Pasaportes

Javier Subirats, escuadra y cartabón

Antes de que Paterna se convirtiera en sinécdoque del valencianismo, en sus calles se forjó un jugador llamado a hacer historia en el club.

Han pasado muchos años, pero Javier Subirats no se olvida de aquel campo de Las Cuevas, del barro en los días de lluvia y de los balones pesados como el plomo. Allí estuvo hasta los 19 años, cuando lo reclutó el Mestalla, filial del Valencia. Pocos meses después se le acercó Pasieguito, el director deportivo. “Prepárate, que mañana viajas a Cádiz con el primer equipo”. Aún no le había dado tiempo a tener ni taquilla propia cuando recibió una carta: le tocaba hacer la mili -imposible escaquearse-, así que se fue cedido al Girona, entonces en Segunda B.

Mientras ‘Subi’ maldecía su suerte, el Valencia ganaba la Copa de 1979 y el derecho a participar en la Recopa de 1980. Ya con Subirats de vuelta al equipo, el Valencia ganó el título en la final ante el Arsenal: Solsona, Kempes, Arias, Saura, Tendillo, Carrete y compañía poblaban aquel vestuario liderado por Di Stéfano. “Alfredo fue mi padre deportivo”, cuenta Subirats, que creció en aquella plantilla hasta convertirse en un centrocampista técnico y clarividente, elegante, con alma de ‘jugón’, de esos que tienen el partido en la cabeza antes de jugar como si tuviesen un plano incrustado en el cerebro. “No me importaba arriesgar para dar un pase… un pase de los que realmente rompían líneas”.

En el Valencia tocó el cielo, pero también bajó al barro de Segunda. Fue uno de los que no abandonó el barco en el descenso de 1986: de hecho, los valencianistas aún recuerdan el tándem que formó con Quique Sánchez Flores en la temporada del regreso a Primera.

Tras una breve experiencia en el Orihuela, colgó las botas y se sentó en el pupitre para formarse como entrenador y director deportivo: miles de horas de viajes y partidos que empezaron a tener premio en 1998, cuando Paco Roig lo nombró director deportivo del Valencia. Como si fuera un delineante, dibujó un equipo ganador: la Copa de 1999, las Ligas de 2002 y 2004, las dos finales de Champions; una Europa League, Ranieri, Cúper y Benítez; Rubén Baraja, David Villa y Aimar… “Y estuve a punto de fichar a Ibrahimovic cuando estaba despuntando, pero se nos iba de presupuesto”. Ni Barça ni Madrid: en aquellos años, la tercera vía del fútbol español fue la primera.

 


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Este texto está extraído del #Panenka107, un número que sigue disponible en la tienda online de Panenka.

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Javier Giraldo

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