La ilusión se apoderará este miércoles de 20 municipios de la geografía española que, inmersos en un bello cuento de hadas futbolístico, orgullosos, felices de encontrarse en el Livescore, alentarán, desde la obligada distancia que impone la pandemia, a sus humildes equipos; en la previa interterritorial de la Copa y con la certeza, con la zanahoria, de saber que si superan la eliminatoria recibirán un conjunto de Primera División –a excepción del Madrid, el Barcelona, el Athletic y la Real Sociedad– a mediados de diciembre. Son el Tomares y el Rincón andaluces, el Real Titánico asturiano, el Anaitasuna vasco, el Racing Rioja, el Colegios Diocesanos castellanoleonés, el Buñol valenciano, el Miengo cántabro, el Ribadumia gallego, el Cardassar balear, el Guía canario, el Racing Murcia, el Épila aragonés, el Marchamalo castellanomanchego, el Móstoles madrileño, el Chinato extremeño, la AUGC Deportiva Ceuta, el Rusadir melillense, el Cantolagua navarro y la Montañesa catalana, que en los últimos días se ha reforzado con la llegada de tres veteranos exjugadores del Espanyol: Sergio García, Joan Verdú y Alberto Serrán.

“El equipo sabe que es un partido histórico para el club. Es un partido histórico, y es una gran oportunidad, única, para todos los jugadores. Lo afrontamos con muchísimas ganas, con mucha motivación. Queremos pasar de fase. Queremos recibir a un Primera División aquí, en el barrio”, afirma, en la previa del partido, Serrán (Barcelona, 1984); a la espera de que el tránsfer llegue justo a tiempo para poder debutar con el histórico equipo del distrito barcelonés de Nou Barris.

A sus 36 años, y con 200 partidos en el balompié profesional a sus espaldas, llega al cuadro de La Bombonera, que tras volver a Tercera ha armado un bloque ambicioso para aspirar a luchar por subir a Segunda B, después poner fin a una etapa de dos años en la Indian Super League, en las filas del Bengaluru y con la ilusión de seguir disfrutando del fútbol: “El fútbol me sigue haciendo feliz. Muy feliz. Tengo la misma motivación y las mismas ganas de siempre, de cuando era un niño, y el físico me acompaña, y quiero seguir jugando. Quiero seguir jugando al fútbol. Quiero seguir compitiendo. La retirada cada vez está más cerca, y esto, gracias a la perspectiva que te dan los años, hace que lo disfrutes aún más, que lo valores aún más. Quiero seguir jugando, como cuando éramos niños y hacíamos ver que no oíamos a nuestros padres para que subiéramos a comer. Cuando hablas con entrenadores que antes fueron futbolista siempre te dicen que tienes que jugar todo lo que puedas porque después, cuando lo dejes, lo echarás mucho, muchísimo, de menos, y por eso estoy aquí”.

“Tenía esperanzas de volver a la India, y estaba todo muy avanzado, pero a última hora se rompió el acuerdo, y entonces, con el mercado ya cerrado, me llamó la Montañesa porque necesitaban un central. Y la verdad es que no me lo pensé mucho. Porque me ofrecía estar aquí, en Barcelona, en casa, y seguir jugando, que es lo que queremos todos. Y aquí estoy. En un club pequeño, familiar, humilde, cercano, y con un bonito reto y una bonita oportunidad por delante. No es fácil, no es nada fácil, que un equipo apueste por ti cuando tienes 36 años y llevas más de 12 fuera, e intentaré aprovechar la oportunidad. Y disfrutarla. Siempre había tenido ganas de volver, fuera al nivel que fuera, y volver me ha hecho volver atrás en el tiempo, y revivir muchos recuerdos de cuando empecé”, añade Serrán.

La vida balompédica del nuevo central de la Montañesa comenzó a escribirse en la pista de fútbol sala del Col·legi San Miquel de Barcelona. “Recuerdo que con cinco años jugaba con mi hermano, cinco años mayor, y sus amigos porque no había ningún equipo para niños de mi edad. La camiseta me llegaba hasta las rodillas y las botas me iban enormes. Pero a mí me daba igual. El fútbol me ha apasionado desde siempre. Desde siempre. Siempre estaba con la pelota en los pies, jugando con mi hermano y con mi padre, ya fuera en la pista o en el parque. Todo el día”, rememora.

Su madre, que, como tantas otras a lo largo y ancho de todo el país, conserva, orgullosa, todos los recortes de prensa en los que sale su hijo, encontró un día un anuncio en el periódico sobre unas pruebas para ingresar en las categorías inferiores del Barça o en las de equipos asociados al cuadro azulgrana y Serrán la superó y se incorporó a la Peña Barcelonista Vallespir; con la que ganó y alzó un torneo social de peñas en el césped del Miniestadi.

De ahí dio el salto a la cantera del Espanyol. “A mitad de temporada me llamo Manel Casanova, que fue el padre de aquella gran generación de canteranos del Espanyol, y le di mi palabra. A final de curso vino el Barça, que supongo que entendían que tenían preferencia porque yo jugaba en una peña barcelonista, pero yo ya le había dado mi palabra al Espanyol, y ahí viví 12 grandes años, desde el infantil B hasta el primer equipo”, evoca Serrán, que debutó en Primera, de la mano de Ernesto Valverde, el 11 de marzo del 2007, en un encuentro contra el Racing de Santander en El Sardinero.

“Es uno de los momentos más importantes de mi vida. Uno de los más felices. Cumplí un sueño. Me lo dijo en la charla previa al partido, aún en el hotel, que estaba justo al lado del estadio, y lo recuerdo con mucha ilusión. Fue una sensación de subidón que hoy aún me emociona. Cumplí un sueño. Y pude hacerlo delante de mis padres. Recuerdo mirarles desde el césped, y sentirme muy orgulloso y muy feliz”, prosigue.

El zaguero barcelonés llegó a disputar tres partidos más con el primer equipo blanquiazul, dos de liga y uno de Copa, y en 2008 inició una aventura por el extranjero, con un paréntesis de un año en la 13-14 (Alcorcón), que le ha llevado a defender las camisetas del Swansea, con el que disputó 42 partidos oficiales y ascendió a la Premier League, el AEK Larnaca y el Anorthosis y el Doxa Katokopias chipriotas, el Kukësi albanés, con el que jugó dos partidos de la previa de la Champions League, el Al Hoceima marroquí y finalmente, desde el verano del 2018, el Bengaluru indio, con el que ha vivido los mejores años de su vida futbolística y con el que, siendo un pieza clave, alzó la liga en 2019, junto a los también españoles Carles Cuadrat, Juanan González, Dimas Delgado, Álex Barrera, Luisma Villa y Xisco Hernández, tras derrotar al Goa de Sergio Lobera, Ferran Corominas y Edu Bedia en la final de la Indian Super League; en la que casi un tercio de los extranjeros son españoles.

“Ha sido una etapa muy bonita. Han sido dos años inolvidables. El primer año ganamos la liga, y el segundo nos quedamos a apenas dos pasos. He disfrutado muchísimo”, afirma Serrán, un trotamundos del balompié, antes de concluir que el fútbol es un vehículo único para conocer el mundo, para conocer nuevas culturas, nuevos países, “para crecer”, y de enfatizar que, tras jugar en tres continentes y en seis países diferentes, ha constatado que “el fútbol es igual en todo el mundo: una pelota y unos jugadores, mejores o peores, que la persiguen. Tan simple como eso. Tan bonito como eso. Y se vive, se siente, igual en todos sitios, en todas las categorías”.

 


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Fotografías cedidas por Alberto Serrán.