo, la venta del primero, los problemas personales del segundo y la marcha del entrenador acabaron abriéndole la puerta de la titularidad. Con ella, llegaron las buenas actuaciones y los rumores. Según Het Laatste Nieuws, el Borussia Mönchengladbach, el Borussia Dortmund y, de nuevo, el RB Leipzig habían preguntado por el joven extremo.

Con Albert Stuivenberg, el nuevo entrenador, sumó minutos, titularidades y buenos partidos. Se colocó a la par en la rotación con Siebe Schrijvers, Jean-Paul Boëtius, Thomas Buffel o José Naranjo, otorgando al esquema del técnico neerlandés descaro, movilidad y polivalencia en el frente de ataque (en el OH Leuven jugó en numerosas ocasiones como falso nueve o segundo punta) y buen disparo desde la frontal del área cuando rompe desde banda.

Con Stuivenberg todo pasó a ser más fácil. El que fuera asistente técnico de Louis Van Gaal convirtió al Genk en un equipo defensivamente óptimo y con una potencia ofensiva tremenda. Asociando a Alejandro Pozuelo con Trossard creó una conexión casi perfecta que todavía dura hasta nuestros días, donde el sevillano se alimenta del belga y el belga del sevillano. Gracias, entre otros, a esta pareja, el Genk consiguió realizar una magnífica temporada europea en la 2016/17 y alcanzar los cuartos de final de Europa League, donde fue eliminado por el Celta de Vigo. Fue entonces cuando, tras marcar en el Luminus Arena y asistir en Balaídos, Trossard se reafirmó ante la prensa internacional como el gran líder del Genk e incluso el propio Celta llamaría a su puerta.

 

No es Eden Hazard pero por físico, movimientos y capacidad técnica seguramente sea lo más parecido al futbolista del Chelsea. Y eso es decir mucho

 

Sin embargo, la era Stuivenberg acabó y la marcha de Pozuelo a una liga mayor era una posibilidad más que real. Finalmente el español se quedó y llegó Philippe Clement, un técnico que había mostrado muy buenas dotes en el modesto Waasland Beveren. Tardó unos meses en ajustar sus fichajes, recuperar lesionados e instaurar sus ideas en el vestuario pero una vez conseguido, el Genk empezó a funcionar como una máquina y, a día de hoy, es la alternativa más fiable al Club Brugge de cara al título de liga. Los de Limburgo han adelantado por la derecha al Anderlecht, Standard de Liége y KAA Gent. Y mucha culpa de ello la tiene un Leandro Trossard que ha alcanzado el mejor momento de su carrera.

Tras hacer cinco goles en los últimos diez partidos de la pasada temporada, Trossard renovó con el cuadro belga hasta 2022. Era la piedra angular de un proyecto que aspiraba a ganar la liga ocho años después. Y él ha respondido sobre el césped a la confianza puesta en sus botas. En este inicio de temporada suma 12 goles en 14 partidos partiendo como extremo y aunque no debutó con la absoluta de Bélgica en el pasado parón de selecciones, sí fue convocado con los Diablos Rojos. Es una obviedad que no tardará en estrenarse con la elástica nacional de la mano de Roberto Martínez. Ya avisó el de Balaguer.

Ahora, a sus 23 años y con la responsabilidad de ser el líder de un equipo que aspira al título, media Europa (la que se puede permitir su fichaje) está pendiente de Leandro Trossard. El extremo belga se ha consolidado como un jugador de banda, un extremo, pero también ha demostrado ser un futbolista con infinita capacidad para jugar en todas las posiciones de la mediapunta. No es Eden Hazard pero por físico, movimientos y capacidad técnica seguramente sea lo más parecido al futbolista del Chelsea. Y eso es decir mucho.