En el Croacia-Argentina destacaron muchas cosas, pero sobre todo el error de Willy Caballero y las actuaciones de Modric y Rakitic. Hacia allí fueron todos los focos, como es lógico. Pero tras el fallo de Caballero se esconde un golazo, una definición propia de un futbolista de gran personalidad y con una notable técnica. ¿A cuántos jugadores les cae ese regalo y definen de esa manera? Lo normal hubiera sido controlar el balón para después anotar, e incluso lo normal es que el balón de Rebic se hubiera salido del estadio. El joven atacante croata está llamado a hacer cosas grandes en días de enorme importancia, eso es algo que no tiene precio.
Existen muchas variedades de futbolistas, pero podríamos hacer una pequeña aproximación dividiéndolos en dos grupos. En primer lugar están todos aquellos que rinden en el día a día, posiblemente sus actuaciones no sean dignas de un sobresaliente pero jamás bajan del notable. Por otra parte, están aquellos que brillan cuando más quema el balón y la presión ahoga. Esos que en el día a día pasan algo más desapercibidos pero con los que te irías a la guerra en una final, aquí en este segundo colectivo incluiremos a Ante Rebic. El presidente de honor de este segundo grupo es Karim Benzema. Esta clase de jugadores necesitan de un técnico que confíe de manera ciega en ellos, les ofrece toda la confianza y estos suelen responder. Antes de que Rebic se saliera en el Eintracht tuvo que sufrir la desconfianza en la Fiorentina, el Hellas Verona o el RB Leipzig. En esta ecuación entran tres factores: altas expectativas, poca confianza del técnico y nulo acierto del jugador.
Con Kovac comenzó a cumplir las expectativas partiendo desde la banda izquierda. Y lo que en principio fue una cesión por parte de la Fiore terminó siendo la compra del Eintracht por tan solo dos millones de euros. Teniendo el cuenta el Mundial que está realizando, el precio de Rebic posiblemente ahora sea diez veces superior. El joven atacante croata no es un goleador, ha anotado seis goles en liga y otros tres en copa. Es posible que jamás llegue a anotar cerca de 20 tantos, o quizá sí, pero es un futbolista idóneo de banda y más aún si el plan del equipo es salir rápido a la contra. Rebic es una bala por fuera y te aniquila por dentro; le encanta tirar desmarques por el carril central. Además, técnicamente es mejor futbolista de lo que pueda parecer a simple vista. Pero sobre todo su mayor cualidad es la de aparecer en los días importantes, él no se esconde y parece preparado para jugar finales. En la final de la copa alemana de 2017 anotó en la derrota ante el Borussia Dortmund y hace unos meses derrotó en la misma final al Bayern con un doblete. En el Mundial, cuando cada partido es una final, está siendo un futbolista casi tan importante como lo son Modric y Rakitic. Cuando todos creían que sería el clásico suplente se ha convertido en indiscutible.
Como si todo esto fuera poco, en el Eintracht juega con el número cuatro a la espalda. Desborda carisma. Veremos qué sucede con su futuro cuando termine el Mundial, en Frankfurt se frotan las manos ante una inminente oferta del Bayern. El efecto aspiradora bávaro llamará pronto a su puerta, más aún tras la reciente llegada de Kovac a su banquillo. Su compatriota Mandzukic, con el que muchos le comparan, ya triunfó en tierras bávaras. No sabemos si Rebic es el clásico caso del futbolista que tan solo se exprime en un contexto concreto, pero no creo que sea casualidad se rendimiento en Croacia y Eintracht.
Qué suerte tener cerca un estadio al que llegar paseando y del que luego regresar,…
Ya está aquí nuestro clásico número veraniego. Este año, Especial Estadios. Los templos, los hogares.…
Ya está aquí un nuevo episodio de Real Politik FC. El último especial sobre la…
Qué sentido tiene el destino. Qué sentido tiene el fútbol. Qué sentido tiene Pau Cubarsí,…
La Roja llega a esta final como actual campeona de Europa, con el objetivo de…
Este es el segundo capítulo de un hombre que hundió al mismo club que había…