Mundial 2018

Ante Rebic: el puñal de Croacia

En el Croacia-Argentina destacaron muchas cosas, pero sobre todo el error de Willy Caballero y las actuaciones de Modric y Rakitic. Hacia allí fueron todos los focos, como es lógico. Pero tras el fallo de Caballero se esconde un golazo, una definición propia de un futbolista de gran personalidad y con una notable técnica. ¿A cuántos jugadores les cae ese regalo y definen de esa manera? Lo normal hubiera sido controlar el balón para después anotar, e incluso lo normal es que el balón de Rebic se hubiera salido del estadio. El joven atacante croata está llamado a hacer cosas grandes en días de enorme importancia, eso es algo que no tiene precio.

Existen muchas variedades de futbolistas, pero podríamos hacer una pequeña aproximación dividiéndolos en dos grupos. En primer lugar están todos aquellos que rinden en el día a día, posiblemente sus actuaciones no sean dignas de un sobresaliente pero jamás bajan del notable. Por otra parte, están aquellos que brillan cuando más quema el balón y la presión ahoga. Esos que en el día a día pasan algo más desapercibidos pero con los que te irías a la guerra en una final, aquí en este segundo colectivo incluiremos a Ante Rebic. El presidente de honor de este segundo grupo es Karim Benzema. Esta clase de jugadores necesitan de un técnico que confíe de manera ciega en ellos, les ofrece toda la confianza y estos suelen responder. Antes de que Rebic se saliera en el Eintracht tuvo que sufrir la desconfianza en la Fiorentina, el Hellas Verona o el RB Leipzig. En esta ecuación entran tres factores: altas expectativas, poca confianza del técnico y nulo acierto del jugador.

A Rebic le sucedió lo que a otros grandes talentos balcánicos, brilló con las categorías inferiores de su selección nacional y salió antes de tiempo de su país rumbo a un gran club europeo. La Fiorentina pagó al RNK Split 4,5 ‘kilos’ por un futbolista imberbe de gran proyección. Además, le dieron el número nueve como si la presión fuera a disminuir. En Florencia no llegaban los resultados y ahí es cuando comienza el baile de cesiones, el atacante primero fue a Verona y después a Leipzig. Y nada, seguía estancado. Al menos a la tercera fue la vencida, esta vez todo cambió gracias a un hombre: Niko Kovac. El actual técnico del Bayern ya convocó a Rebic cuando fue seleccionador croata, de hecho lo convocó para el Mundial de Brasil con tan solo 20 años. Muchos lo habrán olvidado, pues el papel de Croacia fue gris, pero Rebic salió todos los partidos como suplente e incluso fue expulsado en el último ante México. Qué difícil de pulir es ese carácter balcánico. Hasta el momento Zlatko Dalic lo ha fiado todo en él, mandó a casa a Kalinic y Kramaric ha perdido protagonismo.

Con Kovac comenzó a cumplir las expectativas partiendo desde la banda izquierda. Y lo que en principio fue una cesión por parte de la Fiore terminó siendo la compra del Eintracht por tan solo dos millones de euros. Teniendo el cuenta el Mundial que está realizando, el precio de Rebic posiblemente ahora sea diez veces superior. El joven atacante croata no es un goleador, ha anotado seis goles en liga y otros tres en copa. Es posible que jamás llegue a anotar cerca de 20 tantos, o quizá sí, pero es un futbolista idóneo de banda y más aún si el plan del equipo es salir rápido a la contra. Rebic es una bala por fuera y te aniquila por dentro; le encanta tirar desmarques por el carril central. Además, técnicamente es mejor futbolista de lo que pueda parecer a simple vista. Pero sobre todo su mayor cualidad es la de aparecer en los días importantes, él no se esconde y parece preparado para jugar finales. En la final de la copa alemana de 2017 anotó en la derrota ante el Borussia Dortmund y hace unos meses derrotó en la misma final al Bayern con un doblete. En el Mundial, cuando cada partido es una final, está siendo un futbolista casi tan importante como lo son Modric y Rakitic. Cuando todos creían que sería el clásico suplente se ha convertido en indiscutible.

Como si todo esto fuera poco, en el Eintracht juega con el número cuatro a la espalda. Desborda carisma. Veremos qué sucede con su futuro cuando termine el Mundial, en Frankfurt se frotan las manos ante una inminente oferta del Bayern. El efecto aspiradora bávaro llamará pronto a su puerta, más aún tras la reciente llegada de Kovac a su banquillo. Su compatriota Mandzukic, con el que muchos le comparan, ya triunfó en tierras bávaras. No sabemos si Rebic es el clásico caso del futbolista que tan solo se exprime en un contexto concreto, pero no creo que sea casualidad se rendimiento en Croacia y Eintracht.

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Iñaki Lorda

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Iñaki Lorda

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